Crimen de Muimenta: los psiquiatras aseguran que Sandamil «tiene un trastorno», pero que «es responsable de la muerte de la niña»

André Siso Zapata
André S. Zapata LUGO / LA VOZ

GALICIA

Óscar Cela

Estos mismos médicos dicen que la madre de Desirée «exageró sus síntomas». Los forenses afirmaron que la muerte fue «homicida, violenta y causada por asfixia». En la tableta de la madre se buscó información sobre un veneno, la estricnina, al menos en 14 ocasiones. La acusada siempre ha negado la autoría del asesinato, al menos, de manera «consciente»

04 mar 2023 . Actualizado a las 20:08 h.

La quinta sesión de la repetición del juicio del crimen de Muimenta se celebró este viernes en la Audiencia Provincial de Lugo. Antes del inicio de la vista, José Manuel Leal, padre de la víctima, recibió a la madre de Desirée Leal y acusada de su asesinato, Ana Sandamil, al grito de «asesina» y le deseó que se «pudra en la cárcel».

Dentro de la Audiencia se esperaba que hoy los peritos médicos y forenses arrojasen algo de luz sobre el estado mental de la madre el día del asesinato de su hija. En la sesión se analizó la autopsia de la niña, de siete años, y se explicó cómo falleció. Esta sesión era de vital importancia, ya que estos testigos son clave para entender si la madre es imputable o no. La cuestión más importante del juicio es, precisamente, si la madre sabía lo que hacía esa noche o si el trastorno mental que le fue diagnosticado posteriormente era suficientemente grave como para entender que estaba alucinando y delirando.

Un juicio repetido

Esta fue la causa de la repetición del juicio. En el primer proceso, el año pasado, el jurado popular declaró culpable a Ana Sandamil del crimen al apreciar que su afectación era leve y no severa, lo que no constituye un eximente o una rebaja de pena. Al no razonar su decisión (simplemente eligieron esa opción) el TSXG ordenó repetir el juicio. Ahora, tanto el tribunal de la Audiencia como las acusaciones tratarán de dejar lo más claro posible cómo era el estado mental de la madre aquella noche.

Precisamente la acusada declaró en este segundo juicio que «jamás le haría algo así a mi niña conscientemente» y que no recordaba lo ocurrido durante aquella noche. Sin embargo, su exnovio reveló que Sandamil le había dicho que «todo había terminado» tras el crimen. Este jueves testificaron sanitarias que atendieron a Ana Sandamil tras el crimen y dos guardias civiles. La psiquiatra que la atendió bajo custodia dijo que «presentaba un trastorno psicótico»; las sanitarias no fueron tan claras y expresaron que sus exámenes no permitieron sacar una conclusión evidente. Finalmente, el guardia que realizó la inspección ocular sentenció que las pruebas no concuerdan con una intoxicación y que «la madre mató a la niña». 

Ana Sandamil este viernes en la Audiencia de Lugo
Ana Sandamil este viernes en la Audiencia de Lugo Óscar Cela

Había sangre de Desirée en el pijama de su madre

La primera parte de la quinta sesión se centró en dos elementos. El primero, el análisis toxicológico de las implicadas en la muerte de Desirée y la escena del crimen. El segundo, el análisis del teléfono y la tableta de la madre.

A nivel químico, los profesionales explicaron que encontraron diversas muestras en el lugar. «Nosotras recabamos todas las pruebas que nos pareció que tenían interés a nivel científico. Nos llevamos al laboratorio la almohada, un calcetín, el pijama de la madre y demás», declaró una guardia civil del servicio de criminalística.

Ella y su compañera recogieron hisopos de ADN de la niña y de la madre en la escena del crimen. «Se detectó sangre de la niña en el zapato y en el calcetín, en en cojín y en el pijama de la madre», afirmó una de las agentes. Con respecto al perfil de la madre, encontraron restos orgánicos suyos en su pijama y en el cuerpo de Desirée. Incluso en una de las manos de la víctima, se encontraron muestras de ADN de la madre. Finalmente, ambas se ratificaron en su informe.

Después de ellas, compareció una química del Instituto Nacional de Toxicología. «Se nos solicitó buscar la presencia de psicofármacos en orina, sangre y demás restos de Desirée Leal. También recibimos pastillas de medicación, un líquido de varias botellas e hisopos de salpicaduras que se encontraron en la mesita de noche y en la pared de la habitación», afirmó.

La dosis de trazodona encontrada en Desirée estaba muy lejos de ser mortal

En las muestras de los líquidos, detectaron trazodona en todos salvo en una botella de la mesita de noche. También lo encontraron en el estómago y en la sangre de la víctima. «La dosis hallada no era fatal, aunque fuese una niña. La concentración era muy baja. Además, en orina no se detectó nada, lo que indica que no llegó ni a metabolizarla porque falleció muy poco después del consumo. No debería ser la causa de la muerte, aunque no es ese nuestro trabajo». La dosis de trazodona encontrada en la niña era de 0,03 miligramos por litro de sangre. Según la perito, la cantidad mortal está establecida a partir de los 12 mg/l. Finalmente, especificó que había trazodona en la botella de la niña.

Con respecto al análisis de los datos del teléfono y de la tableta de la madre, un agente consiguió despejar las dudas sin siquiera declarar. Y es que el guardia civil encargado de estudiar el contenido de estos dispositivos no pudo testificar por motivos de salud. Sin embargo, su informe fue leído de manera íntegra en la sesión por un miembro del tribunal.

Su contenido fue muy similar a lo que dijo en esta misma sesión del primer juicio, el año pasado. «Me llevó tres meses analizar toda aquella información. Un día, me encontré con una búsqueda rara en la tableta de la acusada. Se había buscado el término 'estricnina' en, al menos, 14 ocasiones. Alguien investigó, por ejemplo, leyendo un artículo en el que se hablaba de intoxicaciones en niños por consumo de este matarratas. Supusimos que quien lo buscó fue la madre, aunque no tenemos la certeza», afirmó entonces. Su informe, leído este viernes, fue por la misma vía.

Los forenses ratificaron que fue una muerte violenta

A la vuelta de un receso, declararon los dos médicos forenses que realizaron el levantamiento del cadáver y la autopsia de Desirée Leal. Su testimonio era muy importante, ya que se preveía que explicarían las circunstancias de la muerte de la niña. Y así fue.

«Cuando levanté la sábana y vi el cuerpo, me di cuenta de que estábamos ante una muerte violenta al ver la sangre en el cuerpo. Llamé a la Guardia Civil para que se personase el juez de guardia inmediatamente», empezó diciendo la facultativa.

Ambos redactaron un informe en el que concluyen que la causa de la muerte fue la asfixia mecánica y comprensiva. «Las lesiones se localizaban en dos zonas, en la boca y nariz y en el cuello. Tenía erosiones en el labio, por ejemplo. Las heridas indicaban que la víctima estaba viva cuando sucedió todo, y que la boca fue comprimida. No hay duda», añadió su compañero. También encontraron lesiones en la zona del cuello. «Encontramos filtraciones hemorrágicas. Eso ratifica lo mismo, que la víctima estaba viva cuando la asfixiaron y que ahí hubo una fuerte compresión». Sin embargo, no encontraron lesiones de defensa como tal. No obstante, el forense afirmó que era «muy probable que se resistiese», al haber sangre en sus brazos «que procedía de las heridas de la boca».

«Las heridas indicaban que la víctima estaba viva cuando sucedió todo, y que la boca fue comprimida»

Ambos sostuvieron que la víctima presentaba un moratón en la parte occipital del cráneo, que podría deberse a que la presionaron contra una superficie dura, como el suelo. «La dosis de trazodona era mínima, una décima parte de la medicinal, ya ni hablemos de fatal. La causa de la muerte es indudablemente la asfixia por compresión. Fue un homicidio y fue violento», ratificó el forense.

«Las lesiones de la niña no pudieron ser provocadas por las labores de reanimación. Primero, porque no se corresponderían, y segundo, porque los sanitarios de emergencias informaron de que esas heridas ya las tenía cuando llegaron a la escena», especificó el médico. «Es muy posible que le limpiasen la cara tras la muerte», terminaron los forenses.

Sandamil simulaba y exageraba síntomas de su trastorno mental

Entonces, llegó el turno de las psicólogas del Instituto de Medicina Legal de Galicia (IMELGA) que trataron a Ana Sandamil. Su función en el proceso fue la de estudiar la personalidad y el comportamiento de la acusada, investigando su pasado, sus vivencias y, en definitiva, cómo era su carácter. 

«Entrevistámonos con ela en varias ocasións. Falamos con ela da súa infancia e do seu pasado, en xeral. Relatou, por exemplo, que tivo algún problema no paso ao instituto porque non asumía ben os comentarios de compañeiros e demais. Logo, veu a estudar a Lugo e sentíase liberada. Despois, retornou á casa familiar cando os seus pais se separaron. Aí, houbo unha alteración do seu estado de ánimo, que derivou na súa primeira visita ao psicólogo, que foi moi breve. Pasado o tempo, deixou os estudos. Pouco despois, empezou a relación co seu exmarido e tiveron a Desirée. Había problemas na parella, xunto con depresión posparto, e rematou a relación un par de anos despois de nacer a nena. Ela traballaba co pai, con un tío... Nunca fóra da familia. Logo, quedou no paro. Ela transmitíanos que o pai da nena a presionaba, que era moi difícil a relación del coa nena e demáis. Que se encontraba mal e que non durmía demasiado ben. Apenas mencionou nada do curso ao que iba, que parece que era algo que lle preocupaba, segundo outras sanitarias, pero a nós case non nos dixo nada», resumió una de las facultativas.

Ambos peritos respondieron que Sandamil era «colaboradora» y que tenía un relato «normal». No obstante, explicitaron algún detalle que sembró las primeras dudas sobre el testimonio de la acusada. «Ela soía manifestar unha emoción congruente co que estaba contando, aínda que non sempre. Ás veces, ela expresaba problemas de memoria que nos parecían esaxerados. Entón, empezamos a ter claras sospeitas de simulación de síntomas. Fixemos varias probas e estas corroboraron as nosas dúbidas», sentenció una de las profesionales.

Dio 36 puntos en un test en el que, a partir de 15, se considera exageración y simulación

Según probaron en el juicio, este viernes, Ana Sandamil superó todos los índices de exageración y simulación de síntomas en el examen especializado al que fue sometida. Lo hizo tanto en lo referente a su psicosis, a sus relaciones afectivas, a su amnesia o a su deterioro neurológico. En definitiva, las psicólogas expusieron de nuevo un informe en el que se ratifica que Ana Sandamil obtuvo 36 puntos en un test en el que, de superar los 15, se considera que hay exageración y simulación de síntomas. Ella duplicó con creces el máximo. 

Estas profesionales sí realizaron un trabajo de análisis y estudio del expediente médico de Sandamil. Y también del suceso del 3 de mayo del 2019, por lo que conocían todo el contexto del crimen. «A amnesia, por exemplo, non é algo voluntario. Ela mesma dicía que non recordaba, pero que tampouco quería recordar», comentaron.

Finalmente, concluyeron que «houbo un desenvolvemento delirante nos meses previos ao suceso, segundo o expediente, pero non relacionado coa nena», y que «hai certas condutas que proban que era consciente do que estaba pasando inmediatamente despois da morte de Desirée».

Los médicos forenses: «Creemos que Ana Sandamil sí tiene una enfermedad, pero que no tenía anulada su capacidad para interpretar la realidad»

En la misma línea se pronunciaron los médicos que elaboraron el informe de imputabilidad de la acusada. Estos tres profesionales hicieron un estudio exhaustivo de las diligencias policiales y científicas del crimen. Accedieron al historial clínico de Ana Sandamil y consultaron sus declaraciones anteriores al resto de facultativos. Luego, realizaron dos entrevistas con ella, la primera a los siete y la segunda a los nueve meses.

«Al hablar de la niña, se echaba a llorar, pero veíamos cosas raras, que no nos cuadraban. Cuando preguntábamos por lo que había pasado, insistía en que no recordaba nada. Esa insistencia no nos parecía real, más bien que no quería hablar de eso. Nos parecía una amnesia impostada, que había una exageración de síntomas. Nos decía que oía voces, pero nunca le había dicho nada a ningún otro sanitario. Desde luego, no vimos nada que nos hiciese pensar en un diagnóstico psicótico cuando habló con nosotros. Fue en la segunda entrevista cuando se abrió un poco más, y ya nos llegó a decir que no quería ni pensar en si ella le había hecho algo a su hija», comentó una de las facultativas.

Diferencia entre clínicos y forenses

Estos tres profesionales eran psiquiatras y psicólogos forenses. Esto quiere decir que la finalidad de su labor médica es, además de conocer la situación del paciente, de dar una explicación y entender las circunstancias que lo llevaron a cometer ciertos actos. En esta ocasión, ellos se entrevistaron con Ana Sandamil no para curarla de su trastorno (eso es cosa de los profesionales del ámbito clínico, no forense), sino para valorar su implicación y su posible imputabilidad en el crimen de Muimenta. «Nosotros sí poníamos en duda que la paciente nos estuviese contando la verdad», comentó una de ellas.

El delito no guarda relación con sus delirios

Por eso, fueron capaces de emitir una conclusión a este respecto en el juicio. «Con toda esta información, nosotros llegamos a nuestras conclusiones. Creemos que, cuando la tratamos, ella sí tenía un trastorno grave de la personalidad. Vimos a una persona evitativa y dependiente. Alguien con estas características sí puede desarrollar una conducta psicótica, cierto, pero lo que también tenemos claro es que no encontramos ninguna relación entre su trastorno y la muerte de la niña. El hecho de que llegase al hospital aquel día y diese una explicación de lo que creía que había pasado ya no casa con un homicidio psicótico. Además, presentaba una amnesia exagerada. En resumen: creemos que Ana Sandamil sí tiene una enfermedad, pero que no tenía anulada su capacidad para interpretar la realidad. Aquí hay una alteración parcial, nada más», afirmó una de las sanitarias.

Un compañero terminó su intervención con un argumento muy ilustrativo de su conclusión. «Una persona diagnosticada con un trastorno psicótico no es automáticamente irresponsable de sus actos. Si el delito no guarda relación con los delirios, se debe considerar como responsable. Y este es ese caso».

La psiquiatra que la trató en prisión, contraria a su imputabilidad

La que fue la última declaración de la quinta vista y, por lo tanto, del juicio, fue la nota discordante del día. Este fue el testimonio de la psiquiatra clínica que trató a Ana Sandamil en el centro penitenciario de Teixeiro (A Coruña). Esta perito hizo una revisión de antecedentes y entrevistas anteriores de la paciente. Luego, emitió un diagnóstico con una conclusión muy clara. «Ella presentaba un trastorno psicótico en el momento de los hechos. Lo presentaba antes y después de la muerte de su hija, y por definición es imposible que una psicosis desaparezca de un día para otro y luego regrese, por eso sé que aquel día también la padecía. Yo me basé en la trayectoria y en mi percepción», aseguró, de una forma tan contundente que sorprendió hasta al jurado popular.

La sanitaria alegó entonces una serie de detalles que la llevaron a pensar que Sandamil presentaba estos delirios, pero insistió en que su función era clínica, no forense. Además, no se entrevistó con ella hasta el año 2021, mucho después del suceso. Ella tampoco leyó el expediente policial, ni revisó las declaraciones de testigos. Tampoco le hizo un test de simulación o exageración de síntomas, como sí hicieron las psiquiatras y psicólogas forenses. Estos detalles, para las acusaciones, suponen una pérdida de valor de su versión.

«Para mí, el trastorno lo definiría como grave, porque modificaba su forma de vivir su vida. Tenía una alteración severa de sus capacidades mentales en todos los ámbitos», concluyó la perito tras una tensa declaración.

Informes, veredicto y sentencia

De esta forma, se dio por terminado el juicio. Al menos, en su parte central. El próximo lunes, a las 09.30 horas, todas las partes volverán a la Audiencia Provincial de Lugo para emitir su informe de conclusiones definitivas. En él, cada parte defenderá su postura y tratará de exponerle sus argumentos al jurado popular.

Cuando terminen, sus once miembros tendrán un plazo para deliberar y acordar un veredicto. Tendrán que redactar un objeto, término usado para referirse a las preguntas que el tribunal les hará para que lleguen a su conclusión habiendo analizado todos los detalles necesarios del procedimiento. Se espera que el martes se haga público el veredicto.

Ellos, simplemente, tendrán que decir si Ana Sandamil es inocente o culpable, y dar una serie de detalles, por ejemplo, referentes a su estado mental en el momento del crimen. El encargado de redactar la sentencia será el tribunal de la Audiencia Provincial, que escogerá la pena que vea más pertinente según el razonamiento del jurado popular. La defensa pide un internamiento psiquiátrico, mientras que las acusaciones y la Fiscalía solicitan la prisión permanente revisable. En medio, una condena de varios años de prisión, pero que contemple una rebaja por una supuesta afectación mental grave. El martes, seguramente, ya haya respuesta.