El «delivery» más antiguo del mundo

Estamos viviendo el auge del servicio de entrega de comida a domicilio y una dura batalla entre las grandes multinacionales para liderar el mercado. Pero lejos de ser un invento reciente, los Dabbawalas llevan más de 130 años repartiendo comida en Bombay


Mientras algunas compañías intentan obtener los permisos para hacer sus entregas mediante drones, los Dabbawalas, traducido del hindi ‘la persona que reparte cajas', continúan haciendo dicho reparto con técnicas tradicionales, que prácticamente no han cambiado a lo largo de su existencia.

Invento británico

El peculiar modo de entrega de comida se originó en la India tras el dominio británico. A muchos ingleses que llegaban a la colonia les desagradaba la comida local y este fue el motivo por el que se creó un servicio para llevar el almuerzo desde sus casas hasta la oficina. Bombay es una ciudad densamente poblada y con un tráfico caótico, por ello la mayoría de los trabajadores no disponen del tiempo suficiente para ir a comer a sus casas. Probablemente estas condiciones han sido las que han favorecido el crecimiento de los Dabbawalas, que han alcanzado en la actualidad más de 200.000 entregas diarias realizadas por un equipo que suma 5.000 empleados. Pero muchos de estos empleados son casi analfabetos, por eso una de las cosas que más llaman la atención es que para estos envíos no existe ningún documento escrito. A través de un simple y eficiente sistema de códigos los Dabbawalas son capaces de repartir la comida a la persona correcta y a su hora.  En la tapa de cada Dabba o Tiffin box, que es como se denomina a la fiambrera que contiene el menú, hay tres marcas.

Un gran número en el centro indica el distrito al que van dirigidas. Unos símbolos en el borde de la tapa marcan el edificio y la planta en la que han de ser entregadas. Una combinación de colores y formas también en el borde de la tapa indica la estación de tren de origen, y sirve para devolver las tarteras por la tarde. La comida parte de los hogares de los trabajadores, aunque cada vez tienen más presencia los centros de elaboración de menús. Un color erróneo llama la atención de inmediato entre mil.

Sistema perfecto

La organización de los Dabbawalas es admirada y estudiada por muchas escuelas de negocios de todo el mundo. En la era de la informática y la robótica, con unos simples códigos y las bicis como transporte, a estos riders que van descalzos, la Harvard Bussines School les ha otorgado la máxima calificación en Six Sigma, que es una metodología creada por Motorola para mejorar los procesos de entrega. Esto quiere decir que, llueva o haga sol, son apenas tres errores los que cometen por cada millón de transacciones. Estamos hablando de una efectividad del 99,9 % en estimaciones conservadoras, ya que otros datos apuntan a un error por cada 6 millones de repartos, objetivos que no alcanzan empresas equipadas con las más modernas tecnologías como Amazon, DHL o FedEX. El éxito se le atribuye al equipo humano y su manera de gestionar el tiempo.

Otros estudios se centran en resaltar la organización, que agrupa sus esfuerzos en el ingenio humano y el social, en lugar de en la tecnología. Todos los Dabbawalas son considerados socios iguales y la uniformidad cultural tal vez sea otra del las claves del éxito. Casi todo el personal pertenece a la comunidad Vakari, que comparten la misma cultura, idioma, valores, ética de trabajo, dieta y creencias religiosas y en su mayoría permanecen en grupos durante toda su carrera laboral. A pesar de que actualmente en la India existen numerosas compañías que sirven comida a domicilio, el modelo de negocio no tiene rivales ni en volumen ni en precios. Se ha convertido en un ejemplo logístico a seguir.

Cien restaurantes gallegos para disfrutar en casa

Laura G. del Valle

La hostelería ha bajado la persiana durante un mes en sesenta concellos, pero cada vez más locales empiezan a operar con gigantes como Glovo o de la mano de canales de distribución locales, nacidos a raíz de la crisis sanitaria

 Hace exactamente diez años que España le daba la bienvenida a Just Eat, una plataforma danesa a la que en una década le ha dado tiempo a todo: consiguió hacerse con el monopolio del servicio de comida a domicilio en nuestro país, agachó la cabeza ante Glovo y Deliveroo y ha terminado, prácticamente, en el olvido. «Tú me dejaste de querer cuando menos lo esperaba», diría C. Tangana. Y tal cual. Porque con la llegada de la crisis sanitaria muchos restaurantes se han visto obligados a utilizar el sistema de envío de menús para garantizar la supervivencia de sus locales. Sobre todo, si se pone el foco en Galicia, en esos sesenta concellos que hasta el 4 de diciembre tendrán la persiana bajada.

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