Un matrimonio de Arteixo recibe mensajes anónimos y gritos que les recriminan el sonido de sus aves. «Vivimos nun pobo», replican
03 may 2023 . Actualizado a las 11:21 h.En casa de León y Elena acaban de cambiar el timbre por uno nuevo con cámara. Lo decidieron el día que apareció un papel que les recriminaba tener gallos que, supuestamente, cantan a deshora. «Se escucha más fuerte dentro del edificio que en la calle. Por favor, ya basta con el gallo», rezaba la nota redactada con letras mayúsculas. Por esas mismas fechas, un hombre se había plantado ante la casa amenazándoles a gritos y acusándolos de lo mismo, como si sus gallos fueran el problema más grave de Arteixo. Ese día Elena estaba sola y optó por no abrir la puerta. «Ahora, cuando vuelva a llamar, podremos verle la cara gracias el nuevo timbre, porque la nota no se atrevió a firmarla», explica León, un burgalés afincado en este municipio desde hace 43 años.
Elena asegura que sus gallos tienen un horario regular de canto: «Nunca o fan antes das seis da mañá, logo tamén cantan algo polo día e ante de ir á cama. E ademais, vivimos nun pobo».
Estamos en una esquina de A Baiuca, el origen primigenio del concello de Arteixo, una zona donde el urbanismo improvisado de los años 70 y 80 dejó calles mal dibujadas y casas de aldea mezcladas con edificios de varias alturas. Esta casa lleva aquí más de medio siglo y está a muy pocos metros del Ayuntamiento. El matrimonio tiene un gallinero en la parte trasera donde, hasta hace poco, convivían tres gallos. Ahora solo queda uno. «Porque los íbamos a matar, ya estaba previsto, pero cuando vimos la nota me hirvió la sangre y dije ‘‘pues el pequeño lo voy a dejar vivo'', esto no son formas», espeta León mientras sostiene a su gallo en los brazos, un ave que ignora que sigue vivo gracias a un escrito anónimo. O no tanto. «Porque sospechamos quien es, pero no se puede decir, claro», reflexiona León.
Durante los últimos días ha hablado con vecinos del entorno preguntando si les molestan sus gallos, y asegura que nadie la ha transmitido ninguna queja. Agradece las muestras de cariño recibidas porque el conflicto se ha extendido por todo el vecindario. «Me dicen “Pero León, qué hay más bonito que oír animales cantar, estamos en un pueblo''».
Las quejas llegaron al Concello de Arteixo y a la Policía Local, pero ningún agente ha visitado a esta pareja, que añade un nuevo punto de vista sobre los gallos: «son animales de compañía de la nena (su nieta de 7 años). Sobre los dos que faltan le dijimos que se escaparon, la pobre. Los vio nacer, lo pasa mal cuando alguno de los animales desaparece».
Un lugar con Feira do Galo
Arteixo celebra cada Navidad la tradicional Feira do Galo, otro argumento al que se agarra León. «Hay una fiesta sobre este animal, ¿y resulta que no puedes tener gallos en tu corral? Es un sinsentido». Elena asegura que es el primer conflicto que sufren por culpa de los animales. «Nesta casa tivemos porcos, coellos, galos… e nunca houbo un problema». Y la pareja, lejos de amedrentarse, asegura que para ellos se ha levantado la veda para denunciar otro tipo de cuestiones. Señalan las tuyas del muro que se levanta sobre su vivienda, «y que nos oscurece la casa». Y hacia el otro lado, León reclama el arreglo de las bajantes de agua del edificio. «Nosotros podemos ser razonables, si viene, timbra y dice ‘‘Disculpe, es que sus gallos no me dejan dormir'', pues lo hablamos como personas civilizadas, pero así no», dice León mientras agita el papel anónimo.
A pocos metros, unos perros ladran in crescendo hasta dificultar la conversación. Elena levanta un dedo índice.
—Oes? Non molestan máis os cans ladrando que o meu galo?