Valentín González Formoso, el político «generoso y leal» que facilita un nuevo liderazgo en el PSdeG para Besteiro

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago SANTIAGO

GALICIA

Valentín González Formoso, secretario xeral del PSdeG, presidente de la Diputación de A Coruña y alcalde de As Pontes
Valentín González Formoso, secretario xeral del PSdeG, presidente de la Diputación de A Coruña y alcalde de As Pontes Sandra Alonso

El paso a un lado del secretario xeral de los socialistas gallegos permitirá un mando único en el partido que dirige desde finales del 2021

28 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El secretario general del PSdeG, Valentín González Formoso, adelantó ayer que dejará su puesto para dar paso a José Ramón Gómez Besteiro, que fue candidato a la presidencia de la Xunta en las autonómicas del 18 de febrero y obtuvo acta en el Parlamento gallego por Lugo. Formoso subrayó su apoyo a «Besteiro para que dote de estabilidade e de aspiración segura de que imos ter un magnífico resultado dentro de catro anos». Salvo sorpresa, el calendario del relevo se anunciará este sábado, en una reunión en Santiago del comité nacional del PSdeG, máximo órgano entre congresos.

El mandato de Formoso terminaría de forma ordinaria en diciembre del 2025, cuando debería celebrarse precisamente un congreso ordinario para renovar la dirección del partido en Galicia. Antes, hacia octubre de ese, tendría lugar un congreso federal, para renovar a la dirección estatal. Después, renovada la cúpula gallega y a principios del 2026, se harían los congresos provinciales y municipales. Pero tras el derrumbe en las elecciones autonómicas del 18F, en las que el PSdeG obtuvo nueve escaños —cinco menos que en el 2020—, la dirección autonómica quiere impulsar un relevo más ágil que ponga fin a la bicefalia y confirme a Besteiro como líder único. Formoso sí seguirá al frente de la Diputación de A Coruña y del Concello de As Pontes. La solución pasa por la convocatoria de un congreso extraordinario que se celebrará este mismo año, incluso antes de septiembre cuando arrancará el curso político.

Formoso dará así un paso a un lado, algo infrecuente en la política contemporánea, pero que encaja bien con la forma de conducirse de este dirigente, en la que coinciden todos los que han tratado con él. Empezando por Pedro Sánchez.  

Formoso y Sánchez, durante la precampaña gallega.
Formoso y Sánchez, durante la precampaña gallega. Sandra Alonso

«Quiero agradecer la generosidad y responsabilidad de Valentín con el partido», porque «siempre ha sabido estar a la altura». Así valoraba el Sánchez a Valentín González Formoso (As Pontes, 1971) cuando el pasado mes de octubre Besteiro fue aclamado como candidato del PSdeG a la Xunta. Casi doce meses antes Formoso ya había confirmado que no se presentaría contra alguien a quien considera su amigo: «Preferiría retirarme da política antes de ser desleal. Iso significa todo para min. Se Besteiro quere ser candidato vai contar con todo o meu apoio».

Así fue, y ayer Formoso, consciente de la necesidad de dotar al PSdeG de un liderazgo único tras el varapalo del 18F, anunció su voluntad de dejar la secretaría general de los socialistas gallegos, que ostenta desde diciembre del 2021 —se impuso claramente a Gonzalo Caballero—, para que opte a ella una persona con la que tiene una sintonía muy especial.

Este proceder choca en el ambiente político español, en el que dar un paso al lado parece una extravagancia. Sin embargo, recuerdan en su entorno, esa decisión no se debe al temor al aparato del partido o a obediencia ciega, sino al deseo de hacer lo mejor para el PSdeG y sus votantes. Ponen como ejemplo que chocó en otras ocasiones con Ferraz sin dudar, cuando entendió que estaban en juego intereses superiores. Lo hizo por ejemplo como alcalde de As Pontes. Gobierna esa localidad desde el 2007, primero en minoría y desde el 2011 por mayoría absoluta. El concello perdió en el 2023 su principal industria, la central térmica operada por Endesa, a consecuencia de la política de descarbonización impulsada por el Gobierno. Formoso participó en las protestas para exigir una compensación sin obedecer a las «presiones muy fuertes» que le hicieron para que no cuestionase la decisión de Madrid, recuerdan las mismas fuentes.

También contradijo a Ferraz cuando apoyó la ley del litoral de la Xunta, que el Gobierno ha recurrido ante el Constitucional. La respaldó para proteger al sector mar-industria: «Dende que asumimos a secretaría xeral, a defensa dos servizos públicos e dos intereses do tecido produtivo de Galicia está por riba de todo. Mesmo por riba do partido».

Esa posición fue una de sus grandes apuestas como secretario general y desde ella reivindicó la expansión de las energías renovables para impulsar la reindustrialización del país. Su apuesta le llevó a chocar también con el BNG, partidario de imponer límites estrictos a la eólica.

Desde el liderazgo en el PSdeG tendió puentes con el socialismo vigués de Abel Caballero, y ha tenido que multiplicarse para atender Concello, Diputación y partido. Está casado y tiene dos hijos. Licenciado en Derecho por la UDC, fue empleado de Iberdrola antes de llegar a la alcaldía de As Pontes. Compatibiliza ese cargo con la presidencia de la Diputación de A Coruña, a la que llegó en el 2015 y que renovó en el 2019 y el 2023, en alianza con el Bloque en una entente cordial. Fue el primer presidente en lograr un tercer mandato, con la aclamación de su partido.