Empanada de tortilla: ¿hito gastronómico o aberración?

La fusión de dos de los mayores referentes de la cocina gallega tiene su máximo exponente en un restaurante de Mondoñedo. Aunque el plato tiene detractores, en A Tapa do Barril (Vigo) planean que la empanadilla de tortilla sea el nuevo hit de las Navidades en su local


Hubo un intento hace más de diez años de fusionar lo mejor de la comida española con el gran representante de la gastronomía italiana. Y tal propósito nació en Galicia. Se trataba de la TorPizza, un producto creado por un brasileño afincado en Vigo que prometía ser una revolución gastronómica semejante a la tortilla de patatas de bolsa de Ferrán Adrià. Pero no cuajó lo suficiente. Y aunque al principio esta tortilla que en la superficie estaba cubierta de tomate, orégano, queso fundido y todos esos ingredientes básicos del plato del país de la bota generó curiosidades varias, fue quedando en el olvido. Mientras tanto, en el restaurante A Voltiña (Mondoñedo), hacían una revolución silenciosa con su empanada de tortilla, una combinación que surgió como un experimento y que hoy en día atrae a numerosos curiosos de todas partes del mundo. Al fin y al cabo, según comenta Chus Amieiro, responsable del local «si te gusta la tortilla y te gusta el pan, te va a gustar este plato».

Pero no todos las tienen consigo. Ante dos platos tan consagrados como son la tortilla y la empanada en Galicia, las dudas se ciernes sobre esta elaboración. De hecho, prestigiosos cocineros de la comunidad han querido manifestar su punto de vista frente al que puede ser el nuevo éxito de las casas de comidas gallegas. Comprobarán, en unas cuantas líneas, que tras dar a conocer en La Voz este peculiar manjar, también hay curiosos que se han lanzado a comprobar si merece la pena la mezcla o no.

A priori, después de analizar una fotografía en la que el pincho no deja lugar a dudas (una tortilla más bien contundente y con más cantidad de patata que de huevo), el cocinero Jorge Gago, cabeza visible de A Maceta (Santiago), tiene claro el veredicto: «Prefiero la tortilla y la empanada en la misma mesa, pero separadas». Y añade: «Está bien intentar mezclar dos clásicos, pero ya que se ganaron su identidad a pulso mejor dejarlos así». De una opinión similar es el chef Alberto Lareo. Se muestra menos categórico que su colega, pero parece no tener muchas ganas de llevarse a la boca esta empanada de tortilla. «A mí me gusta la empanada y la tortilla pero en este caso me parece un poco engrudo, seca no sé. Yo es que soy de tortilla poco hecha», puntualiza. Pablo Gallego chef del restaurante homónimo que posee en A Coruña, siempre sin pelos en la lengua, tampoco se muestra entusiasmado con este plato, aunque reconoce que ha comido de todo «desde guiso de cobra y huevos de hormiga, así que esto no me echa para atrás y, bueno, si la gente va tanto al restaurante no estará mala la mezcla», comenta.

Los cocineros Dani López (Camiño do Inglés) y Gerson Iglesias son mucho más optimistas: «Se está rica por min vale perfectamente. Que quede máis ou menos seca é cuestión de controlar a cocción. Eu estou a favor da innovación, da transgresión… e todo o que sexa causar un efecto sorprendente por min mola moito», comenta Iglesias. López, que se reconoce un enamorado de la tortilla dice que le valen todo tipo de opciones, «poco hechas, con cebolla, sin cebolla, muy pasadas para desayunar, guisada… ¡hasta las malas! Así que esta idea me parece genial».

Si es al horno, no es tortilla

Llegados a este punto las opiniones, más o menos amables, daban cierto lugar a la posibilidad de que la empanada de tortilla fuese a convertirse en un hit sin parangón. Pero con el clero hemos topado. Teniendo en cuenta que la preparación de este plato fulmina las estrictas normas de preparación de una tortilla betanceira, la respuesta que que dan ante qué les parece este plato en el restaurante La Casilla, un clásico de Betanzos, no sorprende demasiado. «La tortilla es tortilla, y esto será otra cosa; pero tortilla no, porque si la metes al horno... No le veo mucho sentido, la verdad». No hay más preguntas.

Más naif y, sobre todo, más dispuesta a darle una oportunidad a este plato, se muestra Ana Terzado, de la mitiquísima casa de empanadilla viguesa A Tapa do Barril. «En su día le hicimos una empanadilla de tortilla un cliente por hacer la broma pero no lo volvimos a intentar, aunque es verdad que ha venido gente preguntando por ellas». Así que decidió que era un buen momento para recordar si estos referentes culinarios casan o no. Y se puso manos a la obra. Literalmente. Le salió tan bien la jugada que cree que las lanzarán en Navidades para que puedan degustarlas los vecinos de la ciudad olívica y todos esos turistas que se acercarán a Vigo en fiestas. En su caso, la manera de preparar las empanadillas permite que la tortilla quede jugosa como, asegura, le gusta a ella. «Hice la tortilla pero no dejé que se cuajase el huevo para que al meterla como relleno a la empanadilla y pasase al horno no quedase apelmazada». Ahora, se plantea incorporarle chorizo a la siguente tanda.

Ana Terzado hizo una prueba de empanadilla de tortilla que le encantó. Está casi convencida de que será la nueva empanadilla de A Tapa do Barril en Navidad.
Ana Terzado hizo una prueba de empanadilla de tortilla que le encantó. Está casi convencida de que será la nueva empanadilla de A Tapa do Barril en Navidad.

Han probado 300 tortillas y saben dónde está la mejor

Laura G. del Valle

En el Día Mundial del Huevo nada como homenajear a la tortilla de la mano de los gallegos que más controlan en estas lides. Los autores del blog Aún Pillas Tortillas! tienen claro su veredicto, pero antes de nada debes saber que se declaran anticebollistas

El contador de su página web dice que ya han catado 310 tortillas. Aunque son muchísimas más, pues el registro comenzó cuando decidieron ponerse serios con su afición, hace ya seis años. En el 2013 Pablo Pérez, acompañado de siete amigos, comenzó una andadura tan particular como apetecible: encontrar la mejor tortilla de A Coruña. Asegura Pérez que en plena época universitaria era un plato asequible para los bolsillos de todo el grupo y una excusa perfecta para devanarse los sesos entre colegas. Así que empezaron a valorar, de manera más que puntillosa el sabor, precio, jugosidad, tamaño y aspecto de las diferentes tortillas de la ciudad y alrededores. Da igual que el producto en sí tenga una fama consolidada en un local o esté totalmente denostado; todas las tortillas se merecen el mismo respeto para estos catadores que pueden presumir de tener criterios muy definidos que reflejan con socarronería en su blog: Aún Pillas Tortillas!

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