Cómo evitar engordar los 5 kilos que te echarás encima en Navidad

Una sola comida de estas fiestas equivale a las calorías de un día completo de nuestra dieta. Beléz Suárez Catrain, nutricionista de cabecera de Sabe Bien, nos da las claves para disfrutar de las comilonas sin que nos pase factura


La frase es demoledora: una sola comida de las navidades equivale a un día completo de dieta normal. Si tenemos en cuenta que son varias las jornadas que nos juntamos con la familia para dedicarnos solo a hincar el diente, las cuentas trasladadas a kilos, se disparan. Y llegan los lamentos (menos para los responsables de gimnasios). Según revelan expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en estas fechas los gallegos engordan entre 2 y 5 kilos de medio. Poca broma. Pero, ¿cuál es la solución? ¿renunciar al gustazo de un polvorón? ¿dejarnos las arterias solo por eso del carpe diem? Belén Suárez Catrain, nutricionista de cabecera de Sabe Bien nos da unas sencillas claves que encuentran el equilibrio entre el disfrute y entrar en el pantalón.

Mantener las cinco comidas al día

Esta experta recomieda que, para no llegar a la cena de Nochebuena o Fin de Año ansiosos, y procurar mantener la cordura, lo mejor es seguir la norma de hacer las cinco comidas al día. «Es básico para llegar con menos hambre y no cortarnos pero comer justo lo que nos apetece. Evitaremos picar entre horas turrones, sobras... Y eso puede marcar la diferencia».

O dulce o salado

No es cuestión de privarse, pero sí de tener claras las preferencias. Si uno es de dulce puede permitirse el lujo en estas fechas de darse un pequeño homenaje. Y si es de salado, y nos cuesta poco renunciar a los mantecados y los bombones, mejor saber poner ahí el límite, recomieda Catriain. Es una manera de ponernos límites sin sufrir en exceso.

Siempre hay opciones saludables

Si algo tienen los menús navideños es abundancia y variedad. Por eso no hace falta pegarse una enchenta con cada plato que tengamos delante. «Podemos aprovechar que el marisco es una proteína saludable para poner el foco en esos platos y, a lo mejor, dejar de lado fritangas y salsas. El pulpo o platos como el bacalao con coliflor, tan típicos de las casas gallegas, son grandes opciones que podemos tener en cuenta a la hora de planificar nuestras comidas familiares si nos toca cocinar».

El pan, en otro momento

Ya vamos a abusar de otro tipo de alimentos. Así que, para esta nutricionista, debemos pasar durante los eventos familiares del pan. «Vamos a comer mucho esos días. El pan solo va a ocupar espacio en nuestro estómago de manera innecesaria con toda la cantidad de calorías que vamos a ingerir». Calorías que, en enero, tanto nos costará quemar.

No todos los días es fiesta

Vale que durante dos semanas es difícil escaquearse. Que si una cena con amigos el 27, que si unas cañas con los compañeros de trabajo el día 30... Pero para esta experta es fundamental, si queremos mantener la línea y la salud, intentar ser responsables con la alimentación los días que no sean motivo de fiesta. «Hay que aprovechar para comer mucha verdura y proteína a la plancha siempre que podamos, que es justo lo que falta en las comidas de Navidad», recomienda.

La excepción a la regla

Aunque la recomendación es hacer cinco comidas al día, esto también significa que no deberíamos excedernos en ninguna comida. Si esto llega a suceder, y nos pasamos de la raya, Catriain advierte: «Si nos sentimos llenos y pesados después de una comida tampoco pasa nada por no cenar. Estamos sometiendo a nuestro cuerpo a una ingesta calórica excesiva y pasamos la mayor parte del día sentados, así que apenas gastamos energía y no hacemos ejercicio físico. Con un yogur o una ensalada de un tomate sería suficiente».

Estos alimentos son los culpables de tus malas digestiones

Laura G. del Valle

Es habitual, sobre todo en verano, que nos dedicamos más que nunca al placer de comer. La sensación de pesadez de estómago puede ser causada por productos que no contemplarías eliminar de tu dieta. Te contamos cuáles son los productos que te pueden jugar una mala pasada

La primera en la frente. Lo que no queremos escuchar en plenas vacaciones, y que tanto nos atormenta cuando tenemos delante un plato, al parecer es el culpable, en buena medida, de esas pesadísimas digestiones que dan al traste con la mejor de las sobremesas. «Para evitar estar hinchados lo primero que hay que hacer es reducir la cantidad de comida». Como siempre, ser prudentes con lo que nos llevamos a la boca es fundamental, también en este aspecto, como explica la especialista en nutrición, Fátima Branco. Y no es cuestión menor, porque en verano es habitual dejarse llevar por la holgazanería, el descontrol y el pasotismo para dar paso a enchentas repletas de salsas y aditivos varios. Pero a la hora de cuidar nuestro estómago no siempre son los enemigos que todos reconoceríamos a primera vista (cítricos de buena mañana, churrasco con chimichurri o verduras como el repollo) los enemigos a batir en esta lucha. Sigue leyendo y descubre que, siguiendo sencillas directrices, estar ligero como una pluma después de comer es muy fácil. Y sin recurrir a los clásicos antiácidos.

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