El calor y las quinielas sobre los conselleiros centran la toma de posesión de Alfonso Rueda

Manuel Varela Fariña
Manuel Varela SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Sandra Alonso

Un millar de personas asistieron a la ceremonia celebrada en San Domingos de Bonaval

13 abr 2024 . Actualizado a las 14:19 h.

Había más de mil invitados hoy en la toma de posesión de Alfonso Rueda. Por estar en San Domingos de Bonaval, hasta estaba el peluquero del presidente de la Xunta. También otro Alfonso, el del bar Canón de Pau donde el jefe del Gobierno gallego empieza sus días. Mucho se relacionó la boda del alcalde de Madrid, José Luis Almeida, con la investidura de Rueda, pero el convite capitalino se quedó escaso comparado con la ceremonia celebrada bajo los carballos de Bonaval y la música de las gaitas de la provincia de Pontevedra y también de la Deputación de Ourense, que le recibieron interpretando la Antiga Marcha do Reino de Galicia. También de la voz de Fátima Pego -«¿la de la Panorama?», preguntaba un asistente que reconoció gusto por las verbenas-, cantando el himno gallego en versión lírica junto al arpa de Roi Casal. Tan bien fue la cosa que al presidente del Parlamento, Miguel Santalices, se le escapó fuera de micrófono proponer repetir todo el acto. 

Nada tuvo que ver tampoco con la toma de posesión de Fernández Albor, secular y lóbrega en el interior del Panteón de Galegos Ilustres, en un frío día de enero con la autonomía caminando a gatas hace más de cuarenta años. Hoy el termómetro era veraniego. Los gaiteiros se sacudían el cuello de sus trajes mientras esperaban a Rueda en la rampa que subía al parque, había sombreros y boinas en el público, y cuando no los había, servían folios para protegerse del sol. Había abanicos, botellines de agua, y el calor centraba las conversaciones. El otro tema recurrente eran las quinielas sobre quiénes entrarán, y saldrán, del Consello de la Xunta. Y aunque se sabrá este domingo, ya por la mañana, la pregunta más repetida era: «Que, como irá a cousa?». 

Había que consultarle a uno de los principales candidatos en entrar, el alcalde de A Estrada, José López, que asistió como público a las dos partes en las que se dividió el debate de investidura. Pero nada. Lo mismo a su lado Paula Prado, la número dos del PP gallego, quien respondía que esa era la «grandeza» de su partido, ya que disponer de tanta «canteira» permitía alimentar tantas especulaciones. Antiguos miembros del Gobierno gallego, como el exvicepresidente económico Francisco Conde, se sumaba al bando de los curiosos. Incluso Ana Pontón, portavoz nacional del BNG, bromeaba con este por si estaba de vuelta, pero el ahora diputado en el Congreso se descartó por enésima vez esta semana.

Más definido parece el futuro de Valentín García, actual secretario xeral de Política Lingüística. Varios le felicitaban por su nombramiento como conselleiro, pero él se sacudía las congratulaciones, como los futbolistas que no miran al trofeo en la final por si da mal fario. García, precavido, respondió que está encantado en su puesto actual, y que dependerá del presidente decidir quiénes serán los conselleiros. Eso sí, recordó que Rueda dijo en su discurso de investidura que «haberá un impulso da cultura e a política lingüística»

Al término de la ceremonia, en la que Alfonso Rueda juró con la mano derecha sobre el Estatuto y la izquierda encima de la Constitución, barones territoriales del PP se acercaron al micrófono situado para atender a los medios. Allí estaban la secretaria general del partido, Cuca Gamarra, o los presidentes de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; Murcia, Fernando López Miras; y Aragón, Jorge Azcón, todos del PP. O el socialista Adrián Barbón por Asturias. También el ministro de Transportes, Óscar Puente, representante enviado por el Gobierno central y que, según se compartía antes del acto, traía anuncios en su carpeta. Justo cuando iba a empezar, un grupo de asistentes empezaron a cantar el Miudiño a pocos metros, pero la acústica del parque se llevó esas voces y Puente pudo empezar. Hubo anuncio: la oferta ferroviaria en Galicia pasará de 800.000 a dos millones de plazas. Pero poco más pudo concretar. La fiesta ya se había trasladado a la zona de cóctel, aunque hubo tiempo para que hablase Alberto Núñez Feijoo, quien se reconoció «orgulloso» porque su sucesor sea presidente de la Xunta de Galicia.