La cerveza gallega que se fermenta en la ría de Aldán

Permanece dos meses bajo el mar para impregnarse de la frescura del Atlántico. Esta técnica que ya se experimenta en caldos como el vino se testa ahora con esta bebida que tiene entre sus ingredientes el mar de las rías

La tercera fermentación de la bebida se realiza a diez metros bajo el mar. Las botellas permanecen amarradas durante dos meses a una infraestructura de cría de mejillón en la ría de Aldán.
La tercera fermentación de la bebida se realiza a diez metros bajo el mar. Las botellas permanecen amarradas durante dos meses a una infraestructura de cría de mejillón en la ría de Aldán.

El sentido del gusto tiene la capacidad de teletransportarnos a lugares y momentos que asociamos a ese sabor. En una etapa en la que el encierro impide, por nuestra salud, que los viajes sean reales, una bebida cuyo aroma nos acerque el salitre y la brisa marina se antoja tentadora. Esta propuesta ideada en Aldán pretende refrescar nuestro paladar y, de paso, alimentar la imaginación. La particularidad de la cerveza artesanal que venden los creadores de Mustache reside en sus ingredientes y en la transformación. En su receta hay agua del Atlántico y la tercera fermentación se realiza bajo el mar, en bateas.

«Es una cerveza lager. La elaboramos con agua de las Rías Baixas. Gracias a la temperatura constante y al movimiento del mar, obtuvo una maduración y una fermentación únicas en la propia botella, lo que le da la personalidad y el estilo pilsner», describe Óscar Cascallana, berciano y responsable de Mustache.

La original bebida alcohólica, que promocionan como la «primera cerveza de batea», acaba de ser galardonada con el premio a la innovación por su variedad especial en el Barcelona Beer Fest 2020. El nombre con el que han bautizado el producto no podía ser otro que Mustache Larger de Batea y, aunque esta técnica de inmersión ya se ha experimentado en Galicia con otros caldos como el vino albariño, ahora también se traslada a los granos de cereales fermentados.

Pedidos «on-line»

Las botellas que tienen en el mercado son las que sumergieron a diez metros de profundidad en la pontevedresa ría de Aldán, en Cangas, en noviembre. Allí estuvieron inmersas dos meses, amarradas a la infraestructura de unos bateeiros locales de mejillón. «En el certamen de Barcelona apreciaron la innovación del proceso. Competíamos con un centenar de creaciones», destaca Óscar Cascallana.

Para compensar el parón en la hostelería, «estamos potenciando la venta de la tienda on-line. Tenemos un establecimiento virtual activo desde hace cinco años, cuando lanzamos la primera de las tres modalidades de cerveza que producimos. En esta coyuntura por la pandemia, hemos eliminado los gastos de envío ajustando los precios e incluimos dedicatorias escritas a mano con muy buena acogida para hacerlas personalizadas. Además, el 30% de nuestras ventas en la web las destinamos a ayudar a pequeños negocios del sector de la restauración», dice Óscar.

No disponen de fábrica propia y el primer paso del proceso lo realizan en Córdoba. Los dos meses de vida subacuática, aseguran, se notan cuando se abre la botella y se cata su contenido. No hay solo márketing detrás de esta idea. El sabor, aseguran, es lo más importante.

Cerveza artesana reactivada en plena crisis

Christian Casares

Meiga, una referencia en la ola de productores artesanos en las Rías Baixas ha logrado sacar una nueva variedad en pleno confinamiento y se centra ahora en su tienda virtual por el parón hostelero

un nuevo producto

 

Nueva cerveza pese al confinamiento. A pesar del confinamiento, Luis Tilve y su socio Andrés Granero han sacado una nueva cerveza MEIGA llamada Brétema de estilo Session Saison afrutada de 5º. Se vende por Internet.

Es tiempo de controlar la fermentación de la cerveza, porque la salida comercial se ha visto frenada en seco para los productores de Meiga, una cerveza artesana elaborada en Poio, a las afueras de Pontevedra, con una producción de treinta mil litros anuales. Vigilar con mimo la fermentación, explica Luis Tilve, uno de los fundadores de esta ya emblemática cerveza artesanal, porque no pueden aprovechar tampoco para almacenar stock para una más que segura salida masiva con el repunte que se espera para el verano, cuando el virus empiece a parecerse más a un mal recuerdo que a lo que es actualmente. «Nuestras instalaciones son limitadas y nuestros principales clientes son la hostelería, así que ahora, con todo cerrado, la producción tiene que parar».

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