De hacer cinco comidas al día a la moda de pasar 16 horas en ayunas, ¿en qué quedamos?

Muchos profesionales avalan ahora la idea de no comer durante más de 12 horas. No es para todo el mundo, pero la mayoría puede obtener grandes beneficios de esta práctica


Tras dejar pasar un tiempo prudencial en el que habría resultado ciertamente obsceno hablar de cinco comidas al día, los expertos se empeñaron en indicar que realizar cinco ingestas era el santo grial de la buena alimentación. Siempre y cuando, claro, se tratase de platos que incluyesen ingredientes saludables y, a ser posibles, procedentes del recetario popular atlántico y mediterráneo. Además esta práctica conquistaba a aquellos que querían mantener la báscula a raya porque, mantienen los expertos, garantiza que nos encontremos saciados, quemamos calorías a través de la digestión y mantenemos activo el metabolismo. Sin embargo, desde hace unos años, y cada vez con más fuerza, lo que se ha puesto de moda es, precisamente, no comer. Al menos durante periodos de entre 12 y 16 horas. El ayuno intermitente es un régimen alimenticio que se ha puesto de moda entre profesionales y celebridades y que rompe con lo que hasta ahora nos vendían que era el no va más.

«No es magia, pero junto con hábitos de vida saludables, ejercicio físico y un sueño adecuado, puede ayudar a perder peso». El ayuno intermitente es una abstinencia voluntaria de alimentos y bebidas (excepto agua, infusiones o café solo) en periodos específicos y recurrentes y depende del estilo de vida y la tolerancia de cada persona. «No consiste en dejar de comer, sino en hacerlo en tiempos específicos. Por ejemplo, ayunos de 12 o 16 horas durante la noche. Tampoco es necesario realizarlo todos los días. Se puede hacer dos o tres días por semana o en días alternos», explica la nutricionista de OBSalud Vanessa Martín en una entrevista a Europa Press. Y añade: «Los beneficios de esta práctica son muchos; aparte de ayudar en la pérdida de peso, mejora la regulación glucosa y sensibilidad de insulina, la tensión arterial y la frecuencia cardiaca. Además, aumenta la eficacia del entrenamiento de resistencia», apostilla. Y dice: «Hay que añadir a los argumentos a favor que el ayuno intermitente influye directamente en la mejora de la microbiota intestinal, fundamental para incrementar las defensas y la respuesta inmunitaria del cuerpo ante procesos víricos e infecciosos. Incluso hay bacterias de la saliva que cambian con el horario de las comidas, tienen un impacto en el intestino y están relacionadas con las enfermedades inflamatorias intestinales». 

Sin embargo, la especialista expone que a pesar de la evidencia científica de los beneficios del ayuno intermitente «hay que ser conscientes de que la dieta repartida en cinco comidas está muy arraigada en nuestra cultura y es lo que hasta ahora estamos acostumbrados, con lo cual este cambio puede costar mucho al principio». Por ello, se recomienda empezar realizando el ayuno un día a la semana e ir aumentando a dos o tres de forma progresiva.

«Es tan importante el qué como el cuándo. La hora a la que comemos tiene también un papel destacado en nuestra salud. No se trata solo de hacer un ayuno intermitente sino también de hacerlo a ciertas horas». España es uno de los países en los que se cena más tarde, sobre las diez. Estudios científicos demuestran que las personas que cenan después de las nueve tienen más dificultades a la hora de perder peso que las personas que las realizan más temprano. Después de esas horas disminuye la tolerancia a la glucosa, el gasto energético en reposo y la oxidación de carbohidratos en comparación con una ingesta temprana. El ayuno intermitente está desaconsejado para personas con trastornos de la conducta alimentaria, estrés o ansiedad. Es importante tener claro, en este sentido, que tampoco es una práctica recomendada para todas las personas: hay que tener en cuenta su estilo de vida y, que quien la vaya a incorporar a sus hábitos de vida, debe tener una relación sana con la comida; no soler tener hambre por las mañanas ayuda; estar preparado para la posibilidad de que no funcione; evitar, en las horas de comida, los ultraprocesados o una mala alimentación ya que así no funciona; y combinar el ayuno con actividad física regular.

Las dietas más salvajes de los famosos

Laura G. del Valle

La Asociación de Dietistas Británicos publica las cinco dietas más escandalosas con las que se han topado en el 2018. Advierten de lo ridículo de realizar prácticas como beber la propia orina o restringir el consumo de determinados alimentos por pertener a un grupo sanguíneo concreto

Decir de esta actriz que genera filias y fobias a partes iguales sería mentir. Porque pese a que tiene seguidores acérrimos, la ahora autoproclamada gurú de la alimentación Gwyneth Paltrow, es como una jaqueca constante para nutricionistas y dietistas. Sus salidas de tono en pro de un supuesto bienestar del organismo no son más que el epítome de lo que muchos famosos dicen y, sus secuaces, hacen. La recomendación de utilizar enemas de café contra el estreñimiento roza la ridiculez y, sin embargo, hasta médicos de Harvard han tenido que manifestarse para que sus seguidores, que solo en Instagram alcanzan casi los 6 millones, no se lancen a esta práctica. Tan nociva es que puede acarrear «riesgo de deshidratación, desequilibrio de electrolitos y de la alteración de la flora intestinal».No es la única dieta salvaje que las celebrities recomiendan a los cuatro vientos. De hecho, su capacidad de convicción ha llevado a la Asociación de Dietistas Británicos (BDA) a publicar las cinco prácticas más locas que les han demandado en el 2018 y que, ruegan, nadie intente llevar a cabo en el 2019. Avisados quedamos.

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