Para ellos cocinar es su juego más divertido

La cocina ha sido una de las creativas alternativas a la que muchos niños han recurrido para ocupar el tiempo durante el confinamiento. En algunos casos espoleados por sus padres. En otros, para sorpresa y orgullo de estos, por iniciativa propia. La repostería, claro, ha sido la gran tentación pero no ha faltado quien se ha aventurado con menús al completo

Lara Oubiña, 8 años, Vilagarcía. Es su postre preferido. «Para mí es bastante fácil porque lo hago mil veces», cuenta Lara, al tiempo que detalla minuciosa cada paso de la receta. Una receta le enseñó su abuela Manola, «mi cocinera favorita». De hecho, confiesa, «estoy deseando que acabe el curso para irme a casa de mi abuela. Allí es donde más cocino. Y este verano quiero hacer helados».
Lara Oubiña, 8 años, Vilagarcía. Es su postre preferido. «Para mí es bastante fácil porque lo hago mil veces», cuenta Lara, al tiempo que detalla minuciosa cada paso de la receta. Una receta le enseñó su abuela Manola, «mi cocinera favorita». De hecho, confiesa, «estoy deseando que acabe el curso para irme a casa de mi abuela. Allí es donde más cocino. Y este verano quiero hacer helados».

Muchas grandes lecciones de este confinamiento nos han llegado de los más pequeños. No solo por su enorme capacidad de adaptación o su grado de responsabilidad, sino también por la creatividad demostrada a la hora de ocupar el abundante tiempo libre. Para sorpresa de no pocos padres -que, orgullosos, han llenado las redes con las creaciones de sus pequeños chefs-, muchos han sido los niños que estos días han puesto sus ojos y sus manos en la cocina. «Los niños han descubierto que cocinar es divertido. Y los padres que cuando cocinan ellos mismos, los niños comen mucho mejor», explica María Fernández, responsable de Educachef Coruña.

Lara Oubiña, 8 años, Vilagarcía. Es su postre preferido. «Para mí es bastante fácil porque lo hago mil veces», cuenta Lara, al tiempo que detalla minuciosa cada paso de la receta. Una receta le enseñó su abuela Manola, «mi cocinera favorita». De hecho, confiesa, «estoy deseando que acabe el curso para irme a casa de mi abuela. Allí es donde más cocino. Y este verano quiero hacer helados».
Lara Oubiña, 8 años, Vilagarcía. Es su postre preferido. «Para mí es bastante fácil porque lo hago mil veces», cuenta Lara, al tiempo que detalla minuciosa cada paso de la receta. Una receta le enseñó su abuela Manola, «mi cocinera favorita». De hecho, confiesa, «estoy deseando que acabe el curso para irme a casa de mi abuela. Allí es donde más cocino. Y este verano quiero hacer helados».

LA COCINA DE SU ABUELA

Con su delantal de lunares y su permanente sonrisa, Lara Oubiña es, a sus 8 años, la viva imagen de la felicidad en la cocina. Su abuela es su gran maestra. De ella aprendió sus primeras recetas y con ella sigue cocinando siempre que puede. «Porque con ella no tengo que preocuparme de lo que mancho».

Confiesa que su debilidad son los postres: el bizcocho de nata, el de yogur, madalenas, galletas, filloas, flan de chocolate... Pero ahora ya se atreve también con primeros platos: macarrones, ensaladas, arroz con huevos y pizzas. «La de salchichas es mi favorita». Lo corrobora Bea, su madre: «Hay noches que nos hace la cena completa para todos».

Muchas de las recetas se las debe a su abuela. «Pero también busco algunas en Internet. Y otras veces, veo fotos y las intento copiar sin tener la receta».

Cuenta Lara que durante el confinamiento la cocina fue su gran distracción. «Por las mañanas estudiaba y por las tardes cocinaba». A veces con su abuela y otras con sus muñecos, a los que suele colocar en el mesado a modo de compañía aun a riesgo de que sufran pequeños percances o manchas.

Sus programas favoritos son Nailed It! (Netflix) y Masterchef. ¿Te gustaría ir?, le pregunto. «A lo mejor cuando tenga 9 años porque así ya me saldrán bien los postres y manejaré mejor los cuchillos. Ahora no me llevo muy bien con ellos. Aunque aún nunca me corté».

Marcos Mata, 10 años, Villarrodrigo. No tardó en darse cuenta María Fernández, responsable de Educachef Coruña, de las habilidades culinarias de Marcos. Lo presentó al concurso nacional y, con una lasaña de calabacín, llegó a la final en Madrid. También lo intentó con Masterchef Junior. Se quedó a las puertas, pero no descarta volver a probar fortuna. En repostería, las tortitas son su especialidad.
Marcos Mata, 10 años, Villarrodrigo. No tardó en darse cuenta María Fernández, responsable de Educachef Coruña, de las habilidades culinarias de Marcos. Lo presentó al concurso nacional y, con una lasaña de calabacín, llegó a la final en Madrid. También lo intentó con Masterchef Junior. Se quedó a las puertas, pero no descarta volver a probar fortuna. En repostería, las tortitas son su especialidad.

POR INICIATIVA PROPIA

Cuando su madre le preguntó a Marcos qué actividad extraescolar quería hacer, pidió cocina. No suele ser lo normal, reconoce María Fernández, responsable Educachef y encargada de impartir aquella actividad. «Habitualmente suelen ser los padres los que apuntan a sus hijos a cocina porque son malos comedores». Y funciona, atestigua. «No suelen tardar en llamarme para contarme que ahora el niño come lo que antes no comía». ¿El secreto? Animarlos a probar de todo a base de juegos y, por supuesto, que lo hayan cocinado ellos.

Marcos no tardó en despuntar. Hasta el punto de que alcanzó la final nacional de Educachef. Cuenta su madre que «venía encantado de las clases. Y las recetas que le gustaban las repetía en casa porque quería que las probáramos». Al principio eran postres (natillas, tortitas, bizcochos) pero ahora, a sus 10 años, ya se anima con pizzas y hasta con lasañas. «Y eso que a mí en casa antes no me la probaba».

Martina Ballestero, 10 años, Soutelo de Montes. Cuenta su madre que a Martina la curiosidad por la cocina le viene desde muy pequeña, pero que lo de ponerse manos a la masa es de tres años a esta parte, cuando el colegio de Soutelo incluyó la cocina como actividad extraescolar. Los postres son sus preferidos y los donuts su debilidad. «Lo más difícil es dar con el punto exacto de la masa y ajustar el glaseado».
Martina Ballestero, 10 años, Soutelo de Montes. Cuenta su madre que a Martina la curiosidad por la cocina le viene desde muy pequeña, pero que lo de ponerse manos a la masa es de tres años a esta parte, cuando el colegio de Soutelo incluyó la cocina como actividad extraescolar. Los postres son sus preferidos y los donuts su debilidad. «Lo más difícil es dar con el punto exacto de la masa y ajustar el glaseado».

VARIACIONES SOBRE LA RECETA

Recuerda Angelines, la madre de Martina, que desde muy pequeña se acercaba a curiosear cuando ella cocinaba. «Me pedía, por ejemplo, que le dejase meter el relleno del pollo». Pero fue a raíz de ir a las clases que daba el cocinero de su colegio, Rubén García, cuando empezó a hacer platos en casa. «Me gustaban más las clases de cocina que las de matemáticas», confiesa Martina, a sus 10 años. Y así comenzó a hacer postres como los donuts glaseados o con azúcar o las tortitas, atreviéndose incluso a introducir variaciones en la receta original. «Hago tortitas normales y otras que me he inventado de Nesquik». Su siguiente reto, hacer una lasaña. Para ello sigue fijándose, siempre que puede en cómo cocina su madre. Porque para Martina su única cocina es la de su madre. «No, no iría a Masterchef. Yo cocino aquí, en casa».

Gael Ameixeiras, 11 años, Vilagarcía. No es por aquello de que de tal palo, tal astilla. De hecho, Gael no quiere saber nada de ser cocinero profesional ?lo suyo es el básquet, dice? pero sí que siente curiosidad por los fogones caseros. Con su padre, Xoanqui, como guía y compañía.
Gael Ameixeiras, 11 años, Vilagarcía. No es por aquello de que de tal palo, tal astilla. De hecho, Gael no quiere saber nada de ser cocinero profesional ?lo suyo es el básquet, dice? pero sí que siente curiosidad por los fogones caseros. Con su padre, Xoanqui, como guía y compañía.

Tres hijos tiene Xoanqui Ameixeiras, cocinero y presentador del programa Estache Bo! de TVG. Pues bien, solo uno, Gael, ha heredado cierto interés por lo que sucede en los fogones. «Me gusta ayudar a mi padre cuando cocina y hacer algunas cosas para casa o para mis amigos. Pero me gusta más el básquet. No me gustaría ser un cocinero profesional», sentencia a sus 11 años.

PREGUNTA, HUELE Y RECUERDA

Aun así, su padre asegura que no dudaría en llevarse a Gael a la cocina de un restaurante. «Porque non lle di que non a nada nin lle asustan os sabores fortes. Presta moita atención cando eu estou cociñando. Pregunta, cheira e xa lle queda para sempre esa lembranza». El plato que más le gusta preparar a Gael son los boquerones con una potente vinagreta. También se ha animado en alguna ocasión a preparar coca de boquerones, lentejas, huevas de merluza y algún bizcocho. «Las recetas me las da mi padre, me las explica y yo las hago», cuenta, al tiempo que enseña dos hojas manuscritas en la que detalla todos los pasos para preparar el rodaballo con patata picante que acaba de preparar. «A min encántame cociñar con él», comenta Xoanqui Ameixeiras. «Paréceme importantísimo que cociñen para que aprendan a valorar calquera cousa que teñan na mesa».

No es por aquello de que de tal palo, tal astilla. De hecho, Gael no quiere saber nada de ser cocinero profesional -lo suyo es el básquet, dice- pero sí que siente curiosidad por los fogones caseros. Con su padre, Xoanqui, como guía y compañía.

No tardó en darse cuenta María Fernández, responsable de Educachef Coruña, de las habilidades culinarias de Marcos. Lo presentó al concurso nacional y, con una lasaña de calabacín, llegó a la final en Madrid. También lo intentó con Masterchef Junior. Se quedó a las puertas, pero no descarta volver a probar fortuna. En repostería, las tortitas son su especialidad.

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Para ellos cocinar es su juego más divertido