María Castro: «En Madrid hago filloas con la sartén... pero me falta el filloeiro»

La actriz triunfa compartiendo en redes sus planes de cocina en familia. «La gente me para y me dice: 'Me has salvado el confinamiento con mis hijos'», asegura la actriz, que ha sido madre por segunda vez


Rendida al tomate y a la cocina. Así está María Castro (Vigo, 1981), que concilia su gira teatral con La Coartada, sus dos niñas -una recién llegada en plena pandemia- y el sinfín de planes caseros que también publica en redes. «¿Que cómo lo hago? Durmiendo poco y con alegría», dice a carcajadas la viguesa en la presentación de la nueva campaña de Tomate Orlando.

-¿Tomatera desde siempre?

-Sí, y sigo trabajando mano a mano con Orlando porque me siento muy cómoda y en mi casa siempre lo ha habido para cualquier cosa. A mi marido le pasa lo mismo. Un día, cuando nos conocimos, le hice unos macarrones sencillos y el tomate casero, currándomelo. Y me dijo: «Es que a mí este tomate... Prefiero como los que me hacía mi madre, que era con Orlando. Y le digo: «¿De verdad?», ja, ja. Así que nunca más he vuelto a desperdiciar el tiempo haciendo un tomate casero, porque veo que en mi casa no tiene tanto éxito. Ahora estamos en la campaña Más que un tomate, ya había hecho otra colaboración con ellos, pero estaba embarazada. Ahora en esta están demostrando la versatilidad del tomate.

-¿Hasta dónde llega esa versatilidad?

-Igual que hemos tenido que reinventarnos y en el confinamiento hemos hecho de todo, yo he hecho manualidades, actividades con los niños, he cocinado, he restaurado..., pues se trata de demostrar que el tomate no solamente se usa como acompañamiento para ciertos platos. Se puede usar a lo mejor para una merienda, que parece que te extraña que un bizcocho de zanahoria se pueda hacer con tomate, o una magdalena. Pues se hace, y queda riquísimo. Aquí está el libro de recetas que han hecho con Iván Sáez y que demuestra que es un todoterreno.

-Ahora también te toca pensar en recetas que te permitan ir colándoles nuevos sabores a las niñas, ¿no?

-Pues con eso no tengo mucho problema porque Olivia aún no come, toma leche, y a Maia le chifla el tomate frito. Es curioso, porque al natural todavía no le ha pillado el punto, pero el frito se lo tengo que cortar yo, porque si no todo se lo toma con tomate. ¿Tortilla? Con tomate. ¿Pescado? Con tomate. Todo lo moja en tomate, entonces tengo un aliado muy bueno para que pruebe sabores mezclados.

-Ya que da tanto de sí el tomate, ¿qué recetas has aprendido a hacer con él?

-Unas tortitas con avena, tomate y aguacate. ¿Qué te parece? Y están buenas, muy buenas. Magdalenas de pavo, queso y crema de cebolleta confitada, medias noches rellenas de guacamole estilo Orlando, coca con hummus y tomate, sándwiches de berenjena, el bizcocho que te dije antes de zanahoria...

-¿Empezaste a cocinar tanto a raíz del confinamiento o ya venía de antes?

-Yo siempre cociné, porque no me gusta estar quieta. Al principio aprendí recetas de mi madre, como buena madre gallega y cocinitas que es. Después, a raíz de MasterChef me formé antes durante un mes cocinando mucho por las mañanas. Y en el confinamiento pues me puse a hacer cosas, y una de ellas eran los fogones. Con mi hija Maia, que estaba superimplicada cocinando, ya es un plan familiar.

-Planes familiares que agradecieron mucho que compartieras en redes.

-Es muy gratificante, porque aún me pasa ahora por la calle que la gente me para y me dice: «Me has salvado el confinamiento con mis hijos». Sé que los niños en una casa encerrados es duro. Por eso pensé en actividades que no solo les entretengan, sino que ayuden a unir más a padres e hijos. Hubo gente que me dijo: «Yo me di cuenta de que tenía que pasar más tiempo con él», o «no me atrevía a cocinar y tú haces que parezca tan fácil que me animo». Ya con eso, yo me doy por pagada.

-Menudas filloas hiciste con la receta de tu madre.

-Es que me encanta cocinar y la repostería, para comérmela, ¡ja, ja! Las de mi madre son de rixóns con la sangre de la matanza del cerdo, pero aquí en Madrid no tengo acceso a muchas cosas, así que las hice casi tipo crepe, pero sigue siendo la esencia de la filloa gallega. Me falta el filloeiro de hierro, que sería lo suyo, pero me apaño con la sartén.

-¿Recuperados del covid?

-Sí, sí. Pasamos como una gripe fuertecilla, pero sin más secuelas y estamos todos perfectos, afortunadamente.

-Al final, la pandemia te trajo lo mejor de tu vida.

-Sí, un bebé. Ya estaba embarazada antes de la pandemia, pero me metí sin barriga y salí con ella. Estaba como de dos o tres meses pero nadie lo sabía, claro, lo conté el año pasado por el día de la madre. En unos tiempos tan complicados, donde hubo muchísima muerte, horror, dolor y soledad, pues traer un niño al mundo siempre es bueno, pero en momentos así traer vida es la mejor alegría que te puedes llevar.

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