Los clientes vuelven con ganas a las andadas. Y en tres restaurantes de Santiago cuentan que están disfrutando de las mieles del éxito por encima, incluso, de lo que lo hacían en el 2019

L. G. V.

El corazón de Galicia se encogió durante casi dos años y ahora vuelve a latir con más fuerza que nunca. Santiago, o mejor dicho el ocio compostelano (si es que hay manera alguna de separar ambas cosas) está en su máximo esplendor. Esto es lo que perciben tres propietarios de restaurantes de la capital gallega, que tras meses de idas y venidas a cuenta de las restricciones que tanto golpearon a su sector, ahora vuelven a disfrutar de su oficio y de las mieles del éxito que le otorgan sus clientes.

Javier Míguez, hegemónico hostelero compostelano, sabe tomarle el pulso a la ciudad. Lo han hecho desde hace años sus Bodeguillas y, según sus palabras, ahora se está trabajando muy bien, incluso desde julio de este año, explica, «mejor que bien». «Creo que se está dando, en cierta medida, un efecto rebote que, por la parte económica está bien, pero asusta un poco porque ya hay mucho relax con el tema de la mascarilla, por ejemplo, y yo creo que hay que ir con cautela aunque estemos vacunados». Sobre uno de sus buques insignia, la Bodeguilla de Santa Marta, explica que empiezan a notar la afluencia de turistas extranjeros, después de tanto tiempo sin escucharse otros idiomas. 

Cuando arranque la campaña turística, que fecha en marzo del 2022, Míguez y sus empleados tendrán los deberes hechos. «A lo largo de este tiempo hemos modificado la carta para favorecer las raciones individuales, el servicio al cliente ha mejorado y las salsas y acompañantes de nuestros platos mejoraron con todo el tiempo libre que teníamos para pensar», aunque las materias primas, de excelente calidad, dice, siguen siendo las mismas.

Aunque Míguez tuviese tiempo para realizar algunos cambios en la carta de sus locales, se lanzó al envío de comida a domicilio como tantos otros hosteleros, en este caso, Ana Portals, del restaurante Solleiros.  Tras un cambio de local, la pandemia hizo que durasen abiertos diez días. Y así hasta nueva orden se fue modificando la carta de Solleiros por cuestiones coyunturales, aforos, delivery, etc. hasta llegar al menú que tienen en la actualidad y en el que, como reconoce Portals, no nos engañemos, «segue triunfando a empanada de millo, o pulpo, agora as setas...». Su cocina tradicional gallega arrasa, y así se lo hacen notar los grupos de amigos, compañeros de trabajo y universitarios que ya han hecho su reserva para las cenas de navidad y el puente de diciembre.

Ana Portals está al frente del restaurante Solleiros
Ana Portals está al frente del restaurante Solleiros

«Locura» es la palabra que utiliza Luis Sevilla para definir la vorágine que está viviendo su restaurante desde octubre. A Taberna da Feira, especialista en carnes a la brasa, vive tiempos de vino y mucho chuletón gracias a la cantidad de gente que vuelve a salir de casa. «Nos viene fenomenal que la gente quiera ocio y no le importe gastar, pero a la vez este fenómeno parece que no es del todo real; en cualquier caso, bueno, la conclusión es que recuperamos los niveles del 2019 o incluso mejor». Se refiere, eso sí, al volumen de clientes, porque el tique medio se ha mantenido prácticamente igual». Les viene esto estupendamente porque, como explica Sevilla, durante la pandemia ampliaron el restaurante. Además, cuenta este hostelero, en su caso los nuevos hábitos de turismo les vinieron a pedir de boca porque buena parte de los clientes son viajeros que hicieron las maletas para subirse a una caravana, y que la dejan cerca de este reconocido local.

Imagen de A Taberna
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El noviembre dulce de los restaurantes compostelanos: «La recuperación ha sido total»