Así puedes preparar en casa un tequeño, el hijo adoptivo de la gastronomía coruñesa

Un clásico del tapeo de la ciudad herculina que se echa de menos en tiempos de pandemia. Con ingredientes asequibles y un poco de mañana se puede matar el antojo sin necesidad de salir a la calle


No falta en la retahíla de tapas que los coruñeses invitan a probar a los foráneos que recalan en la ciudad herculina. Sin destacar más que el bocata de calamares del difunto Copacabana, la croqueta de La Bombilla o la tortilla de Pontejos, el hecho de que en la propia plaza de María Pita haya un local que con su nombre, El Tequeño, rinda tamaño homenaje a este manjar, ha hecho más por la visibilidad de estas barritas con queso que la mejor de las campañas de márketing. Es precisamente a este local adonde se mudaron los dueños de La Viña una vez bajaron la verja a su mítico bar en La Franja; bar que pasó a convertirse en casa de comidas turca que sin embargo, y por demanda de la clientela, se vio obligado a servir tequeños a aquel que así lo desease.

Como decía Pablo Portabales hace unos años en las páginas de La Voz, probablemente sea el único restaurante turco del mundo que ofrece un plato de Venezuela, porque efectivamente este rollito de masa salada y queso fundido es mítico en A Coruña gracias a que los dueños de La Viña decidieron que importar este plato solo podía ser sinónimo de éxito. No se equivocaron. De hecho, hoy en día hay hasta franquicias que tienen el tequeño como protagonista y en algún centro comercial de la urbe compiten sin problema con unos vecinos como Burger King.

Con la hostelería en estado vegetativo y los planes e de cañas y tapas en un horizonte incierto, nos queda la alternativa de preparar este plato en casa. Los ingredientes no pueden ser más asequibles, y la elaboración lo que requiere, básicamente, es un poco de paciencia. Para desgranar el paso a paso contamos con Dámaso Vélez, el autor del blog La Cocina de Masito, que acaba de publicar su primer libro con más de 70 recetas tradicionales. Según explica, «es una receta sencillísima que podemos preparar con los niños en casa, que además les encanta esta elaboración». Vamos allo, entonces.

  • 250 gr de harina de trigo 12 % de proteína
  • 80 gr de mantequilla
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de sal
  • 1 cucharada de azúcar
  • 60 ml de agua templada *apunta Vélez que es importante que el agua esté tibia para favorecer la formación del gluten en el tiempo de reposo
  • 200 gr de un queso duro blanco 

Cómo hacer la masa

  1. En un cuenco grande añadimos harina, azúcar, sal, mantequilla a temperatura ambiente y un huevo. Removemos con las manos bien limpias.
  2.  Una vez integrados todos los ingredientes obtendremos una especie de arenilla. Es el momento justo de verter el agua, que Vélez calienta 20 segundos en el microondas.
  3. Amasamos muy bien y en el momento en el que obtengamos una bola, espolvoreamos harina sobre la mesa de trabajo. Ponemos nuestra masa de tequeños encima y seguimos trabajándola durante unos 4 minutos, aproximadamente, hasta que deje de estar pegajosa. Cuando la masa esté lisa, formamos una bolita tensionando un poco por los laterales.
  4. Agregamos un poco de harina al cuenco e introducimos la masa de tequeños. Tapamos con film transparente y dejamos que repose durante unos 30 o 40 minutos, aproximadamente. Espolvoreamos nuevamente la encimera con harina.
  5. Pasado este tiempo sacamos la bola, untamos un rodillo con un poco de harina y extendemos la masa.
  6. Una vez tengamos una masa para tequeños bien fina, le cortamos los bordes para dejar un cuadrado perfecto.
  7. A continuación cortamos tiras del mismo grosor y también cortamos el queso (preferentemente bajo en grasa para aligerar la receta) en barras de 1 centímetro de grosor y 2 centímetros de ancho.
  8. Cogemos una tira de masa de tequeño y ponemos un extremo de la masa sobre una de las puntas del queso, que cubra esa parte.

Hora de freír

  1.  Llevamos la masa recta hasta el final de la tira de queso y cubrimos el queso con el sobrante de la masa para tequeños. Es decir, vamos a ir dando vueltas a la masa sobre el queso de un extremo al otro, envolviéndolo poco a poco. Si tenéis dudas, en este vídeo podéis ver cómo lo hice. Una vez envuelta cada barrita de queso la moldeamos un poco con las manos, de forma que sellemos bien toda la masa de tequeños de queso para que no se nos salga nada al freírlo. *Ojo, el sellado de la masa de tequeños es una de las partes más importantes para que se quede todo el queso dentro al cocinar el tequeño.
  2. Después colocamos una cacerola o sartén al fuego con aceite de oliva virgen suave. Ponemos el fuego alto pero no al máximo para que se tueste por fuera pero también demos tiempo al queso a que se funda.
  3. Introducimos un tequeño de queso y lo freímos durante unos 30 o 40 segundos, aproximadamente; hasta que esté bien dorado.
  4. Los tequeños los vamos a freír de uno en uno para que no baje mucho la temperatura del aceite y controlar bien.
  5. Los sacamos y los vamos poniendo en un plato con papel absorbente para ir eliminando el exceso de aceite. ¡Ya están listos!

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Laura G. del Valle
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Aunque el local estaba vacío a las cuatro de la tarde, en Meet Aquí tenían faena. Víspera de la llegada del Año Nuevo Chino, Wei Wei explicaba este jueves que en breve tendría que ponerse con los pedidos de Jiaozi, ya que prácticamente toda la comunidad china residente en A Coruña iba a cenar anoche esa especie de raviolis rellenos de cerdo y puerro. Vendrían a ser el equivalente a las doce uvas, pues la tradición dice que atraen la suerte y que, de hecho, no se les puede variar la forma porque imita a una antigua moneda china que simboliza la buena fortuna. Esto también lo aclara Wei Wei mientras, deslizando el dedo por una tablet, muestra la diferencia con otras gyozas que, a ojos occidentales, son prácticamente iguales. De hecho, la vista se va rápidamente a platos llamados Sopa de harina (que, por cierto, suele tomarse de desayuno) o Cabeza de salmón picante. Ni rastro de un rollito primavera, un pollo al limón o unas hormigas subiendo al árbol, que pocos saben lo que es pero está en todas las cartas de cualquier chino que se precie.

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