Pontón reivindica el modelo ambicioso del BNG frente al «legado nefasto» del PP en la Xunta

Manuel Varela Fariña
M. Varela SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, durante su discurso.
La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, durante su discurso. PACO RODRÍGUEZ

Califica a Rueda de «presidente do estancamento», y le acusa de acumular más de cuarenta promesas incumplidas durante estos dos primeros años de mandato

08 abr 2026 . Actualizado a las 20:19 h.

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, dedicó su primera intervención en desdibujar durante algo más de treinta minutos los 17 años de gobierno del Partido Popular al frente de la Xunta. Retrató una Galicia «estancada e máis débil»que el presidente gallego solo puede tapar con «mentira», «propaganda» y «promesas baleiras», acusó. Frente a ello, la líder nacionalista envió un mensaje a los gallegos, «coa man no corazón», que «é posible darlle a volta» a ese «nefasto» legado. «É posible construir unha Galiza mellor, en grande», cerraba su discurso Pontón tras asegurar que su organización tiene «un proxecto ambicioso» con el que erigir «unha Galiza sen límites á vangarda das nacións máis avanzadas».

Media hora antes, Pontón puso el foco a cientos de kilómetros al inicio de su discurso, denunciando que «o Estado terrorista de Israel segue matando inocentes cada día» en Palestina, y que el «tándem Trump-Netanyahu» iniciaron una guerra en Irán que suma miles de fallecidos. Proclamó el no a la OTAN de su organización, y lamentó que Galicia no tuviese un gobierno «audaz» frente al contexto actual de «grandes cambios e desafíos». «Se non quere, non pode ou non sabe, use as propostas do BNG», le dijo a Rueda, planteando movilizar 700 millones para paliar los efectos de la guerra.

Tildó al jefe del Gobierno gallego de «presidente do estancamento», y le acusó de acumular más de cuarenta promesas incumplidas durante estos dos primeros años de mandato, citando la nueva ley de ciencia, un nuevo plan de salud mental, la contratación de 30 investigadores de alto nivel, la construcción de 4.000 viviendas públicas antes del 2028 o el pacto por la industria y la energía que había planteado en la sesión de investidura del 2024. «Non se cansa de tanta mentira?», cuestionó. Frente a ello, señaló a Rueda por reservar su palabra a cuando se trata de «beneficiar a uns poucos», y ahí citó a los habituales: las compañías eléctricas, la sanidad privada y las «empresas amigas do PP».

Respondió a uno de los principales anuncios del presidente en su discurso de la mañana, el de combatir el fraude en las bajas laborales, y lamentó que se trate a los trabajadores como «delincuentes e defraudadores». Acusó a Rueda de que las bajas se prolonguen porque la Xunta tiene a la sanidad pública colapsada. «Criminaliza aos e ás traballadoras e usa ese colapso para afondar na privatización da sanidade a través das mutuas», dijo Pontón, que instó al jefe del Gobierno gallego a disculparse por una propuesta que tachó de «simplemente impresentable».

Entre las iniciativas desde las filas nacionalistas, Pontón planteó antiguas demandas, como la defensa de una tarifa eléctrica gallega, una empresa pública de energía, un modelo de financiación de cupo propio («a chave dos nosos cartos», como lema) o elevar el presupuestos de la atención primaria al 25 % en el Sergas, y las intercaló con otras más recientes, como la creación de un «sergas dos servizos sociais» que garantice a los mayores «pasar esa etapa vital no seu fogar», topar los alquileres a través de la declaración de zonas tensionadas, aceptar la quita de deuda planteada por el Gobierno o actualizar la Lei de Normalización Lingüística. También reclamó una Galicia «libre de eólicos mariños», justo un punto hacia la transición energética por el que sí apuesta el PSdeG.

Reivindicó la movilización social que frenó el proyecto de Altri en Palas de Rei, se manifiesta contra la guerra y luchó por recuperar el Pazo de Meirás. «Un pobo traballador», definió Pontón, que es «fonte de inspiración» para que el gobierno «estea a súa altura». Cerró así su discurso citando a Begoña Caamaño, a quien este año se dedica el Día das Letras Galegas, avanzando que «é o momento de mudar o mundo (...) é o tempo do feminismo».