Óscar ya es el camarero perfecto

Generosidad, amabilidad e inteligencia emocional. Estas son las características que debe tener un buen profesional. Lo dice Óscar Quintana, el que ya es el mejor camarero de sala de España


La de camarero ha sido una de las profesiones menos valoradas, uno de esos trabajos que podía desempeñar cualquiera. Pero las cosas están cambiado y, conscientes que en la experiencia gastronómica que supone ir a un restaurante influye mucho más que la cocina, cada vez son más los que apuestan por verdaderos profesionales para atender sus salas. Es el caso del Culler de Pau, el restaurante con estrella Michelín de O Grove. Su jefe de sala, Óscar Quintana, quería ser el mejor de de los cuatro profesionales de España que concursaba en el marco de la feria Alimentaria. Y se proclamó ganador. öscar Quintana reivindica al camarero como una persona amable, generosa y con una inteligencia emocional que le permita conectar con el cliente desde el primer momento y anticiparse a sus deseos. Lo suyo es vocación y pasión por superarse a diario.

«Los camareros desempeñamos un papel muy importante», argumenta. Es un profesional que «tiene que saber transmitir todo su conocimiento y tener la capacidad de sonreír de manera natural, porque sacar platos y servir lo puede hacer cualquiera», añade. Para ello es preciso tener «inteligencia emocional, esa conexión psicológica para seducir al cliente», argumenta. Óscar habla de la generosidad y la amabilidad como características principales de estos profesionales. También, de la vocación y de la pasión, «de querer hacer las cosas cada vez mejor y prestar la mejor atención posible», añade. 

Un papel más visible

Está de acuerdo Óscar en que la suya es una profesión que precisa ganar visibilidad. «Tenemos que poner en valor esta profesión y hacernos más visibles. Igual que los cocineros han sabido buscar su sitio, también nosotros tenemos que hacerlo», afirma. Para ello reivindica el importante papel que desempeñan a la hora de atender al cliente. Este, «debe disfrutar y dejarse llevar», afirma. Y aquí es donde entra en juego la profesionalidad. Porque esta tarea se vuelve más sencilla cuando la ejerce alguien preparado para ello. «Cuando eres capaz de transmitir confianza y seguridad o si ven que hay personas capaces de saber lo que quieren, se dejan guiar», explica. 

Óscar estudió hostelería en Santiago y, posteriormente, trabajó para la red de Paradores en Alcalá de Henares, Navarra, Rioja, Zamora y León. Pero considera que su formación todavía no ha finalizado. Esta debe ser continua. «Es básico y fundamental. Este es un mundo cambiante donde se necesita estar completamente activo y conociendo todos los recursos», añade. Por eso esta semana ha participado en Alimentaria. Para competir por ser el mejor de España. Pero, también, para aprender lo que se están haciendo sus compañeros en el resto del país. 

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