Rueda anuncia que la Xunta asumirá la limpieza de franjas secundarias en concellos de menos de diez mil habitantes
GALICIA
El presidente avanza un cambio normativo para que las administraciones puedan entrar directamente a limpiar fincas en lugares sensibles al fuego y para que las comunidades de montes inviertan más en prevención. El Gobierno gallego pedirá también al Ejecutivo central una base permanente de la Unidad Militar de Emergencias en Toén
09 sep 2025 . Actualizado a las 17:57 h.El presidente de la Xunta ha aprovechado su comparecencia en el Parlamento gallego sobre la ola de incendios para avanzar cambios normativos que permitan mejorar la gestión de las franjas secundarias. Alfonso Rueda, que ha asumido errores y ha emplazado a la oposición a dejar de lado el ventajismo en favor de una postura de país, ha anunciado que la Xunta convocará a la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) para que la Administración autonómica pueda colaborar con los concellos de menos de diez mil habitantes, 257 de los 313 municipios gallegos, y asumir su competencia de ordenar la limpieza de franjas secundarias. Los trabajos los asumiría la empresa pública Seaga, que luego pasaría la factura a los propietarios. «A día de hoxe segue habendo propietaros e concellos que non parecen ser conscientes da importancia de manter limpas as contornas das aldeas e que non acuden aos servizos de Seaga, nin sequera os que son practicamente gratuitos», lamentó el máximo mandatario gallego.
No es la única propuesta anunciada por Rueda en este ámbito: la Xunta identificará conjuntamente con los concellos las zonas de más riesgo para abordar la limpieza en las próximas semanas e impulsará la plantación de frondosas autóctonas. También vinculará la financiación del Fondo de Cooperación Local a que los concellos estén adheridos al convenio de limpieza con Seaga y duplicará los fondos destinados a limpieza.
En la batería de medidas propuestas, Rueda ha anunciado que la Xunta iniciará conversaciones con los ayuntamientos para introducir cambios normativos que permitan a la Administración gallega entrar directamente a limpiar fincas que se hallan en zonas sensibles al fuego y en las que los propietarios estén incumpliendo sus obligaciones. También habrá una modificación legal para que las mancomunidades de montes destinen una mayor parte de sus ingresos a tareas de prevención y se propondrá a las Diputaciones provinciales una mayor implicación en la dotación de medios. En materia de extinción, ha avanzado que se incrementarán los medios de extinción, con nuevos aviones y helicópteros, y que se solicitará al Gobierno central que Galicia cuente con una base permanente de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que se ubicaría en el Concello de Toén.
En un discurso que se ha prolongado durante algo más de 80 minutos, Rueda ha tendido la mano a la oposición, ha admitido errores, pero ha puesto el foco en las causas que menos tienen que ver con la responsabilidad de la Xunta: la intencionalidad de los incendiarios, con fuegos con muchos focos simultáneos; las condiciones climáticas y el inexorable declive demográfico del medio rural. «Nón podemos decirlle á xente onde ten que vivir; outra cousa é que creemos as condicións para vivir nun medio rural no quen só se ten que querer vivir, senón que se ten que poder vivir», sostuvo el presidente. El máximo mandatario gallego también ha recordado que el compromiso con el campo también es responsabilidad del Gobierno central, porque el reequilibrio territorial tiene que ver con un sistema de financiación autonómica obsoleto, que no pondera como debería variables como la dispersión de población o el envejecimiento. «Isto tamén é compromiso co rural e non defender posturas doutras comunidades autónomas», dijo en referencia a las posturas del BNG y el PSdeG con la condonación de la deuda.
La respuesta política a la ola de incendios ha puesto de relieve una inversión de papeles en relación a lo ocurrido en el verano del 2006, cuando gobernaban socialistas y nacionalistas. Entonces, el bipartito apelaba a la mano malvada de los incendiarios, a las condiciones del clima, al declive del rural, y el PP utilizaba la crisis para poner el foco en la incompetencia de la Xunta. Tanto fue así, que urdió una plataforma (SOS Contra o Lume), como si quisiese emular el papel de Nunca Máis, la respuesta que se produjo en Galicia a la catástrofe del Prestige en tiempos de Fraga.
La oposición exige dimisiones
La líder de la primera fuerza de la oposición, en línea con lo expresado ya en las últimas semanas, ha culpado directamente a Rueda y su gobierno de las consecuencias devastadoras de la ola de incendios. «A súa xestión será recordada porque vostede, nunha escalada propagandística, púxose o chaleco para tapar a súa incompetencia», dijo Ana Pontón, que pidió la dimisión del máximo mandatario gallego. La portavoz del Bloque lamentó que el PP haya desmantelado toda la política en favor del medio rural que impulsó el bipartito y criticó que Rueda se dedique a «botar balóns fóra» por poner el foco en la mano intencionada de los pirómanos y las condiciones del clima.
También exigió la dimisión de Rueda el portavoz del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, que inició su intervención diciendo que solo hay un camino posible: la salida del jefe del Ejecutivo gallego. «O que ninguén lle compra é o relato de que os incendios son inevitables», dijo el socialista, que acusó al presidente de incompetencia y de someter los intereses de Galicia en la crisis al criterio ordenado por Feijoo, el de llamar a las comunidades del PP para cuestionar los medios que estaban poniendo en marcha desde la Administración central. Besteiro, que habló de un descontrol absoluto, sostuvo que o único que «non fracasou foi a desinformación».
En su réplica, Rueda, en un tono mucho más combativo, recordó a Pontón que vestía chaleco porque estaba allí y se preguntó que habría dicho la portavoz si él hubiese hecho una referencia a su vestimenta. Y acusó a Besteiro de actuar de parte, con un discurso escrito y predefinido para loar al Gobierno central y atacar a la Xunta, más allá de los hechos.