Ryu Sasakura, el Vaso de los Dioses

El manga creado por Araki Jo y Kenji Nagamoto capta el alma de un bar en toda su amplitud siguiendo la trayectoria de un talentoso barman en el contexto del Eden Hall, un bar de hotel en el distrito de Ginza en el centro de Tokio


En en Jardín del Edén (Eden Hall) se sirve el Vaso de los Dioses (Glass of Gods). No podía ser de otra manera, aunque en realidad, se trata de un cruce de caminos entre el bar japonés por antonomasia y el estereotipo del trago perfecto. Quien los une es el barman por antonomasia (en su alma y en sus formas), Ryu Sasakura.

Este es el tronco de Bartender, la creación de Araki Jo, ilustrada por Kenji Nagamoto. Sus veintiún volúmenes de manga seinen fueron publicados en el 2008 en la bimensual Super Jump y alcanzaron tal dimensión que acabaron trasladados a una serie anime dirigida por Masaki Watanabe para Fuji TV. Entonces, el minimalista bar Eden Hall del distrito de Ginza todavía se puso más de moda. En el imaginario popular, claro. El bum prepandémico de Japón como destino turístico preferente contribuyó a recuperar la memoria de una historia que enganchó a innumerables aficionados a la coctelería.

Y es que, a lo largo de sus 21 volúmenes (y 166 vasos o capítulos) Bartender relata no solo las técnicas de elaboración de los tragos más populares o exquisitos, sino la historia de sus recetas e incluso el origen de las bebidas empleadas. Con todo lujo de detalles se recrean hasta las propias etiquetas de las botellas, pero más allá de la anécdota, la carga moral que posee este manga permite elevar la profesión de barman a un nivel comparable al de un asesor confesor en todo tipo de asuntos, desde los más prosaicos hasta los más profundos de la condición humana. Por eso, en el congelador del Eden Hall se guarda la escultura de la copa mágica que poseían las hadas en su banquete y garantiza la buena fortuna, mientras no se rompa. Y por eso, también, no solo Sasakura va adaptando su Vaso de los Dioses a cada cliente, sino que con las historias del origen de cada trago que sirve les invita a los que están al otro lado de la barra a reflexionar sobre sus vidas y a afrontar sus problemas.

Por otro lado, Bartender es una obra fiable, en términos profesionales. A juicio de Miguel Arbe (barman de Bordello Opium & Tea Parlour, fuertemente vinculado a la cultura japonesa y gran conocedor del modo de trabajar del sector nipón), «este manga tiene conceptos interesantes sobre lo que es el servicio desde el punto de vista de la hospitalidad japonesa». «Además, recoge historias de los cócteles con bastantes casos reales, aunque en este punto, como todo, tiene que cogerse con pinzas, ya que se toma libertades literarias», analiza.

«De todos modos, las recetas son correctas y sirve como introducción al mundo de la coctelería», asegura. «En resumidas cuentas, tanto el autor de uno como el del otro se ve que son buenos bar flies y gente de barra», concluye.

Otras publicaciones

Madoromi Barmaid es otro manga centrado en el mismo sector de la hostelería, aunque en este caso se trata de la consultoría del dueño de un local en Shibuya llamado Ishinohana. La protagonista posee un bar móvil (dice la leyenda urbana que los puedes encontrar en cualquier lugar y en cualquier momento en Tokio para pedir cualquier bebida en la que estés pensando en ese instante) y vive con otras barmaids. El contenido es un poco más ligero que el de Bartender, pero de la misma manera, la publicación recoge infinidad de recetas especiales y tragos originales, diseñados por el dueño. Madoromi Barmaid es obra de Pao Hayakawa, y han sido publicados hasta el momento seis volúmenes en el Houbunsha’s Shuukan Manga Times desde el año 2017.

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