Valdeorras, poca uva, pero muy buena

Valdeorras cosechó 4,1 millones de kilos en la vendimia de este año. Llas bodegas estudian cómo afrontar la merma de producción y no perder así los mercados que ya tienen abiertos.


Empezó antes de lo habitual y se hizo larga en el tiempo. La vendimia de este año en la denominación de origen Valdeorras fue temprana y no remató hasta bien entrado octubre. En el medio, las bodegas dieron cuenta de la recogida de 4,1 millones de kilos de uva. Por variedades, el godello volvió a situarse de nuevo como la uva más importante en el seno de la denominación, que tiene los blancos como sus vinos estrella. En este caso, se recogieron 1,98 millones de kilos. La segunda posición fue para la mencía, la uva tinta que supone el otro gran estandarte del sello de calidad; con 1,33 millones de kilos. Las cifras evidencian que sin duda esas son las dos variedades fundamentales a la hora de reconocer Valdeorras, aunque hay varias más que entraron en bodega. Así, se recogieron 456.031 quilos de alicante, 345.281 de jerez, 19.302 de tempranillo, 17.767 de sousón, 8.976 de albarello, 4.664 de merenzao y 4.341 de doña branca.

De las 43 bodegas amparadas bajo el sello de calidad de Valdeorras, han recogido uva un total de 42. Lo hicieron en 9.852 parcelas distribuidas en una superficie total de 1.184 hectáreas.

Estudiando el mercado

La merma en la producción es un problema que preocupa en las bodegas, en especial al constatarse la caída de casi el 19 % en la recolección de godello respecto al año pasado. Las empresas embotelladoras trabajan ahora en diseñar la forma de abastecer a todos sus distribuidores; aunque reconocen que con la próxima cosecha será difícil seguir creciendo. Es un varapalo importante porque llega justo en un momento en el que el godello goza cada vez de mayor aceptación entre los consumidores de vino.

Lo que sí se espera es que sean vinos de una excelente calidad. Ayuda a ello el hecho de que las uvas estaban muy sanas en el momento de la recogida. La ausencia de lluvias provocó que los frutos cosechados fuesen más pequeños (ya que las cepas acabaron por acusar el estrés hídrico y no acabaron de engordar), pero evitaron la entrada de enfermedades que vienen asociadas precisamente al agua como es el mildiu. Así que ahora, con el vino fermentando, toca esperar para ver cómo van saliendo adelante los vinos.

Los más madrugadores serán, un año más, los espumosos, que las bodegas elaboradoras sacan a lo largo del mes que empieza en unos días para abastecer el mercado durante las fechas navideñas, al ser la etapa de mayor consumo de este tipo de bebidas en todo el año.

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