La defensa del autor confeso de la puñalada mortal a Yoel Quispe pide su absolución
GALICIA
El principal acusado se mostró tranquilo en la primera sesión del juicio por el crimen ocurrido la Nochebuena del 2023 en A Coruña. Sus abogados señalaron que actuó bajo los efectos del alcohol y las drogas
01 jun 2026 . Actualizado a las 20:48 h.Vestido de blanco y con semblante tranquilo. Así se mostró José Luis Franco, autor confeso de la puñalada que acabó con la vida de Yoel Quispe la madrugada de la Nochebuena del 2023 en A Coruña, en la primera sesión del juicio para esclarecer el crimen. Antes del inicio de la sesión en la Audiencia Provincial, la madre de la víctima, junto a familiares y amigos, se concentró con varias pancartas para pedir justicia. Una vez seleccionados los nueve miembros y los dos suplentes del jurado popular, dio comienzo un procedimiento que se prolongará dos semanas y en el que la defensa de Franco pide su libre absolución.
Los abogados del principal acusado argumentan que el apuñalamiento se produjo en el contexto de una reyerta «caótica y multitudinaria», al referirse a los nueve miembros de un primer grupo que inició la pelea con Quispe y que no están imputados por su muerte. En el escrito presentado por la defensa de Franco, que tras ser detenido negó los hechos, pero los acabó admitiendo en otra comparecencia y finalmente de nuevo en una carta enviada desde prisión, muestran su disconformidad con el Ministerio Público —que pide para él 14 años de cárcel por homicidio— y las acusaciones particulares —que solicitan para Franco 25 años por asesinato—. Subrayan que el chico actuó en un estado de «enajenación mental» provocado por el «consumo de sustancias» y en respuesta «a una agresión previa de la víctima».
Según el relato de la defensa, la noche del suceso Franco quedó con sus dos amigos, los otros dos chicos en el banquillo de acusados, Yared Gestal y Aarón Lobillo, en su casa. Allí consumieron alcohol y drogas y, posteriormente, salieron de fiesta y Franco ingirió tres jarras grandes de cerveza y un combinado de whisky, además de cocaína y cannabis. De camino de vuelta a casa se toparon con la víctima y el grupo inicial de la reyerta y, según su defensa, el acusado se colocó de forma pacífica al lado de Quispe con la intención de parar el conflicto. Sin embargo, apuntan, la víctima lo comenzó a agredir.
Al verse atacado por la persona a la que pretendía auxiliar, sostienen en su escrito, el acusado «sufrió un estado momentáneo de ira y locura transitoria». Este brote violento estuvo, dicen, condicionado por una intoxicación «que anulaba su voluntad» y por «una severa limitación psíquica». Un punto que sostienen ratifican los informes del servicio médico de Teixeiro, donde permanece en prisión provisional, que recogerían que tiene «una capacidad intelectual límite que reduce drásticamente su control de los impulsos ante situaciones de estrés».
Eximente por su adicción
De acuerdo con sus abogados, debido a esa incapacidad «y con el único fin de mostrar el arma para que Quispe viera el peligro y cesara en su agresión», Franco pidió una navaja a Yared y, «al no detenerse la víctima», se desencadenaron los tres cortes que le asestó en el cuello y la cara, y un último navajazo mortal en el pecho. La defensa de Franco indica que este actuó «ciego de ira y sin sospechar las graves consecuencias de lo sucedido». Añaden que Franco, de entonces 21 años, huyó del lugar sin saber que Quispe estaba muerto. Estuvo tres días oculto por miedo y, al enterarse de su muerte por la prensa, se entregó voluntariamente a la policía.
Su defensa pide su absolución alegando las eximentes de trastorno mental y legítima defensa, junto con las atenuantes por su adicción al alcohol, la cocaína y el cannabis, además de su confesión. De forma alternativa, solicita que los hechos se califiquen como un delito de homicidio imprudente o lesiones dolosas, lo que supondría un año de prisión.
Los abogados de Yared y Aarón piden el sobreseimiento de las acusaciones particulares y niegan su participación en los hechos. Los letrados del padre y de la madre de Quispe piden 25 años de cárcel para el primero por considerarlo cooperador necesario al señalarlo como dueño de la navaja. En el caso de Aarón, desde el despacho Borrajo & Astray, acusación particular de la progenitora de Quispe, lo consideran cómplice al creer que fue quien se deshizo de la navaja y solicitan 15 años de cárcel, mientras que según el abogado del padre sería encubridor, por lo que piden 3 años de prisión. La Fiscalía pide el sobreseimiento para estos dos. El juicio sigue este martes con la declaración de siete testigos, mientras que los acusados lo harán el próximo día 11.