Dame una manzana y te diré qué cocinar

Más allá de solucionar una merienda y un postre saludable, las diferentes variedades de manzana tienen en noviembre, el mes en el que están de absoluta temporada, la ocasión perfecta para aparecer en todo tipo de recetas


En el refranero anglosajón hay una frase popular que, traducida, viene a decir que una manzana al día te mantendrá alejado del médico. No es ninguna novedad decir que esta fruta tiene propiedades que cualquiera debería exprimir al máximo para garantizarse una salud de hierro. Agradecerá su consumo el corazón, pues las manzanas ayudan a disminuir es riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y reduce el colesterol. También le da un respiro al estómago al tratarse de un producto digestivo, especialmente recomendado como postre después de una comida copiosa por sus propiedades antiinflamatorias y, por si fuera poco, como contiene antocianina mantiene a raya la memoria. 

Aunque es un alimento que puede consumirse a lo largo de todo el año, lo cierto es que noviembre es el mes en el que la manzana se encuentra en su mejor momento. Se trata de un buen momento, por tanto, para descubrir salir de la monotonía y darle una oportunidad a aquellas variedades que no solemos consumir. También para invitar a los más pequeños a abrazar un producto que además de saludable es perfecto para comer en cualquier situación sin complicación y que, de este modo, descubran que la fruta puede ser una gran aliada. En esta misión está totalmente involucrada la PAC, que promueve la dieta saludable, haciendo especial hincapié en los centros escolares. 

Es importante explicar las diferencias entre los distintos tipos de manzanas para entender que, efectivamente, existe una opción para cada paladar. Las manzanas rojas, por ejemplo, son perfectas para aquellos que se pirran por el dulce. Suelen ser idóneas para darles un toque distinto a alguna ensalada otoñal o para preparar una compota. La Royal Gala, por ejemplo, pierde algo de sabor cocinada, así que es mejor tomarla cruda. Sin embargo, la Fuji suele ser una de las variedades favoritas para preparar un puré, dentro de la categoría de manzanas rojas.

Las verdes, mucho más ácidas, son estupendas para mezclar en batidos o zumos, por el toque refrescante que aportan. Además, en algún postre pueden funcionar genial porque rebajan el toque dulce. De hecho, la reineta, que contiene menos agua y una textura más compacta es ideal para asar al horno y, también, preparar mermeladas ¿Y qué pasa con la clásica manzana amarilla? Pues que es la preferida de muchos cocineros para hacer salsas con las que acompañar carnes.

A continuación proponemos tres recetas perfectas para innovar con esta fruta en la cocina:

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