Qué comer para matar el «hambre emocional» cuando se deja de fumar

Es fundamental reducir durante un tiempo el consumo de café, frecuentar bares hasta el momento desconocidos y buscar alimentos saludables que involucren la masticación para mitigar la ansiedad


De cumplir con el cliché, un elevado porcentaje de gallegos llevará más de una semana sin fumar. Enero, ese mes de buenas intenciones, se convierte en un punto de inflexión para muchos. Decir adiós definitivamente al tabaco es un gesto maduro y razonable, pero el temor a sufrir una ansiedad que obligue a atracar la nevera todas las noches puede dar al traste con la voluntad de muchos. No es mentira, como comenta la nutricionista Viki Lorenzo, que de media, cuando un fumador abandona los cigarrillos, engorda entre dos y cinco kilos los meses posteriores a haber tomado tan loable decisión. Pero hay pequeños hábitos y alimentos, secundados por diversos estudios, que sin ser como un peregrinaje a Lourdes, pueden ayudar a mitigar los niveles de ansiedad, a crear cierta aversión al tabaco o a convertir la deshabituación a la nicotina en una cuestión más llevadera.

Consultadas tres especialistas en Nutrición, hay consenso en un punto: es prácticamente obligatorio para los fumadores darle un descanso al café. «La mayoría de fumadores tiene un consumo muy elevado de café, y suelen tomarlo con un pitillo, generando esa asociación que puede hacer flaquear a un fumador cuando está dejando el tabaco. Pero, además, en estos momentos es muy importante reducir los niveles de ansiedad, y tanta cafeína genera el efecto contrario», comenta la experta Blanca Couce. Por otro lado, Lorenzo considera que puede ayudar, y mucho, cambiar de hábitos. Con esto hace referencia a que si uno frecuenta la misma cafetería a media mañana para tomar un café y el mismo bar para tomar una caña, con sus respectivos pitillos, lo mejor es darles carpetazo por un tiempo, precisamente para perder las nocivas rutinas que el fumador tiene implementadas.

Otro punto esencial en este delicado momento es ser riguroso con eso tan manido, pero eficaz en voz de los expertos, de hacer cinco comidas al día. «Es importante no saltarse ninguna para tener siempre el estómago más o menos lleno y que no aparezca esa necesidad de comer incontrolable», explica Belén Suárez Catrain, para añadir Couce que esta delicada situación suele dar lugar a lo que entre especialistas se conoce como «hambre emocional». «Llega de repente con un antojo específico, de un alimento concreto, y suele tratarse de una ingesta bastante grande que acarrea un sentimiento de culpa», apunta. Y añade esta experta: «Además en esta tesitura suele tenderse también al picoteo, para estar ocupado, y normalmente de productos ultraprocesados, ricos en grasas y azúcares que pueden llegar a suponer hasta un tercio de la ingesta diaria de energía; esto puede generar grandes variaciones en el peso». 

Zanahorias y manzanas

Para ponerle freno a esta situación, sin morir en el intento, hay alimentos menos atractivos para gabinetes de crisis que un donuts de chocolate, está claro; pero que serán grandes aliados a la larga. «Es recomendable optar por alimentos saludables duros como zanahorias o manzanas, porque involucran la masticación y esto ayuda a aplacar la ansiedad», asegura Lorenzo. Couce menciona también los crudités como una gran alternativa. Desde zanahorias a pepino o pimiento en tiras, que se pueden acompañar de una salsa casera de yogur con especias. Ninguna de estas tres especialistas se olvida de los frutos secos, que además de nutritivos, hacen las veces de ese elemento a caballo entre los productos palatables y esos que gozan de excelente puntuación en cuanto a parámetros alimenticios pero que no son especialmente atractivos. Para Lorenzo también es importante que los fumadores tengan las manos ocupadas y estén entretenidos. Por eso cortar una manzana o pelar naranjas o mandarinas le parece que puede ser una gran idea que mantiene la mente distraída y, además, los alimentos en sí son del todo aconsejables. 

Justo mencionaba, de hecho, un reciente estudio elaborado por la Universidad Duke de Carolina del Norte que alimentos como las verduras, hortalizas y productos lácteos empeoran el sabor del tabaco, de manera que podrían ayudar a abandonar el hábito. Por el contrario, según la investigación, otros como la carne, el alcohol o el café producen el efecto contrario y realzan el sabor del cigarrillo. Además, son muchos los que avalan la teoría de que un cambio de vida, en genérico, puede ayudar sobremanera a abandonar el tabaco, puesto que «por lo general se asocia a comidas copiosas, con eso de 'necesito fumarme un pitillo para bajar este plato", recuerda Lorenzo, y al consumo de alcohol. Abandonar las cañas y el vermú es, claro, lo primero que recomiendan estas expertas para superar el trance con un resultado de diez.

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