Quince quesos para quince momentos de la vida

SABE BIEN

PACO RODRÍGUEZ

Es uno de los productos más consumidos del mundo, y se presenta en tal cantidad de variedades que muchas veces no sabemos elegir el idóneo. El turófilo y experto Ángel Veiga nos presenta el mejor para una primera cita, para superar la resaca y el más importante: con el que celebrar el fin de la pandemia

21 may 2021 . Actualizado a las 13:38 h.

Europa es una oda a la turofilia. Incomprensible para quienes lo detestan, es casi impensable aterrizar en un país del viejo continente e irse sin catar un plato típico de la gastronomía local rezumante de queso. En cualquiera de sus formas, aromas, sabores, texturas y usos en la cocina. Porque si de algo goza este producto es de una versatilidad más que complicada de encontrar en otro alimento. Y así, ancha es Castilla (por cierto, Cervantes, uno de los turófilos más famosos, sentía verdadera pasión por el queso de Tronchón), buena parte de los españoles acaba picando a diario alguna que otra variedad de este derivado lácteo, muchas veces presos de la gula y sin demasiado criterio.

Para afinar un poco, y de paso viajar a través del paladar, Ángel Veiga, propietario de La Mejorana (A Coruña) nos descubre quince alternativas ideales para quince momentos que nada tienen que ver entre sí; por eso, lo que se pone sobre el mantel también debería ser diferente.

En una primera cita: «Como no conocemos mucho a la otra persona yo me inclinaría por un queso de intensidad media pero que a la vez sorprenda. Los quesos artesanos de Sierra Morena de la línea Quesos y Besos, que además con ese nombre van genial, me parecen una gran opción. Me quedo con el Olavidia, con leche cruda de cabra».

Para desayunar: Empezar bien el día es sinónimo, para muchos, de un buen desayuno. Y los amantes del queso no perdonan. Veiga en este caso recomienda un buen queso fresco con un toque de aceite de oliva. Impagable.

Si hay niños en casa: «Uno blandito y fácil de tomar; probablemente uno de cabra de La Rueda, de Albacete y con intensidad media. Está genial para comer con unas nueces o en una ensalada»

De aperitivo en una boda: «La torta de la quesería vallisoletana Cañarejal, con leche cruda de oveja. Tiene una intensidad intermedia y es perfecto porque se abre la parte de arriba y ahí puedes poner unos picos de tal manera que resulte cómodo y estético para un aperitivo elegante».

Para escépticos: Aunque parezca mentira existen. Hay personas a las que no les gusta el queso y esto, dada la cantidad de platos que cuentan con este ingrediente, es un problema. Veiga recomienda un Piave; se trata de un queso de vaca italiano de intensidad media que «para que nos entendamos, semejaría un parmesano a medio hacer porque no tiene demasiada potencia y además su textura es como la de un curado, no tiene esa pastosidad que no gusta a los que rechazan el queso».

Para tomar de postre: El dueño de La Mejorana lo tiene claro: un Savel. Es un queso azul de Airas de Moniz (Chantada) de, claro, intensidad alta que «va perfecto con un membrillo o una mermelada de higos o frutos del bosque para rematar un menú». Este queso extremadamente untuoso se llevó el premio, por cierto, al mejor queso azul en el 2019.