¿Qué cantidad de vino y cerveza hay que tomar para obtener sus beneficios?

Infinidad de estudios revelan que se trata de productos cardioprotectores, pero para que mejoren nuestra salud debemos ser estrictos con la ingesta. Para saber si nos estamos excediendo con las copas hay herramientas que nos dicen si vamos o no por el camino correcto

Un grupo de jóvenes en una terraza de Santiago
Un grupo de jóvenes en una terraza de Santiago

 Con lo de beber dos litros de agua al día, consumir tres piezas de fruta y reducir la ingesta de procesados, muchos hacen oídos sordos. Ahora, la cantinela de que el vino es bueno para el corazón la sacan a relucir, y la disfrutan con gusto, bastantes más de los que debiesen. A la clásica información de que esta bebida goza de excelentes beneficios para la salud se suma ahora un estudio del Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE), que revela que el consumo moderado de cerveza tiene efectos positivos para la salud, preferentemente si se acompaña de otros alimentos. Pero ¿cuánto debemos tomar para que realmente su consumo sea más beneficioso que perjudicial?

Parte del problema está precisamente aquí. Bajo el paraguas del «consumo moderado» se amparan muchos de los que gustan de hincar el codo, aprovechando que esta información, en sí, es poco reveladora. Lo confirma una especialista en Aparato Digestivo del hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, que explica que muchos pacientes cogen la parte por el todo de estos estudios, quedándose solo con lo que les interesa para justificar su conducta. También mantiene esta médico que «hay muchos pacientes a los que el cardiólogo les recomienda tomar un vaso de vino al día con razón, porque es un cardioprotector» y esto ya se convierte en vía libre de copas para algunos. También se encuentra en consulta otro tipo de pacientes, esos que o juegan al despiste o están totalmente confundidos, y son aquellos que abusan de la ingesta de alcohol sin preocuparse demasiado porque, le dicen, «é viño da casa», como si por esa razón fuera menos nocivo consumido en grandes dosis.

Calculadoras de riesgo

Así las cosas, y contando con los beneficios de ambas bebidas (que sobre todo derivan de los polifenoles, compuestos presentes en bebidas fermentadas que combaten enfermedades inflamatorias y ayudan a prevenir la obesidad y diferentes patologías cardiovasculares), desde este hospital de Vigo recomiendan «no tomar más de una cerveza o vaso de vino al día, y que sea a la hora de una comida». No obstante, para comprobar si estamos excediéndonos en el consumo de alcohol existen calculadoras que indican si nuestro consumo de alcohol puede ser de riesgo o peligroso. En España, la forma de echar cuentas es a través del concepto Unidad de Bebida Estándar (UBE), que en nuestro país es el equivalente a 10 gramos de etanol puro (en Reino Unido, por ejemplo, serían 8 gr).

Para entender a lo que nos exponenemos, según estos criterios se consideraría peligroso un consumo semanal de entre 17 y 27 UBE para hombres y de entre 11 y 16 para mujeres; sabiendo que un vaso de vino tinto y una cerveza se corresponden con 1 UBE, respectivamente; y una copa de algún combinado sería lo mismo que 2 UBE. Ojo al vermú: la que es una de las bebidas más deificadas socialmente estaría, según la tabla de equivalencias del Ministerio de Sanidad, en el grupo de la ginebra o el ron. De hecho, la ingesta de una botella de vermú equivaldría a la friolera de 40 UBE. Da que pensar.

El fundador de Bodegas.bio: «No hay que ser talibán con el calimocho, al final el vermú también es una mezcla con vino»

Laura G. del Valle

Carlos Vázquez Padín, que lidera una compañía de venta de caldos ecológicos, se desmarca del postureo que impera en este sector y explica sencillas pautas para aquellos que se han propuesto lanzarse al mundo del vino en el 2021

Su manera de entender el vino se parece más a la imagen de El triunfo de Baco de Velázquez que a lo que puede verse una noche en cualquier afamado restaurante. Carlos Vázquez Padín, fundador (doble mérito, en plena pandemia) de bodegas.bio invita a quitarle hierro y solemnidad a un producto que nace y muere con una única intención: el placer de quien lo toma. Por eso, mantiene este licenciado en Ciencias Políticas, «lo importante es que a uno le guste el vino y le parezca que está rico, todo lo demás sobra. Aunque no sepamos distinguir aromas, agitamos un poco el vino, lo probamos y si nos sabe bien es que está rico, no hay más». Es tan acentuado en ocasiones y círculos la presión por tener conocimientos en esta materia que, explica Padín, «hay veces que la gente toma cerveza solo por miedo a no elegir un buen vino o no tener conocimientos técnicos». Sucede, según su experiencia, sobre todo en España, Italia y Francia.

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