Renfe tendrá su propia flota de autobuses para ahorrar hasta 13 millones al año y para actuar con rapidez en caso de cortes del servicio

Pablo González
Pablo González REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Autobuses puestos por Renfe en la estación de Monforte durante el corte de la conexión con Ourense para renovar la infraestructura
Autobuses puestos por Renfe en la estación de Monforte durante el corte de la conexión con Ourense para renovar la infraestructura ALBERTO LÓPEZ

Creará una sociedad en la que tendrá el 49 % de las participaciones para reaccionar con más agilidad ante situaciones imprevistas

03 mar 2026 . Actualizado a las 17:43 h.

Las incidencias, las obras de reforma de determinadas líneas -con cortes puntuales o indefinidos- e incluso el principio de prudencia a la hora de circular han motivado que en los últimos años el autobús se utilizara más que nunca como alternativa al tren, en los planes de transporte que se ponen en marcha cuando se producen alguna de estas tres circunstancias. En el caso de Renfe, esta situación ha sido una realidad también en Galicia, para lo bueno y para lo malo. Recientemente, la operadora pública renunció a prestar este servicio alternativo en el eje atlántico con su controvertida decisión de suspender unilateralmente las circulaciones durante la primera semana de febrero, por el eventual efecto de las lluvias sobre los trazados ferroviarios. Fue también polémica la decisión de no habilitar autobuses cuando la línea de alta velocidad Galicia-Madrid estuvo cortada en agosto por los incendios forestales que asolaban las provincias de Ourense y de Zamora. En aquel momento, la operadora y el Ministerio de Transportes justificaron la decisión en la complejidad logística para contratar cientos de autobuses al día para llevar a sus destinos a miles de viajeros, y en que también había autovías amenazadas por las llamas. Pero parece claro que el alto coste de estas operaciones estaban también sobre la mesa.

La prueba de que se trata de un coste que preocupa a la dirección de la empresa pública es que sus directivos han llegado a la conclusión de que es más rentable tener su propia división de transporte por carretera para atender estos cortes de las circulaciones. Así, Renfe ha lanzado la licitación pública de una sociedad participada «que tendrá como objeto social la realización de los Planes Alternativos de Transporte (PAT) por carretera que la compañía lleva a cabo para sortear las suspensiones del servicio provocadas por obras en la infraestructura o incidencias sobrevenidas que imposibilitan la realización de un viaje en tren», explica la operadora ferroviaria en un comunicado.

Renfe recuerda que es la única empresa ferroviaria que ofrece este tipo de alternativas -en referencia a Iryo y Ouigo-, y que la idea de este concurso es evitar depender de la disponibilidad de empresas externas para, al menos sobre el papel, «poder dar una respuesta más ágil a los viajeros con una atención más personalizada y un servicio mejor integrado». Para ello se ha ideado un modelo en el que se pone en marcha un contrato marco a largo plazo (10 años más 5 de prórroga a instancia de Renfe Viajeros) para la prestación de estos servicios por carretera a través de una sociedad participada al 49 % por Renfe y en la que el adjudicatario tendrá la mayoría (un 51 %). «Esta estructura permitirá a Renfe disponer de una flota estable de autobuses, personal de conducción suficiente, optimización de costes, mayor profesionalización de la gestión y asegurará la disponibilidad de recursos incluso en momentos de alta demanda, así como una respuesta más ágil ante situaciones imprevistas o de urgencia».

Renfe sigue así la estela de otras operadoras de bandera -la alemana, por ejemplo- que cuentan con una división de transporte por carretera, no solo para situaciones sobrevenidas, sino para prestar un servicio intermodal a sus clientes. Esta licitación también suscitará interesantes alianzas con las grandes empresas de autobuses, que a su vez están mirando a la liberalización ferroviaria para diversificar su negocio. El coste estimado del contrato será de 61,5 millones de euros, con un ahorro en el gasto en transportes alternativos de entre el 10 y el 15 %, «lo que se traduce en un ahorro de entre 9 y 13 millones de euros al año». El presupuesto total de licitación para los diez años del contrato asciende a casi 647 millones de euros, IVA incluido, según se constata en los pliegos. Si se incluyen los cinco años adicional, superará los mil millones.

La idea es que este contrato sirva para dar cobertura a todo el territorio nacional sin dependencias externas, «en un período de intensa actividad en la infraestructura de la red ferroviaria», destaca la operadora ante los proyectos para el corte de líneas que ya están en el horizonte más inmediato. El análisis de estos escenarios de reformas y mantenimiento en la red es lo que ha pesado para dar este paso que convierte a Renfe en una empresa integral de servicios de transporte. «Ante el crecimiento sin precedentes de las obras de mejora en la infraestructura, se ha planteado un nuevo enfoque para asegurar la cobertura y calidad de los servicios alternativos en los próximos años», explica la compañía.

Hasta ese momento, los autobuses se conseguían mediante contratación pública si había información con antelación sobre la interrupción del servicio. Si no era así, se contrataban de forma directa a las empresas de transporte locales. «En este sentido, se ha llegado a la conclusión de que el modelo tradicional de licitación resulta insuficiente para responder a la magnitud del escenario previsto, entre otros motivos por la escasez de autobuses disponibles, la falta de conductores, la baja concurrencia en las licitaciones»