Los meses que tampoco tomamos café de verdad

Es una consecuencia de tamaño diminuto, pero el efecto mariposa de la crisis del covid-19 llega hasta a modificar el sabor del café que nos sirven para llevar en los bares


De cool ya no tiene nada. Todos los que creyeron en los primeros 2000 que pasear un vaso de cartón con tapa era la idea magna de éxito, no sabían la que se les venía encima veinte años después. Starbucks hizo bien su trabajo idealizando lo que para muchos baristas es un sacrilegio. La compañía creaba inventos con caramelo, canela y siropes varios que, a continuación, las celebridades del otro lado del Atlántico se colgaban como atrezzo. Desde el más grunge a Paris Hilton. Por eso muchos adolescentes de la época acabaron viendo en un envase de celulosa de 15 centímetros el objeto de toda aspiración. Y así la realidad, una vez más, le da un bofetón a los sueños. Ni falta hace decir por qué.

Con las restricciones por la crisis sanitaria obligando a la hostelería a hacer encaje de bolillos para subsistir, una de las primeras medidas que tomaron la mayoría de cafeterías fue lanzarse al mundo del servicio de delivery con la comida y a la entrega de café para llevar. Hasta hace un año tan solo franquicias acostumbraban a tener clientes interesados en este servicio, al menos en una urbe de tamaño medio, pero hoy en día prácticamente todas las cafeterías cuentan con vasos de cartón para que sus clientes sigan disfrutando «del café de bar», que todos sabemos, no sabe igual en casa. 

El problema es que estos envases tampoco mantienen intactas las propiedades de esta bebida. Vamos, que por lo pronto, los gallegos hasta el 17 de febrero seguiremos sin degustar 100 % un café como los de antes. Como los de siempre. Según explica Miguel Méndez, especialista en café del restaurante A Tafona (Santiago), que primero mira para el medio ambiente recomendando que nos acerquemos a nuestro bar de confianza con un vaso reutilizable, «case todos os que dan nas cafeterías son vasos de cartón, pero dependendo da calidade as propiedades organolépticas do café se verán máis ou menos afectadas».

Continúa el experto: «Hai vasos dunha capa, de dúas capas e tamén os que teñen dúas e no medio contan cunha capa térmica para que aguante a temperatura». Efectivamente, mantiene el barista de A Tafona, lo que más altera las propiedades organolépticas del café, en el caso de los envases de take away, es la temperatura. «Canto máis baixa é a temperatura o café gaña en acidez. E hai cafés que non teñen unha acidez moi marcada, entón non che interesa que o envase lle baixe a temperatura». El caso es que el cartón no resiste igual que la cerámica el calor, por eso están bien los envases que tienen varias capas. Pero ojo, el cartón debe ser de calidad porque si no se corre el riesgo de contaminar el café. «Refírome a cartóns gruesos que traspasan as súas propiedades e deixan un sabor como a áspero».

Una alternativa al cartón es tirar de vaso de cristal reutilizable. Este material, por cierto, encuentra detractores y, sobre todo, grandes aliados en la meseta, donde es frecuente encontrarse bares que sirven el café en un vaso estrecho de cristal. Este barista reconoce que en el restaurante con estrella Michelin donde trabaja sirve el café en copas de cristal «para que os clientes vexan a evolución do café conforme perde temperatura e gaña acidez». Porque como cuenta, es muy típico ver en algunas zonas a los clientes «pedindo cafés fervendo pero en vasiños de cristal; e non se dan conta de que vai estar frío nun minuto».

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