Sobre paralizaciones de licencias turisticas y comerciales

Francisco Javier Pérez Bello PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN DE AUTÓNOMOS DE GALICIA

GALICIA

PACO RODRÍGUEZ

20 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

A raíz del anuncio del Concello de Santiago de paralizar durante un año las licencias de apertura de nuevas tiendas de suvenires, además de regularizar los pisos turísticos, lo que supondrá el cierre de unos 600, y de la apuesta por instaurar una tasa a los visitantes, se abre un interesante debate sobre la conveniencia, incluso la viabilidad de este tipo de medidas intervencionistas y restrictivas para la libertad económica.

Nuestra opinión es siempre favorable a esa libertad económica en el marco de una economía de mercado. Las leyes de la oferta y la demanda tienden a proveer adecuadamente de bienes y servicios a cualquier sociedad. Si existen tiendas de recuerdos es porque hay compradores, si existe oferta de pisos turísticos es porque hay demanda, y además hay inversión. Cualquier intervención del poder político en cualquier actividad económica debe hacerse de manera muy estudiada, siempre restrictiva y contando con la previa interlocución de todos los sectores implicados, muy especialmente con los comerciantes, hosteleros y propietarios de establecimientos en la zona sobre la que se pretenda actuar.

Lo más importante es saber a dónde queremos llegar y que camino vamos a transitar para ello. Quiero decir que si apostamos por el turismo, como parece que hemos hecho en Galicia y en muchas de nuestras ciudades, villas y pueblos, si volcamos enormes recursos públicos y privados en el turismo, la consecuencia es que tenemos muchos visitantes, y empezar ahora a ponerles trabas no sé si es lo mejor que podemos hacer. Ese es un primer debate.

Habrá que preguntarse si limitar ahora la actividad turística, poniéndole todo tipo de trabas, conseguirá que algunos bajos se vuelvan a convertir en comercios de barrio, eliminar la presión sobre las viviendas, si logrará bajar el precio de los alquileres, reducir el ruido, y además si con ello se creará o se destruirá empleo. Otro debate.

Proteger y fomentar el comercio local y de proximidad y fijar población en la zona vieja es un objetivo loable, pero el camino para conseguirlo no es a través de prohibiciones y restricciones. El camino, a nuestro juicio, es más mercado, más libertad, menos regulaciones, más seguridad jurídica, un entorno fiscal atractivo y no confiscatorio.

La medida anunciada por el Concello de Santiago creemos que no es adecuada ni será útil, ataca la riqueza cultural de la ciudad y va en contra de la libertad y de la actividad económica y por supuesto perjudica al turismo, quizá nuestra principal industria. Medidas similares se han intentado en otros lugares y todas han fracasado, porque lo fácil es legislar y prohibir; pero luego hay que vigilar y controlar.

Son muchos los interrogantes y, como mínimo, debe abriste un debate sereno. Creo que habría que estudiarlo muy bien antes de tomar decisiones precipitadas por improvisadas.