La violencia machista deja 67 mujeres asesinadas en veinte años en Galicia

GALICIA

Restos de sangre y una cinta acordonando la casa de Baiona donde fue hallado el cadáver de Beatriz Lijó, la última víctima de la violencia machista en España
Restos de sangre y una cinta acordonando la casa de Baiona donde fue hallado el cadáver de Beatriz Lijó, la última víctima de la violencia machista en España Álvaro Ballesteros | EUROPAPRESS

18 menores quedaron huérfanos en la comunidad por estos crímenes en la última década; España acumula ya 1.190 víctimas mortales, 8 de ellas en lo que va del 2023

06 feb 2023 . Actualizado a las 19:04 h.

La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha confirmado que Beatriz Lijó Gesteira, asesinada presuntamente por su exmarido en Baiona, es la víctima número 67 de la violencia machista en Galicia desde que comenzaron a registrarse estos crímenes hace veinte años, en el 2003. 67 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, las únicas circunstancias en las que se incluyen como víctimas mortales de estas estadísticas, que no contabilizan a las asesinadas por hombres con los que no mantenían ni habían llegado a mantener una relación sentimental reconocida.

El crimen mortal de Baiona es el primero de este tipo ocurrido en tierras gallega no solo en lo que va de año, sino desde septiembre del 2021. Y es que las cifras oficiales no asignan a Galicia ninguna mujer asesinada por violencia machista el año pasado. Dos casos que golpearon a la comunidad quedaron fuera del balance: el de la viguesa Clotilde Rodríguez, de 82 años, asesinada en mayo a cuchilladas por su marido, de 83, porque ocurrió en Tenerife (sí está reconocida como víctima de la violencia de género); y el de Jéssica Méndez, de 29 años a la que en marzo embistió con un coche su vecino, de 41, que llevaba años obsesionado con ella. Sucedió en el municipio pontevedrés de Barro. Pero la joven y su acosador nunca fueron pareja, por lo que el asesinato se considera un feminicidio, pero no entra en la estadística de violencia machista.

Beatriz Lijó es también la víctima número 28 registrada en Pontevedra, la provincia que acumula más casos mortales en los últimos veinte años, un total de 28, frente a los 23 de la provincia de A Coruña, los nueve de Lugo, o los siete de Ourense.

Según el boletín estadístico del Gobierno, el 2015 fue el año más negro en Galicia, con ocho mujeres asesinadas en crímenes de violencia machista, seguido del 2008, cuando fueron siete las víctimas mortales, y el 2014, con seis.

En el conjunto de España, la violencia de género deja ya, oficialmente, 1.190 mujeres asesinadas en dos décadas.

18 menores huérfanos en diez años

La mujer asesinada en Baiona tenía dos hijos menores, de 9 y 7 años, víctimas también de la lacra machista, al quedar huérfanos por la violencia de, en este caso, una expareja (el caso está bajo investigación, pero el exmarido se entregó este lunes en la comisaría de Ourense con la ropa ensangrentada).

El número de menores huérfanos por la violencia machista se contabiliza oficialmente desde el año 2013. En los últimos diez años, 390 niños y niñas han pasado por ese trance en toda España, 18 de ellos en Galicia, una vez se sumen a la estadística los hijos de Beatriz Lijó.

De nuevo Pontevedra es la provincia más afectadas, con ocho menores huérfanos. En Lugo se contabilizan seis, en A Coruña cuatro, y en Ourense, ninguno.

El 2014 fue el peor año, con seis hijos o hijas que perdieron a sus madres a manos de una pareja o expareja.

Ocho asesinadas en lo que va de año, seis de ellas sin denuncias previas

Un mes y seis días han transcurrido del 2023, y el caso ocurrido este fin de semana en Baiona ya suma la octava víctima mortal por violencia machista en lo que va de año en España. Tres de ellas perdieron la vida en Andalucía, mientras que Canarias, Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León, y Galicia, suman un crimen mortal cada una.

Cinco de las mujeres asesinadas eran de nacionalidad española, y otras tres extranjeras. La mayoría tenían, como Beatriz Lijó, entre 41 y 50 años (cinco víctimas estaban en esta franja de edad). Otras dos tenían menos de 40, y una superaba los 61 años.

En la mitad de los sucesos, el agresor fue la pareja de las víctimas, y en los otros cuatro casos, ellas murieron a manos de sus exparejas o de hombres de los que estaban en trámites de separación.

Solo en dos de los casos constaban denuncias previas, y de ellos, solo en uno había medidas de protección activas, produciéndose el crimen después de que el asesino quebrantase una orden de alejamiento. En los otros seis casos no había conocimiento oficial de la existencia de malos tratos anteriores (lo que no implica que no los hubiese).