Esta es la cornisa en la que se encuentran los mejores restaurantes del mundo

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El chef argentino Muro Colagreco celebra en Singapor que su restaurante, Mirazur, ha sido galardonado como el mejor del mundo
El chef argentino Muro Colagreco celebra en Singapor que su restaurante, Mirazur, ha sido galardonado como el mejor del mundo FELINE LIM

Menos de mil kilómetros separan el francés Mirazur, próximo a Mónaco, de Asador Etxebarri, en Atxondo (a media hora de Bilbao), que desde ayer ocupan la primera y tercera posición en el ránking de los templos de la gastronomía

26 jun 2019 . Actualizado a las 10:44 h.

La pujante cocina latinoamericana, capitaneada por la vanguardia peruana, gana cada vez más adeptos entre la crítica especializada y los comensales ávidos de disfrutar de nuevos sabores. Parejo a lo que ocurre con la japonesa, que despunta con prestigiosísimos restaurantes en cada parte del mundo, puede decir que dispone de los chefs más reputados, pero lleva años sin estar en el Olimpo de la lista más respetada por los expertos en gastronomía: The World’s 50 Best, que elaboran los responsables de la revista Restaurant y que ayer hicieron público su nuevo ránking en una gala celebrada en Singapur. Una vez más, el premio al mejor restaurante dio cuenta de que el Mediterráneo es ese rincón del mundo favorito para los mandamases de la cocina.

Después de estar en la cima El Celler de Can Roca (Gerona) en la edición del 2015, y el italiano Osteria Francescana en el 2016 y en el 2018, este año ha sido el francés Mirazur, situado en Mentón (próximo a Mónaco), el restaurante coronado como el mejor del planeta. Le sigue Noma, en Copenhague, y, en tercera posición, Asador Etxebarri, el emblemático local de Bittor Arguinzoniz en Atxondo, un pueblo a media hora de Bilbao.

Menos de 1.000 kilómetros separan el oro del bronce. Una cornisa perfecta para el paladar que tiene, en cada extremo, cocinas bien diferenciadas. Mientras Mirazur, bajo la tutela del argentino Mauro Colagreco, cuenta con una de las mejores despensas de pescados de la zona y apuesta por la elegancia y la sutileza, Asador Etxebarri se hace grande gracias a sus carnes (gallegas, por cierto) a la brasa. El rey del plato se ensalza gracias al dominio del fuego en época de esferificaciones y espumas. No ha necesitado Arguinzoniz simular algo que no le interesa ser para llegar a lo más alto. Y eso que la guía Michelin sigue sin concederle la segunda estrella que, según buena parte del sector y la crítica, tanto merece.