Pontón y Besteiro acusan al presidente gallego de traicionar a Galicia por anteponer los intereses de su partido a los del país y ponen como ejemplo la condonación de la deuda y la financiación autonómica
08 jul 2026 . Actualizado a las 20:43 h.El último pleno del período de sesiones en el Parlamento gallego ha servido para evidenciar que el consenso que había en Galicia sobre la AP-9 se encuentra hecho añicos. La sesión de control al presidente de la Xunta se ha convertido en un fuego cruzado de reproches sobre la transferencia de la autopista, cuya ley Alfonso Rueda ha calificado de «estafa», mientras la oposición defendía que, tal y como está planteada, Galicia no tendrá que asumir costes ajenos a su gestión. Es lo que ha esgrimido Ana Pontón, portavoz del BNG y líder de la oposición, que incluso ha leído un informe de una letrada del Senado que aludía precisamente esto. «Ou sexa, que lles vale ese documento pero non o que din os técnicos de Xunta; o de sempre, tan bravos aquí e tan mansos en Madrid», ha replicado Rueda, que ha respondido conjuntamente a los portavoces de la oposición, porque así lo decidió el grupo mayoritario de la Cámara, el PPdeG, aludiendo a la coincidencia de las preguntas. Según el presidente de la Xunta, la ley de transferencia hace saltar por los aires todos los blindajes económicos que se acordaron de forma unánime en la Cámara gallega y aboca a Galicia a asumir un coste de 4.000 millones.
Rueda replicaba así a Ana Pontón y a José Ramón Gómez Besteiro que han coincidido hoy en su estrategia, después de protagonizar ayer en el pleno un sonado desencuentro a cuenta del modelo de financiación autonómica. Tanto el BNG y el PSdeG coinciden en lo mismo: presentar a Alfonso Rueda como un político maniatado a la estrategia de Génova, que antepone los intereses de su partido a los de Galicia. Según ambos, la AP-9 sería el último ejemplo, que se sumaría a la negativa de la Xunta a aceptar los 4.010 millones de condonación de la deuda o al rechazo a negociar bilateralmente con el Estado una mejor financiación para la comunidad.
«É o presidente do non a Galicia; Madrid manda, vostede obedece e o país perde», ha afeado la líder nacionalista al máximo mandatario gallego, al que calificado de «mansiño de Génova» y al que ha acusado de vivir instalado en la mentira a propósito del coste del traspaso de la autopista a Galicia. Rueda ha definido a los nacionalistas como os «parvos útiles» del Gobierno central.
En su intervención, el portavoz del PSdeG ha reprochado al jefe del Ejecutivo autonómico que no gobierne pensando en los intereses gallegos sino en no incomodar a su partido. «Vostede renuncia á condonación dunha débeda real e se inventa outra que non existe coa autoestrada», le ha dicho Besteiro, que ha emplazado al presidente de la Xunta a comparecer en el Parlamento gallego para presentar explicar cuál es su propuesta de financiación autonómica y al que ha reprochado vivir en el mantra de que «o que é de todos se negocia entre todos».
En su respuesta, Rueda -que ha recordado que hasta Junts dijo que no aceptaría una transferencia de una autopista en estos términos- ha pedido a Besteiro que le diga cuántas veces se ha posicionado en contra de algo que proponga el Gobierno de Sánchez, mientras hay presidentes autonómicos socialistas que han manifestado sus discrepancias con el modelo de financiación autonómica.
En su réplica conjunta a ambos portavoces, el presidente gallego ha recordado que trabajar por la defensa y el autogobierno de Galicia es presentar una estrategia para mejorar la gestión de la dependencia (recurrida por los socialistas al Tribunal Constitucional), pelear por asumir la gestión del litoral, apostar por la localización de industrias (en clara referencia a Altri) y poner sobre la mesa que la propuesta de financiación autonómica no pondera como debería las dos variables que generan más sobrecoste para la prestación de servicios públicos: el envejecimiento y la dispersión poblacional.
El tenso pulso entre PP y PSdeG sobre corrupción que incomodó a Santalices
Paula Prado, viceportavoz del PPdeG, y Lara Méndez, su homóloga socialista, protagonizaron un tenso rifirrafe a cuenta de la corrupción política que obligó a intervenir a Miguel Santalices, presidente de la Cámara, quien llegó a calificar el episodio de «lamentable». A la diputada popular, que defendía una iniciativa para que el Parlamento se pronunciase a favor de la convocatoria de elecciones generales (que resultó aprobada con el voto en contra de la oposición), no le convencieron los argumentos de Lara Méndez, que había defendido previamente la contundencia de su partido con los casos de corrupción. Paula Prado le preguntó a Lara Méndez si el expresidente Zapatero seguía siendo militante del PSOE y recurrió al caso del expresidente de la Diputación de Lugo, José Tomé, para cuestionar esa supuesta mano dura. En un momento, la diputada del PP recordó a Méndez que las afectadas se habían puesto en contacto con ella, sin que la secretaria de organización del PSdeG hiciese nada.
Acabado el debate, Méndez pidió la palabra para precisar una «inexactitude», puesto que ninguna víctima, aseguró, se había puesto en contacto con ella. Pese a las reticencias de Santalices, Prado acabó tomando la palabra para decir que eso es lo que le había escuchado decir directamente a una víctima en un programa de televisión, y que ella creía antes a la mujer que a la viceportavoz socialista. Ya no hubo más intervenciones. Santalices instó a ambas a acabar con un debate que no conducía a ningún sitio. «Non dou máis palabras, é lamentable o debate de hoxe».
El BNG afeó al PP que use el Parlamento gallego para fiscalizar al Gobierno central, y Paula Prado respondió que si se puede hablar de Israel también de Sánchez, porque la falta de presupuestos condiciona a Galicia.