Cómo cocinar para uno sin morir en el intento

O sin que todos los días acaben sobras en la basura. Para evitar que los productos languidezcan en la nevera, aquellos que viven solos tienen durante el confinamiento la oportunidad de organizarse y aprender, por fin, a sacarle partido a los fogones


El aislamiento, con toda su carga semántica, es lo que están viviendo al menos 278.600 gallegos. Este es el número de hogares que en la comunidad tienen un solo habitante. Pese a las diferentes casuísticas, es más que probable que en la mayoría de estas casas se las tengan que apañar muy mucho para cocinar. Y salir indemnes. Para empezar, ahora que tan de moda está eso de creernos cocinillas, es rara (por no decir inexistente) la receta que está pensada para un único comensal. Lo habitual es que se plantéen para dos o cuatro raciones. Tres cuartos de lo mismo sucede en el supermercado: un elevado porcentaje de productos de primera necesidad vienen en packs ¿ahorro? que pueden tentar a la hora de arañar unos euros; pero hay que ser realista: si aún tienes una salsa chimichurri del 2015 en la nevera, lo más posible es que te despistes y no congeles parte del producto. O puede que te venza la pereza de tener que comer todos los días lo mismo antes de que se estropée.

No nos vamos a engañar. Esto es una faena y si te gusta cocinar es mucho menos agradecido entrar en la cocina. Pero así es la vida. Por lo que vamos a intentar salvar los muebles; sobre todo ahora, que quienes viven solos se ven en la necesidad de tener que cocinar guste o no. Ni tápers de mamá ni picoteo con amigos. Así que con el tiempo que otorga el confinamiento, darle una vuelta a la despensa, y empezar a organizar de verdad los menús no es una idea descabellada.

La nutricionista Blanca Couce explica que es muy importante ser egoístas con el tiempo. O lo que es lo mismo: si el menester es cocinar un plato como una ensalada, que la tenemos lista en cinco minutos, no pasa nada si hacemos una ración. Pero en el caso de dedicar más esfuerzos y rato entre fogones, si vamos a hacer un guiso o una elaboración al horno, lo mejor es plantear más cantidad y congelar por porciones. «Le dedicaremos casi el mismo tiempo y nos resultará más productivo».

Por otro lado, recomienda esta nutricionista, hay determinadas recetas que se pueden hacer una vez y contemplarlas para darles uso durante toda la semana. «Un fondo de verduras al horno siempre está bien. Yo por ejemplo pongo un pimiento verde, un pimiento rojo, una berenjena, un calabacín, un tomate y una cebolla; esto nos sirve para acompañar un pescado o carne, añadirle alguna legumbre que nos haya sobrado si la hemos comprado en conserva... resuelve genial y es saludable». Lo mismo, comenta, ocurre con los purés de verduras. Podemos aprovechar aquellos restos que tengamos por la nevera y hacer una crema, que nos solucionará cualquier cena».

Este mantra lo acompaña Couce de un fondo de despensa para diario que consiste en mucho procesado saludable. «Conservas de atún, mejillones, berberechos, sardinillas; y también de verduras como judías o legumbres, permiten ir haciendo pequeñas raciones sin tener que tirar comida».

Ojo con el gocheo

Uno de los principales problemas que encuentran los que viven solos, o más bien su figura, es que si uno sufre una imperiosa necesidad de gochear es muy probable que acabe con la bolsa de patatas, de nachos o la tableta de chocolate. La despensa es cosa de uno y la fuerza de voluntad debe ser prioridad absoluta. Lo que más que fuerza de voluntad requiere un cambio de mentalidad es empezar a pensar en el pequeño comercio y la compra a granel. «Si compramos fruta y verdura fresca de temporada, a granel, será más rica y estará mejor de precio. Pero tenemos que medir muy bien las cantidades, pensando como mucho en su consumo dentro de tres días», comenta Olga Sánchez, propietaria de la escuela de repostería Taller de sobremesa, en A Coruña.

Esta experta incide en la importancia de ser ortodoxos (y, de nuevo, realistas) a la hora de crear un menú semanal. Además ofrece el siguiente consejo: «Es importante pensar en platos únicos, que sacien y sean sanos pero contundentes, en lugar de enfangarnos con primeros y segundos. Por ejemplo, un salmón a la plancha con salsa tártara y una patata hervida con unos poco de tomate y aguacate».

En un repaso a elaboraciones socorridas que nos sirven para multitud de platos podemos mencionar:

  • Salsa de tomate casera 
  • Arroz en blanco
  • verduras asadas
  • Caldo de pollo
  • Huevos cocidos
  • Brécol hervido
  • Judías hervidas
  • Puré de patata casero

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