Desde la destilería

Miguel Ángel Gómez González

SABE BIEN

PACO RODRÍGUEZ

30 jun 2022 . Actualizado a las 13:12 h.

Quizás estamos ante una nueva forma de consumo o, simplemente, ante una campaña de imagen de alguna marca. ¿Quién puede saberlo? Hay quien dice que es, simplemente, la manera de algunas marcas de acceder a la publicidad audiovisual, ya que existe un veto a los destilados de alta graduación y al tabaco. Desde la industria productiva se mira este hecho con interés, como esperando a ver si funciona, para ver qué hacer. Y, mientras tanto, se hacen valoraciones al respecto y se buscan argumentos a favor y en contra.

¿Pero qué son realmente estas bebidas alcoholicas, pero sin alcohol? El reglamento que regula las bebidas espirituosas en Europa es el 787/2019, en el se recogen 44 categorías. Es así como se llaman los diferentes tipos de bebidas (whisky, ron, aguardiente, gin, licor...). En dicha norma se especifican las condiciones que cada líquido debe cumplir para poder poner en la botella la palabra que lo define. Sirva de ejemplo el whisky: una de las condiciones que ha de cumplir es el volumen de alcohol mínimo que contiene el líquido sea del 40 %, por tanto, no existe legislativamente hablando, un whisky con 20 % de volumen alcohólico. O, al menos, no podemos envasar un líquido con ese porcentaje de alcohol y poner en la etiqueta la palabra whisky.

Para este tipo de productos que no se adecuan a ninguna de las 44 categorías legisladas, existe la denominación genérica «bebida espirituosa», sin más, siempre y cuando cumplan un mínimo de concentración alcohólica, ya que las bebidas con 0 % de volumen no dejan de ser aguas aromatizadas.