El estereotipo se cumple: casi un tercio de los españoles come fuera todos los días en verano, y prefiere la paella y el «pescaíto»

L. G. V.

SABE BIEN

MARTINA MISER

La hostelería está de enhorabuena: según un estudio el 30 % de la población se da un homenaje en un restaurante todos los días de vacaciones, y el 40 % se gasta una media de 30 euros por comida o cena

23 jul 2019 . Actualizado a las 11:53 h.

Hace unos días contábamos que los restaurantes más prestigiosos de Galicia pueden tardar casi dos meses en darte una mesa un fin de semana en verano, un claro indicativo de que en la comunidad el ocio y la buena mesa están profundamente relacionados. Pero este fenómeno se extrapola (no sorprende esta información) al resto del país. El buen tiempo, el carácter latino y, por supuesto, la excelente despensa de las dietas atlántica y mediterránea hacen inevitable la combinación. Todo esto sin que el bolsillo tenga que resentirse necesariamente, pues comer de chiringuito en buena parte de la costa española, o de tapas en el interior del país, resulta una opción tan económica como apetecible y que, claro, convencería hasta al más ortodoxo de los nórdicos.

Si en el norte de Europa el hygge (el secreto de la felicidad de los daneses, que pasa por disfrutar en el hogar de los pequeños placeres de la vida) es la gloria bendita, en el sur del continente una caña, una terraza y un plato de paella son el paradigma del disfrute extremo. Así lo vende la factoría Hollywood y también esos ritmos latinos que hablan del sol, la playa y los corazones ardientes. Y lo confirma el último estudio de Eltenedor. Según acaba de revelar esta plataforma, el 30 % de los españoles visita un restaurante al menos una vez al día en verano, y el 40 % gasta una media de 30 euros por comida o cena. Además, según este informe, más del 30 % de las reservas se realizaron con intención de encontrar un hueco en las terrazas. 

Y si lo que les gusta a los españoles es pasar un rato al aire libre disfrutando de una buena charla (casi a pleno griterío, como nos afean los portugueses), el cliché dice que en la mesa debe haber una tapa de tortilla, unos calamares fritos (unos pimientos de Padrón en la esquina noroeste peninsular) o, ¡eureka! un plato de paella. Así es. Confirmado el estereotipo. Este informe afirma que de los encuestados el 42 % escogió como plato favorito para tomar durante las vacaciones el pescaíto frito, el 39 % la paella y el 33 % el marisco. Un 26 %, por su parte, optó por la ensaladilla, otro clásico de los menús estivales.

La relación calidad-precio, lo más valorado

El 30 % tiene pensado salir a comer o, especialmente, cenar fuera tres o cuatro veces por semana. El presupuesto con el que contaba el 40 % de los encuestados el pasado año para disfrutar de la cocina fuera de casa se situó entre 25 y 30 euros por persona y comida. La relación calidad-precio es lo que más sigue valorando el 76%, seguida de una carta atractiva (55 %) y una buena terraza (49 %).

En cuanto a los destinos gastronómicos favoritos durante el verano son, según la encuesta de Eltenedor, Ibiza, San Sebastián, Marbella, Palma de Mallorca y Santander. No obstante, otros informes han colocado, en otras épocas del año, a Galicia como número uno en atractivo gastronómico. 

Galicia pisa el acelerador para ser el destino gastronómico de referencia

laura g. del valle

A cualquier turista que llegue a Galicia, y el año pasado lo hicieron más de cinco millones, le resultaría como mínimo curioso conocer esa extraña tradición que llevan a gala los residentes en la esquina noroeste peninsular de dejar en el plato el último trozo de una ración de calamares, raxo o pulpo: «la vergüenza del gallego». No entenderían el porqué de ese sacrilegio, ya que una amplia mayoría de los visitantes que hacen parada en la comunidad se desplazan motivados por la gastronomía gallega y su variada oferta, que va desde los punteros 11 restaurantes con estrella Michelin, hasta sus furanchos y catas de vino organizadas en selectos entornos.

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