«Unha das nosas profesoras trae unha manta ao lombo»

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Sandra Alonso

El plan de ahorro energético de la Universidade de Santiago limita la calefacción y algún centro ha llevado el frío a su junta de facultad

21 dic 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Las tres universidades públicas de Galicia han puesto en marcha planes de ahorro energético para reducir una factura eléctrica y de gas que se disparará en el 2023 si no se implementan medidas de contención. Entre ellas, el cierre de las facultades y otros edificios durante el período navideño, por lo que el personal teletrabajará. Así lo hará la USC desde este viernes y la UDC un día más tarde, mientras que la Universidade de Vigo opta por otras actuaciones. En donde coinciden las tres instituciones es en el necesario control de la temperatura, pero el frío de las últimas semanas y los problemas de aislamiento de algunas facultades han hecho que en la Universidade de Santiago se repitan las quejas de alumnos, profesores y personal de administración y servicios por el frío que pasan mientras trabajan.

«Eu estou sempre con chaqueta e bufanda», cuenta un alumno de tercero de la Facultade de Historia. «A calefacción estará posta, pero non quenta nada, só se te arrimas ao radiador. E unha das nosas profesoras trae unha manta ao lombo, non dicimos cal porque é moi boa docente e querémola moito», apuntan sus compañeros. El frío ha llegado hasta la Xunta de Facultade de este centro, que ayer mismo abordó el asunto en su reunión. «Acabamos de falar diso, hai profesores con abrigo nas aulas e imos falar coa xerencia», explica el decano del centro, Marco Virgilio García Quintela. El problema es que la gestión de la calefacción está centralizada y este es un edificio histórico, pendiente de una rehabilitación integral, que además hay que ventilar por la presencia del radón.

Pero no solo en Historia acusan el frío, también en otros centros, bibliotecas y sobre todo en el campus de Lugo, en donde hay trabajadores que se han llevado calefactores eléctricos pese a que la propia instrucción de ahorro energético lo prohíbe. Desde la USC apuntan que la institución cumple con lo establecido en el Real Decreto Lei 14/2022, en el que se fija una temperatura mínima para los edificios públicos de 17 grados y máxima de 19. Además, debido a la complejidad arquitectónica de esta universidad, ya que hay edificios históricos y otros más recientes, se analiza la predicción meteorológica a tres días para responder a posibles bajadas o subidas de temperatura exterior. Pese a estas quejas, lo cierto es que la USC ha sido la primera de las universidades gallegas en tomar una serie de decisiones que también han adoptado las otras dos. En Vigo se ha prohibido el uso individual de dispositivos eléctricos de calefacción, se ajusta la iluminación interior y exterior y se regula el uso de la calefacción, por ejemplo eliminándola de los espacios de circulación. Por su parte, la UDC aprobó en el mes de noviembre un plan de ahorro que incluye monitorizar los consumos energéticos para permitir una mejor adaptación de las instalaciones a las necesidades de confort térmico o fomentar las reuniones telemáticas.

El termómetro de una de las bibliotecas del campus de Lugo, marcando 15 grados de temperatura.

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En Lugo, hace frío. Hasta aquí, ninguna novedad. En la ciudad de la muralla romana mejor conservada del mundo, la meteorología nunca ha sido amable. Lo que sí resulta controvertido es que no se haga nada para remediarlo. En los edificios que la Universidad de Santiago de Compostela (USC) tiene en el campus de Lugo, estudiar se ha vuelto un desafío. No por nada estrictamente relacionado con el ámbito académico, sino con el frío.

En varios de los inmuebles que la USC gestiona en la ciudad, la calefacción se echa de menos. Estudiantes y funcionarios reclaman desde hace días que se ponga remedio a las bajas temperaturas que ya afectan a Lugo, pero el plan de ahorro energético de la USC parece no ir por ese camino. 

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