Las restricciones al tráfico pesado se levantaron ayer por la mañana en las entradas a Galicia por la A-6 y la A-52; Emerxencias sumó 700 incidencias en solo dos días
25 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Al filo de las diez de la mañana, los camioneros embolsados en las estaciones de servicio del entorno de las autovías A-6 y A-52 no acababan de creerse la instrucción de la Dirección General de Tráfico (DGT) que les permitía de nuevo entrar y salir de Galicia por ambas vías de alta capacidad. Llevaban paralizados más de 24 horas, desde las 6.15 del viernes, cuando Tráfico determinó que debía restringir la circulación al tránsito de vehículos pesados en cientos de kilómetros de carreteras, autovías y autopistas.
Pero ante la mejoría que se produjo en las condiciones meteorológicas, los camiones volvieron a circular. Lo hicieron bajo una calma tensa, porque el embiste de la borrasca Ingrid, que forzó su paralización —y puso en aprietos el abastecimiento en los supermercados— continuó presente durante la jornada del sábado. Las inclemencias del tiempo, no obstante, no frenaron a decenas de gallegos que se acercaron a Pedrafita y otras zonas a disfrutar de la nieve, aunque la DGT volvió a pedir que se extremasen las precauciones al volante. Donde no cayó nieve, la lluvia fue la protagonista. Aunque arreció poco antes de la diez y media de la mañana, muchas calles amanecieron anegadas en varios concellos de la comarca de Ferrolterra.
En total, a lo largo del día, el 112 Galicia contabilizó 160 incidencias y casi la mitad de ellas se registraron en las carreteras. En ellas, la nieve, el granizo y la formación de placas de hielo volvieron a poner en aprieto a los conductores. Durante la madrugada se produjeron los incidentes más relevantes, pero la situación se fue normalizando a medida que amanecía y que Ingrid empezaba a dar una tregua. En total, desde el viernes, cuando la borrasca atizó sus primeros coletazos, Emerxencias sumó unos 700 avisos.
A los 193 avisos por problemas de circulación, se suman 201 incidencias por la presencia de árboles y ramas en las carreteras, así como 81 actuaciones preventivas para reducir riesgos. Además, se registraron 72 avisos por cables y postes de luz caídos, 56 por restos de accidentes u objetos en la calzada y 18 derrumbamientos.
Aunque A Coruña y Pontevedra —donde el mar dejó sin aliento con olas de hasta ocho metros— fueron las provincias que registraron más incidentes durante los dos días, la peor parte por la nieve se la llevó Ourense, donde los concellos de montaña —al igual que ocurre en Lugo— continúan en alerta este domingo por acumulaciones de nieve de más de cinco centímetros. En concellos como Viana do Bolo, Montederramo y Calvos de Randín, el 112 Galicia recibió alertas de vecinos que aseguraron tener dificultades para salir de sus casas o para desplazarse debido a la nieve acumulada, que, en cambio, dibujó sonrisas a las decenas de familias que subieron al alto de San Martiño, en la carretera N-525, para exprimir al máximo el lado más lúdico de la borrasca.
Ataviados con trineos, gorros y mucha ilusión, las familias vivieron una jornada para el recuerdo. Lo mismo sucedió en el alto do Vieiro, en Bande, donde se registraron atascos, y en otros muchos puntos de la provincia. Y es que la borrasca Ingrid dejó una estampa de nieve poco habitual en zonas como la comarca de A Limia, con nieve en la lagoa de Antela o en la capital provincial. También llegó la nevada a las puertas de la ciudad, con montañas nevadas visibles desde puntos como Montealegre.
El trabajo de los ganaderos
Pero lo que para algunos significa paisajes bonitos, para otros implica una dosis extra de trabajo. Le ocurre a Miguel Vales, ganadero en extensivo en A Lama. Para él, con unas 90 cabezas, «entre nais e crías», todos estos días son laborables. «As vacas comen todos os días», recuerda otro vecino de A Lama, Francisco Couselo, con casa en la aldea de Pigarzos, también en Xesta.
Tener todo el monte cubierto de este manto blanco supone, según incide Miguel Vales, que sus vacas y caballos «teñen que aguantar moito máis frío e non teñen onde pacer nada. Hai que botarlles de comer». Recuerda que «durante o inverno xa se lle bota algo de comer habitualmente» y añade que en días como estos del temporal y nieve, «hai que botarlles máis comida e ao mellor hai que recurrir a cereais e piensos, para axudalas máis, porque co frío que fai e toda esta neve e xiadas teñen que producir máis calor corporal para poder sustentarse elas e entón comen moito máis que un día normal».
Lo que tampoco se frenó fue el transporte público, aunque sorteando las consecuencias del mal tiempo. El intercambiador de Taboadela —donde los trenes se adaptan a las vías para viajar por Galicia o continuar hacia la Meseta— amaneció cubierto de hielo, lo que provocó que los rodales de los convoyes tuviesen que descongelarse de forma manual. Eso provocó demoras de hasta una hora en los primeros trenes desde y hacia Madrid, pero la situación se fue normalizando a lo largo de la jornada.