El organismo autonómico ve «anacrónico» que haya concellos que la vendan a sus vecinos. La oposición culpa a la Xunta de no tener un plan hídrico
03 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La Xunta considera que ha llegado el momento de revisar a fondo la gestión territorial del agua en Galicia. «Non ten sentido que uns alcaldes vaian ao despacho doutro a pedir auga», estimó este miércoles en el Parlamento el director de Augas de Galicia, Roi Fernández Añón. El responsable de gestionar los recursos en las cuencas intracomunitarias gallegas calificó de «anacrónica» la circunstancia que hace a un ayuntamiento dueño de las reservas embalsadas o de las captaciones de un río que pasa por varias localidades. Fernández se manifestó contrario a que «un concello pretenda patrimonializar un recurso público, comercialice coa auga e decida sobre outros concellos».
En su comparecencia, el director de Augas de Galicia echó mano de manera reiterada de Pontevedra (con alcalde del BNG) y Vigo (PSOE) para señalar que venden agua a los concellos de su área «sen unha empresa pública detrás, con contratos concesionais con prórrogas complexas e sen eficiencia na xestión dun recurso que non é de ningún concello, senón de todos os cidadáns», subrayó.
Para Fernández Añón, la solución más igualitaria sería que mancomunidades y consorcios de ayuntamientos asuman la gestión de los recursos hídricos de los que se sirven, como aseguró que hacen ya en Cataluña, el País Vasco o Asturias. Además de democratizar la toma de decisiones sobre las infraestructuras y reservas, añadió que sería el esquema adecuado para poner fin al abandono o falta de modernización que afirma que sufren muchas redes de suministro locales, depuradoras y potabilizadoras. «Non se trata de subir tarifas, senón de ser eficientes na xestión», precisó, para añadir que los 50 millones recaudados en Galicia por el canon del agua se les devuelven a los concellos multiplicados por dos o por tres en inversiones.
El cambio climático debe empujar, considera el director de Augas de Galicia, a revisar las concesiones municipales para ir hacia las mencionadas agrupaciones de concellos, herramienta que se encargaría de revisar el correcto diseño de los planes urbanísticos y los crecimientos urbanos que plantean.
El director de la entidad pública fue especialmente crítico con el alcalde de Vigo. «É fácil chamar ao periódico e dicir que son o mellor de España», pero la realidad, según Fernández, es que la red viguesa pierde en fugas el 20 % del agua gestionada, aunque Caballero afirmase que es solo un 6 %. «Deforma os datos», lo acusó, además de defender erróneamente la construcción de un nuevo embalse, cuando dijo que la sociedad científica valora esa opción solo como último recurso. El regidor vigués fue objeto también de los reproches del PP, que, a través de su parlamentario Gonzalo Trenor, acusó a Caballero de sacar «fondos da auga para festas e obras de humanizacións», ejemplos, afirmó, de «unha xestión neglixente».
Críticas de la oposición
La parlamentaria del BNG Montserrat Valcárcel aseguró que la Xunta «non deixa unha Galiza máis preparada para afrontar períodos de seca nin rebaixou as desigualdades entre concellos», efectos de una política del agua dispersa y basada en la propaganda, interpretó. Recordó, como hizo también el socialista Aitor Bouza, que el Plan de Abastecemento que se aprobó en el 2010 ya ha superado su vigencia sin que la Administración haya dado cuenta de la realización de uno nuevo ni facilitado las conclusiones del anterior. «Un documento do 2010 non pode ser hoxe a garantía dun servizo esencial», apuntó.
Aitor Bouza acusó al director de Augas de Galicia de una gestión carente de transparencia por no haber dado la información requerida por el PSOE sobre las inversiones hechas en cada concello. «A opacidade é o resumo da súa xestión», y le afeó, además, que favorezca a concellos del PP.