¿Qué aporta a tus platos cocinar con un horno de vapor?

A diferencia de los convencionales, los hornos de vapor ayudan a conservar las propiedades de los alimentos y potenciar su sabor por su combinación de calor seco y humedad. Además, consumen menos energía y los platos resultan más saludables


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Se acercan poco a poco las Navidades y, aunque el Día de Acción de Gracias cada vez se celebra más en nuestro país, no hay pavo o pollo asado que no pase por nuestras cocinas de aquí a final de año, sea para afrontar un frío domingo de invierno o para celebrar con buenas viandas algunas de las múltiples fiestas otoñales o navideñas que vienen por delante. Y aquí el quebradero de cabeza de todo anfitrión: ¿cómo puedo lucirme con mi pavo asado cocinando en casa y sin complicarme la vida? La respuesta: cocinar con un horno de vapor. Lograrás un resultado digno de Instagram: tierno y jugoso por dentro y dorado y crujiente por fuera.

A diferencia de los convencionales, los hornos de vapor permiten combinar el calor seco con la retención de humedad, lo que ayuda a conservar las propiedades -vitaminas y minerales- de los alimentos y potenciar su sabor. La cocina al vapor es la técnica más utilizada en Asia que, además de ser más sana que abusar de aceites y mantequillas, hace que los alimentos se cocinen de dentro hacia afuera para poder obtener así esa textura que permite conservar todos los sabores de cada plato. Esta es la principal diferencia de cocinado respecto a los hornos de siempre, pero hay muchas más.

Poder elaborar recetas más saludables es otra de sus mayores prestaciones; gracias al vapor no es necesario añadir grasa para cocinar los alimentos sino que el alimento se cocina en sus propios jugos y, sumado a la prestación de poder combinar el calor seco y la humedad, ayuda a tener digestiones más fáciles tras cada comida. Cocinar el alimento de forma homogénea, evitar una cocción excesiva y lograr que no se pegue la comida a la bandeja también se refleja directamente en el resultado -y sabor- de las recetas hechas con un horno de vapor.

Y hay más. No solo lo agradecerá tu estómago. Tu bolsillo también se verá recompensado porque un horno de vapor, a diferencia de los tradicionales, permite cocinar los platos en menos tiempo, a menor temperatura y con el consiguiente ahorro energético que esto supone.

Hornos (y platos) para todos los gustos

Muy reconocidos en el mercado son los hornos de vapor AEG, que dentro de su gama tiene tres productos a elegir según las necesidades a la hora de cocinar. El de gama más alta, el SteamPro tiene todas las funciones de vapor, además de la opción de cocinar al vacío y, por supuesto, cuenta con todas las prestaciones de un horno convencional. Otro factor diferencial es que tiene la etiqueta energética Clase A++, lo cual permite un ahorro anual significativo en la factura de la luz.

Para los que no necesitan el todoterreno de los hornos de vapor pero no quieren prescindir de las prestaciones que le han dado la fama, están los modelos SteamBoost. No cuenta con la función de cocción al vacío pero sirven para cocinar todo tipo de alimentos: pescados y verduras solo al vapor, asados que combinen el vapor con calor y, cómo no, repostería añadiendo un toque de vapor para alcanzar la perfección en los postres.

Y para quienes no se animan a lanzarse directamente al horno de vapor están los hornos SteamCrisp y SteamBake. El primero es un horno convencional pero con una función vapor que, combinada con el calor convencional, permite elaborar asados deliciosos y suculentos, de esos que son jugosos por dentro y crujientes y dorados por fuera. El segundo tiene una función, PlusSteam, que aporta un toque de vapor al comienzo de la cocción. De hecho, es especialmente últil para hornear pan.

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