El peligro de cebarse con los alimentos de moda

Algunos de los componentes de estos productos, consumidos en exceso, pueden resultar tóxicos. En otros casos, no son nocivos los alimentos en sí, pero tampoco tienen los increíbles beneficios que les han sido asignados


La tendencia a la obsesión es un rasgo tremendamente característico de nuestra especie. No hace falta ni mencionar la manera en la que la alimentación es capaz de acentuar estos rasgos, sobre todo en la actualidad, momento en el que la fiebre por los hábitos de vida saludable se impone con fuerza. Las grandes compañías lo saben, y exprimen las posibilidades que abre el márketing para acentuar, digamos, las propiedades de algunos alimentos de moda. Por eso, y porque hay cierta confusión con el modo de consumo de las setas shiitake o el aloe vera, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) acaba de advertir de los riesgos para la salud de cebarse con productos como los anteriormente mencionados, algas o suplementos de té; aconsejando un consumo «moderado, esporádico y dentro de una dieta variada y equilibrada».

Asegura que en el caso del aloe en bebidas, la aloína, uno de los componentes de la planta, puede resultar tóxica a partir de ciertas dosis «que aún se están investigando», y añade que hasta ahora no se ha establecido una ingesta segura en seres humanos. Además, según esta organización, la producción de estas bebidas la realizan pequeños productores «que tienen información muy limitada sobre el proceso».

Sobre los batidos de hojas verdes, indica que han sido muchos los beneficios que se les han asignado y que no han sido demostrados científicamente. Muestran, de este modo, su especial preocupación por su aporte de ácido oxálico, una sustancia tóxica naturalmente presente en las verduras de hoja como las espinacas o el kale. Estas bebidas, al hacerse con verduras de hoja verde, pueden tener concentraciones más altas de nitratos y existe también la posibilidad de que sean portadoras de bacterias o virus, porque esas hortalizas no han sido sometidas a ningún tratamiento térmico o de conservación.

Respecto a la seta shiitake cruda, incide en que en Francia se han notificado casos de dermatitis tras su consumo debido a que el lentinan, un azúcar propio de este alimento, se inactiva al cocinarla con el calor. La OCU, por otra parte, afirma que la idea de que las algas son sanas está extendida entre la sociedad, pero su consumo habitual podría provocar una intoxicación al superarse las dosis recomendadas de yodo. Indica que, al ser usadas en la agricultura o la ganadería, hay asimismo riesgo de toxicidad en los animales y de contaminación de los suelos, por sus altos niveles de metales pesados, como el arsénico.

El consumo de infusiones de té verde o de bebidas elaboradas a partir de esa planta no supone ningún peligro, indica la OCU, que añade, sin embargo, que sí podría haber riesgo en los extractos muy concentrados que venden en forma de suplementos «con supuestas propiedades antioxidantes», debido a que una dosis catequinas por encima de los 800 mg diarios se asocia a daños hepáticos. 

¿Cuántas mentiras llevas en la cesta de la compra?

Laura G. del Valle

Cada vez más usuarios denuncian en las redes sociales, motivados por conocidos nutricionistas y la OCU, cómo la industria alimentaria lleva hasta un peligroso límite la veracidad de sus mensajes en productos como el pan de molde, los yogures o el zumo de naranja

El altavoz de las redes sociales suena cada vez con más fuerza. Tanto, que la industria alimentaria ha encontrado, tras años buscando los recovecos de la legislación para colársela a los consumidores, su verdadero talón de Aquiles. El movimiento Realfood, promovido por nutricionistas como Carlos Ríos o las chicas de Futurlife21 (entre ambas cuentas suman casi 800.000 seguidores en Instagram) no tiene otro objetivo que instar a la sociedad a alimentarse de productos sin aditivos, o azúcares. Es decir, habría que despedirse definitivamente de los ultraprocesados. Para ayudar a separar el grano de la paja nada mejor que un paseo por el supermercado diseccionando qué es y qué no es comida real. De este modo se revela cómo las grandes marcas intentan dar gato por liebre a la ciudadanía, pese a las advertencias que lleva años lanzando la OCU sobre las mentiras de muchos de los etiquetados que encontramos en los productos que guardamos en la despensa.  

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