El servicio «delivery» gana enteros en la pandemia

Al hablar de comida a domicilio lo habitual es pensar en pizzas, hamburguesas o comida china, pero la situación generada por el coronavirus ha acelerado el interés por los pedidos y el «take away»

El servicio de comida a domicilio se ha consagrado como una de las grandes tendencias de consumo de los últimos años. Por eso, no resulta sorprendente que haya jugado un papel fundamental durante los meses de pandemia. De hecho, el 23 % de los españoles asegura que ha incrementado el consumo de comida a domicilio durante el confinamiento. Así lo confirma la segunda edición del Barómetro de Tendencias en Restauración, impulsado por Unilever Food Solutions, junto con Facyre y Hostelería de España.

Muchos establecimientos hosteleros vieron en el «delivery» su única fórmula de supervivencia y han estructurado su oferta para adaptarse a la nueva demanda.

Más opciones que nunca

Aunque al hablar de comida a domicilio lo habitual es pensar en pizzas, hamburguesas o comida china, la situación creada por el coronavirus ha acelerado la apuesta por el «delivery» de todo tipo. En la actualidad podemos encontrar nuevas propuestas gastronómicas de calidad para pedir comida a domicilio y disfrutar de productos frescos y nutritivos.

Tal y como refleja el estudio, las opciones saludables pasan a ser clave en la oferta de restauración. Los españoles se fijan más en que la comida que piden sea saludable y equilibrada, no solo cuando acuden a un restaurante sino también cuando utilizan los servicios de reparto a domicilio.

Es el caso del mercado online coruñés Kibus, que entrega a domicilio productos de calidad desde las plazas de abastos de A Coruña, Ferrol, Vigo Lugo, Oviedo y Santander. Esta empresa, además, ha dado un paso más dentro de este servicio. Desde la compañía quieren hacer el verano más fácil a los clientes ofreciendo la posibilidad de acercarles un bocadillo, una pieza de fruta y un botellín de agua hasta la orilla del mar, todo por menos de cinco euros y sin gastos de envío ni importe mínimo para hacer un pedido.

Con un simple clic, es posible elegir el bocadillo que más te guste entre las distintas opciones que ofrecen. Unas vez esté listo, un repartidor te lo acercará hasta la playa. Y quien dice la playa, dice también un parque o cualquier otro lugar, sin necesidad de tener una dirección concreta para gestionar el envío. De esta forma, el servicio va más allá del tradicional «home delivery» o la entrega en oficina con el fin de adaptarse a las necesidades del cliente.

Repartos más sostenibles

La velocidad con la que ha crecido el consumo de comida a domicilio durante la pandemia también ha provocado un aumento de los plásticos de un solo uso. Pero, a medida que esta práctica se extiende, crece igualmente la preocupación por la sostenibilidad en el envío de comida.

Algunas compañías como Kibus han decidido afrontar esta situación con responsabilidad medioambiental. En esta empresa se definen como defensores del movimiento «zero waste» y utilizan solamente papel, cartón y tela para empaquetar los productos. Además, realizan las entregas en bici para evitar la contaminación. Así los clientes pueden disfrutar del «delivery» de una forma sostenible.

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