La cooperativa vinícola gallega más antigua estrena imagen

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Alfredo Vázquez es el gerente de la cooperativa de O Barco
Alfredo Vázquez es el gerente de la cooperativa de O Barco Santi M. Amil

La bodega de Valdeorras se despoja del nombre de Jesús Nazareno y apuesta por la marca Vinos Barco. En marzo sacará al mercado su nueva añada, con certificación de vinos veganos

29 nov 2021 . Actualizado a las 14:02 h.

La cooperativa vinícola de O Barco de Valdeorras, la más antigua de las activas en Galicia (hubo una anterior, la de Leiro, ya desaparecida), renueva su imagen. De su nomenclatura desaparece Jesús Nazareno para denominarse Vinos Barco, una marca comercial que la empresa vitícola registró hace años, pero que ahora ha decidido potenciar. Es una imagen fresca en la que la gran protagonista es una barca, en alusión al transporte que se usaba antaño para cruzar el río Sil a su paso por la comarca. El nuevo nombre viene acompañado de etiquetas y botellas nuevas. La cooperativa vitícola más antigua de Galicia quiere conservar la experiencia de los años de historia, pero con un aire renovado para adaptarse a los tiempos y al gusto del consumidor.

No es una renovación solo por fuera, sino también por dentro. Un cambio que comenzó hace años, cuando Vinos Barco dejó de usar productos de origen animal. Se usan fundamentalmente como clarificantes de vino. No es algo nuevo, pero sí algo a potenciar por el cambio cada vez mayor hacia un consumo responsable y consciente por parte del consumidor. «La población tiene cada vez mayor inquietud hacia la salud, se preocupa de lo que consume, porque también cada vez hay más alergias», apunta Alfredo Vázquez, el gerente de la bodega. Es por eso que la cooperativa está tramitando la certificación de vinos veganos. Sus marcas lo son desde hace varias cosechas, pero ahora quieren que el potencial consumidor lo sepa nada más mirar la botella.

Vázquez confía en que la próxima añada salga ya con la certificación. Será a partir del mes de marzo cuando estén en el mercado los vinos de la última cosecha. «Fue una vendimia rara, con todas las dificultades climatológicas», apunta Vázquez, que se cerró en 1,2 millones de kilos de uva recogidos. Sobre el lanzamiento de la nueva añada, el gerente reconoce: «Somos tardíos». Que sus vinos se hagan rogar hasta finales del primer trimestre del año tiene una explicación fácil: «Nos gusta que el vino se vaya haciendo en el depósito y que llegue al consumidor en el momento óptimo».

En las instalaciones de la cooperativa hay este año algo más de vino de lo habitual por estas fechas, aunque no una cantidad mucho mayor. «Nos da para empatar cosechas, pero no tenemos exceso», dice Vázquez sin preocupación.

Son los proyectos de una cooperativa que nació en el año 1958 en Valdeorras. Surgió, explican desde Vinos Barco a través de su web, «debido a la dificultad que existía en el momento para que el pequeño agricultor pudiese comercializar sus cosechas [la primera fue la de 1962]». En aquel momento eran más de 800 socios [ahora 320], que aportaban un gran volumen de uva a la bodega, por lo que los vinos se comercializaban a granel. Después, comenzaron a embotellar. Vinos Barco tuvo la primera planta embotelladora de la D.O. Valdeorras.

Los vinos de godello y de mencía son su principal reclamo, pero usan también otras variedades como dona branca o palomino. «El godello tiene mucho tirón, pero debido a nuestra larga trayectoria, seguimos teniendo también una venta considerable del resto de variedades», apunta Vázquez. Desde la cooperativa barquense siempre han apostado por el mercado nacional y de proximidad, aunque también tienen presencia en toda Europa (ahora con la exportación a Reino Unido parada debido al brexit). Sus marcas Menciño, Mozafresca, Albar o Viña Abad son fácilmente reconocibles por el consumidor.