Las engañifas de la publicidad que crean niños gordos

Lucía Cancela / Laura G. del Valle

SABE BIEN

Los expertos alertan de que muchas marcas alimentarias aprovechan la vulnerabilidad de los menores para acercarles productos poco saludables. Acompañar la compra de un regalo o identificar la firma con un personaje popular son prácticas comunes

15 nov 2019 . Actualizado a las 18:32 h.

Son capaces de distinguir las marcas por sus regalos, por los dibujos asociados o por un mundo ideal creado a su alrededor. Los más pequeños de la casa reconocen los productos por las campañas de publicidad que han visto en la televisión o internet, una y otra vez. También en el caso de la alimentación. Y esto no es cuestión menor si se tiene en cuenta, como explica José Manuel Miranda, profesor de la facultad de Nutrición y Dietética de la USC en el campus de Lugo, que por lo general los productos saludables no se publicitan y, si lo hacen, «generalmente se dirigen a los adultos». Esto implica un problema: que poco o nada se está haciendo desde buena parte de la industria por reducir una tasa de obesidad infantil que en España ronda el 10 %. Por si fuera poco, los menores con edades comprendidas entre 3 y 14 años pasan la mayor parte de su ocio frente al televisor: 6,79 horas. Y de la cantidad de tiempo que navegan por la Red, el 60 % lo hace sin supervisión paterna. No se le escapa al lobby alimentario esta situación.

Los primeros años de vida son determinantes para adquirir unos hábitos alimentarios que los más pequeños mantendrán cuando lleguen a la edad adulta. Los profesionales de la salud señalan que el problema reside en la vulnerabilidad de los niños ante estos estímulos. Miranda afirma que «la publicidad es más efectiva en mayores de diez años». Sin embargo, entre los más jóvenes «son más importantes las decisiones que tomen los padre en torno a la comida». A pesar de que sea difícil establecer un dato concreto, Julián Romero, dietista y General Manager en Realfooding explica que gran parte de las campañas de ultraprocesados van dirigidas a menores con una «exposición exacerbada». 

Las consecuencias de este tipo de publicidad son un problema real según Romero, anuncios que aparecen en medios tradicionales como la televisión pero, sobre todo en Internet, con especial hincapié en la plataforma Youtube. Los estímulos visuales que utilizan en las campañas publicitarias hacen que les entren ganas de ingerir alimentos y bebidas, sin sentir hambre. El equipo de Realfooding afirma que el componente visual es el que más influye: «Colores llamativos, dibujos, tipografías de letras grandes o incluso formas llamativas. En otras ocasiones a veces incluyen incluso regalos» para incentivar la compra.