Galicia se suma al bum de los campamentos de cocina

En pleno debate sobre si los colegios deben incorporar a sus estudios la asignatura de nutrición, el auge de estas iniciativas es uno de los termómetros que toma la temperatura a esta fiebre que nos invade


Los plazos de matrícula ya están abiertos y el número de reservas avanza en todos ellos a buen ritmo. En Galicia, las referencias en  este tipo de campamentos de verano, los de cocina, son el Chef Kiriko en Fornelos de Montes (Pontevedra), que este año organiza dos turnos, del 14 al 20 de julio y del 28 de julio al 3 de agosto, para jóvenes de hasta 16 años; y Ocachef, en la estación de Montaña de Cabeza de Manzaneda, del 7 al 13 de julio y del 14 al 20 de julio. Son propuestas cercanas, con un profesorado bien formado y eficiente, a un precio en torno a los 450 euros (con estancia incluida en todos los casos). Es la mitad de lo que vale la experiencia gastronómico-mediática en uno de los cuatro campamentos que la franquicia MasterChef organizará este verano, el más cercano en Burgos (los otros en Girona, Valencia y Puerto de Santa María) y cuyo aliciente añadido es la presencia asegurada de algunos de los participantes de la edición junior del programa televisivo y la probable aparición de alguno de los cocineros estrella del talent- show. En un tercer escalón, para chavales que empiezan a plantearse si su futuro puede estar en la cocina, se encuentra la oferta del Basque Culinary Center, la prestigiosa institución universitaria vasca, en el albergue juvenil Ondarreta (San Sebastián) del 15 al 22 de julio para jóvenes de 15 a 17 años. El precio: 800 euros.

 Son tres opciones con objetivos diferentes (la primera más práctica, la segunda muy a rebufo de un éxito televisivo, aunque cuenta con un buen nivel de profesorado; y la tercera casi una propuesta de orientación profesional), pero en todas hay un gran espacio lúdico más allá de los fogones, con actividades de aventura o deportes.

Mejor nutrición, menos machismo

Es el escaparate de un fenómeno al que no son ajenos algunos de los grandes chef españoles. «Se trata de la revolución más importante desde que la mujer se incorporó al mundo del trabajo», asegura Ferrán Adrià, en cuyas líneas de negocio funciona una multiplataforma en colaboración con Disney (libro, web y app) para acercar la cocina a los más jóvenes. Adrià cree, además, que este acercamiento de los chavales a la cocina despeja preocupaciones entre los padres por los problemas de la dieta entre los adolescentes, que es, según los expertos, una de las grandes ventajas que ofrecen este tipo de cursos o campamentos. «La nutrición, la dieta mediterránea y la agricultura biológica son aspectos importantes en nuestro plan de trabajo», aseguran los organizadores de Chef Kiriko, que comparten en su programa educativo la idea de Adrià.

«El auge de la cocina entre los más jóvenes derriba una de las grandes fronteras del machismo y cambia reglas del juego: serán los chavales los que a veces cocinarán para sus padres», apunta el chef de las tres estrellas Michelin, en la línea de lo que apunta el psicólogo Manuel Lage, un firme defensor de que los críos asuman responsabilidades a edades tempranas: «Es necesario que los niños y los adolescentes aprendan habilidades que de mayores les serán, si no imprescindibles, al menos muy necesarias: cocinar para ellos mismos y para aquellos que estén a su cargo en la edad adulta. Está claro que todo aquello que se aprende en la niñez se hace con una mayor rapidez, destreza y se asimilan mejor los conceptos».

Y, claro está, no podemos olvidarnos de un factor que ha sido todo un acelerador de esta tendencia, con sus críticas y sus elogios: la proliferación de programas como Masterchef Junior, que han llevado este gusto por la cocina a la televisión difundiendo así las bondades de la gastronomía y dando a conocerla a los más pequeños.

¿Estás emborrachando a tus hijos sin saberlo?

L. G. V.

Varios estudios demuestran que, pese a la creencia general, el alcohol no se evapora cuando utilizamos coñac, jerez o cerveza para cocinar

Ni tarta al whisky ni riñones al Jerez. Estos y otros platos son vetados en muchas casas donde hay niños aunque solo sea porque no parece muy apropiado darle a los más pequeños un plato que, solo por el nombre, haría las delicias de Ernest Hemingway. Al mismo tiempo (padre precavido vale por dos), estos progenitores se saben conocedores de que este gesto no es más que una pose, pues por todos es sabido que el alcohol se evapora una vez se cocina. Lo que parecía una verdad universal, a tenor de lo que demuestra un estudio de la universidad de Idaho de Estados Unidos, puede quedarse en una leyenda urbana, ya que sus conclusiones revelan que «es necesario cocinar a fuego medio dos horas y media el alcohol para que este se reduzca al 5 %». Por otro lado, los datos afirman que la técnica del flambeado retiene el 75 % del alcohol y el horneado un 45 %.

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