El Google Maps de la gastronomía se acuerda de Galicia

SABE BIEN

La página web Taste Atlas, el mapa definitivo de la gastronomía mundial, incluye una veintena de referencias de la cocina de la comunidad

18 oct 2018 . Actualizado a las 12:23 h.

Viajar  y comer. Dos placeres que ligados se convierten en una delicia propia de dioses. Cierto es que con el estallido de los vuelos de compañías de bajo coste y la aparición de nuevos modelos de alojamiento, decentes y baratos, pocos son los que se resisten a hacer de vez en cuando alguna escapada. Sin embargo, la globalización empaña en ocasiones esas peculiaridades y tradiciones que hacen especial un lugar y que es, en buena medida, la razón que nos impulsa a cruzar fronteras. Por eso, en este momento en el que uno se come una tortilla en Manhattan, unos espaguetis en Lisboa y una hamburguesa en Tahití es tan atractiva y suculenta una página web que muestra, de la manera más completa, visual y dinámica, la gastronomía del mundo. Acaba de nacer, pero Taste Atlas es ya la perdición de más de uno los domingos por la tarde. A través de su mapamundi interactivo se pueden descubrir los platos (su origen, y en algunos casos incluso la receta), de los lugares más famosos del planeta pero también de los sitios más recónditos

De un solo vistazo uno descubrirá que el nacimiento de la tarta Pavlova, pese a que es un homenaje a la célebre bailarina de ballet  Anna Pávlova, nada tiene que ver con Rusia (el origen se lo disputan Nueva Zelanda y Australia, aunque este atlas se lo atribuye al primer país), que hay decenas de rincones en el Reino Unido que nada tienen que envidiar al país galo en materia de quesos, y que la gastronomía canadiense, aunque rica en elaboraciones propias, cuenta con escasos alimentos autóctonos, como es lógico, por la mezcla de raíces británicas, francesas y aborígenes. 

Ahora, si uno profundiza un poco podrá descubrir platos de regiones que desconocía, poniéndose así las pilas en cuestiones geográficas y gastronómicas. Y abriendo boca, porque hay platos como el Gudeg, de Yogyakarta (Indonesia) o el Sodd, de Trondelag (Noruega), con los que será imposible dejar de fantasear.