Los diez errores que cometen los gallegos en sus menús de boda

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Ni gambas gabardina, ni salsas... ni tarta nupcial. Los expertos recomiendan huir de algunos platos o elaboraciones, frecuentes en los enlaces de las tierras de Breogán, para no correr riesgos alimentarios o que resulten incómodos a la hora de comer

29 oct 2019 . Actualizado a las 16:46 h.

Miles y miles de euros enviados al pozo del cotilleo el domingo en el aperitivo solo por no estar atentos a algún que otro detalle. Aunque las bodas siempre han sido el evento oficial al que sacarle punta, en la actualidad lo que hoy es tendencia mañana pasa a convertirse en Lady Gaga en la gala del Met: una cosa muy hortera. Y eso puede llegar a suponer una tensión indeseable a los novios más picajosos, a aquellos que no aceptan una crítica. Pero también a las parejas que, sin preocuparse demasiado por causar una impresión perfecta, desean que sus invitados estén lo más a gusto posible en esa fecha que, dicen, es el día más feliz de los tórtolos.

Sea como fuere, el caso es que en Galicia los prometidos suelen dejarse llevar por la pasión con el mundo marino, (spoiler) tanto en contenido como en continente. Y eso a veces puede ser poco ortodoxo, además de dejar la cartera temblando. Pero hay más errores en los que tropiezan los novios millennials. Repasamos junto a dos expertos los más habituales:

1. Cantidad de comida para nutrir a todo el pueblo

Caballo grande, ande o no ande. «Ahora lo normal es hacer un aperitivo largo y dos platos, pero todavía hay muchas parejas obsesionadas con que no falte comida, sobre todo marisco. Intentamos razonar con ellos porque se sirve mucha cantidad en los aperitivos, pero es el eterno conflicto», explica Rubén Núñez, director del cátering coruñés especializado en bodas, Boketé. Desde cátering Rías Baixas, Verónica Godoy comenta que los gallegos se preocupan en exceso de este asunto, «relacionando calidad con cantidad, y puede quedar vulgar».

2. Quien arriesga no siempre gana

Simple y conciso. «Tú puedes estar acostumbrado a comer de vez en cuando de estrella Michelin, pero no todos los invitados aprecian determinadas técnicas», comenta el responsable de Boketé. Según Núñez, sucede lo mismo con los vinos. «Muchos novios quieren uno específico que encarece muchísimo el presupuesto pensando en el agrado de los comensales, pero no todo el mundo entiende de vino ni lo va a valorar».

3. Sobremesas eternas

Según Núñez, «lo recomendable son dos horas de servicio desde que se sientan los invitados hasta que se sirve el café». Asegura que es otro de los grandes puntos de fricción con los novios, ya que «están saludando, distraídos y no se dan cuenta de que el tiempo pasa y se alarga demasiado la sobremesa».

4. Mejor sin tarta nupcial

«Se ha quedado algo anticuada. Algunas parejas quieren seguir la tradición del corte de la tarta y les ofrecemos una simbólica, pero ya no se estila eso de que tengan varios pisos y luego repartir porciones entre los invitados. Ahora se llevan postres más refinados», explica Núñez.

5. La recena, ¿cuándo?

Lo mejor es que la recena, que comienza a ser imprescindible en este tipo de eventos, «se sirva a la mitad de la barra libre», explica el experto de Boketé. De este modo no se deja demasiado margen desde que ha terminado la cena, pero la gente tiene espacio para elegir cuándo lanzarse a por las minihamburguesas o los sándwiches.

6. Los frescos, mejor tapados

«Es muy común que las parejas se quieran casar en jardines y opten por productos frescos tipo sushi que, en un espacio exterior, no se pueden servir sin ir tapados», aclara Godoy. Y añade: «Hay que pensar en la seguridad y en la normativa sanitaria, y cuando les comentas estos temas se frustran».