Seis trucos para que la Nochebuena no te cueste un riñón

Si no estás para tirar cohetes y este año te toca apretarte el cinturón, te damos algunas claves para que puedas disfrutar de la familia sin que te cueste un ojo de la cara. Recuerda que se puede comer muy bien sin necesidad de gastarse un dineral y que lo más importante es la compañía

Imagen de archivo de una mesa decorada por María Magán, Elena Lampón y Nora Estévez en La Doce de Boiro
Imagen de archivo de una mesa decorada por María Magán, Elena Lampón y Nora Estévez en La Doce de Boiro

Que estas Navidades no van a ser las mejores de nuestra vida es una obviedad. Que seguramente no podremos juntarnos todos los que nos gustaría, también. Y que habrá que mirar muy bien el euro es otra de las reglas de oro de las próximas fiestas porque la situación no está para lanzar cohetes. Más bien, para quedarse en casita y poco más. Pero en ese poco más pondremos la esperanza de pasar unas Navidades lo más agradables posibles y en la compañía de los imprescindibles. Así que antes de que la pandemia vuelva a aguarnos la fiesta y de saber a ciencia cierta las limitaciones que tendremos, podemos adelantarnos y ajustar lo más que podamos el presupuesto de la cena de Nochebuena, no vaya a ser que den barra libre de reencuentros en los bares y restaurantes de nuestras ciudades y nos pille con el bolsillo vacío. Así que te vamos a dar algunos trucos fáciles para organizar una cena especial en la noche más familiar del año sin que te cueste un riñón.

1. No renuncies al marisco

En esta esquina del mundo, no hay comida o cena que se precie sin marisco. Pero todos sabemos que cuanto más cerca del día 24 lo compremos más caro nos saldrá. Una buena forma de conseguirlo a un precio razonable es hacerlo ahora, en estas semanas, antes de que se disparen las cotizaciones y congelarlo. La diferencia será prácticamente imperceptible para el común de los comensales. Otro truco que te obligará a tirar de imaginación y que te tendrá hasta última hora cocinando es esperar al último momento. Si vas antes de que cierren las plazas el mismo día 24 o te pasas por la tarde por la sección de la pescadería del súper descubrirás grandes ofertas de última hora que te permitirán comer marisco fresco sin que te haya costado un ojo de la cara. Eso sí, deberás ir con la mente abierta y dispuesto a improvisar el primer plato de la cena. Pero merece la pena porque el ahorro puede llegar a ser más que significativo. Aunque si eres previsor, mejor piensa en congelar.

2. Presupuesto cerrado

Es uno de los aspectos más importantes. Plantéate un presupuesto realista en función del número de comensales y cíñete a él. Sí, ya sé, nunca lo cumples. Por eso deberás jugar con algún margen. Mentalízate que podrás subir unos 30 euros de ese presupuesto. De esa manera sabrás que es preferible que te pases de esa cantidad, en lugar de que el precio de la cena suba sin límite: «El coste total variará en función de lo que quieras poner. Una cena clásica para ocho personas con nécoras, cigalas y una carne asada y una mesa de postres con su turrón y mantecados, además del vino y del champán puede costar 200 euros tranquilamente. Siempre y cuando tengas la previsión de coger el marisco a buen precio y lo congeles», asegura Carmen Viñas, especializada en hacer cenas de Nochebuena para mucha gente y que destripa fácilmente el presupuesto: «Solo el marisco ya son 90 euros. Porque necesitas dos kilos de nécoras y otros dos de cigalas. Y luego, si llevas una carne asada, que sea de ternera gallega un poco buena ya te van otros 50 euros. El resto, los 60 euros restantes van para los entrantes, los postres y los vinos».

3. Elige el producto y la presentación

Sí, a todos nos gustan las cigalas, las nécoras, las centollas, etc. Pero también se puede hacer un menú más que digno con mejillones y un fresco salpicón de marisco, que podrás hacerlo tú mismo para que resulte mucho más sabroso. Vete a la tienda de congelados y elige lo que quieras echarle. Olvídate de las bolsas preparadas, haz un salpicón de autor y los comensales se chuparán los dedos: «El mejillón también es marisco. Y se puede hacer de mil maneras, además de ser muy nutritivo. Solo tienes que echarle un poquito de imaginación y presentarlo de una manera diferente, que sea un poco especial», explica Rosa Otero, presidenta de la Asociación Provincial de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios de A Coruña. Para ella el truco está en la presentación. Olvídate de poner besugo o de otros pescados que tengan precios altos: «Se puede hacer una cena riquísima también con merluza. Recuerdo una vez que en un curso que hicimos en la Asociación Antonio Noche para hacer la cena de Navidad a un precio asequible preparé una merluza al horno con limón y todavía hay gente que se acuerda de ella». O también, en lugar de una pieza de carne más cara, Rosa propone hacer unas costillas al horno: «Hay mil formas de hacer una buena cena y lo que se valora es la reunión de la familia. Pero si encima lo presentas de una forma distinta y que le guste a todo el mundo, será un acierto».

4. El jamón ibérico, en sobres

Sí, es un clásico de las Navidades. La pata de jamón colocada estratégicamente en la cocina. Pero al final, todo se reduce a poner un par de platos en la mesa, mientras el resto se va picoteando a medida que pasan los días y la pata queda trasquilada al pasar por miles de manos. Una buena manera de ahorrarse esta inversión es comprar sobres de jamón ibérico cerrados al vacío. De esta forma, no renunciarás al sabor de un buen jamón ibérico, pero tampoco tendrás que rascarte el bolsillo. Y además, no tendrás que pelearte con los comensales sobre cómo debe cortarse la paletilla. Si optas por esos sobres, debes tener la precaución de sacarlos de la nevera una media hora antes de servir. Una vez que los tengas fuera, abre el grifo y echa un poco de agua caliente en el sobre aún cerrado. Y sírvelo en el plato. Verás cómo conserva todo su sabor.

5.Hazlo tú mismo

La comodidad tiene un precio, sobre todo, en estas fechas. Cuantas más cosas compres elaboradas, más cara te saldrá la cena. Así, puedes hacer unos sencillos canapés de aperitivo sin tener que gastar mucho. Unas croquetas caseras, con unos canapés de paté de mejillones hechos por ti y de queso con anchoa pueden ser más que suficientes para abrir boca antes de echarle el diente a los mariscos. También puedes optar por una reconstituyente sopa casera o consomé para después de tomar el marisco. Los comensales te lo agradecerán y el coste será mínimo. Si vas a rellenar el pollo o el pavo, hazlo tú mismo. También te saldrá más barato. Es una regla básica de ahorro. Las bandejas de dulces también las puedes hacer eligiendo lo que ya sabes que más les gusta a tus invitados.

6. Postres económicos

En este tipo de cenas copiosas, se agradece que el postre sea ligero y fresco. Eso te permitirá hacer sencillos platos sin tener que gastar demasiado. Una buena macedonia de frutas con nata será muy bien recibida y sin encima cuidas con mimo la presentación llegarás incluso a recibir el aplauso de tus comensales. También un sorbete de limón o del sabor que quieras permitirá aliviar la pesadez de la cena. Y luego elige una tableta de turrón y mézclala con mantecados, chocolate y un poco de frutos secos. Harás una mesa dulce deliciosa y el turrón te cundirá más. ¡A brindar! Y que la noche sea buena.

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