La hermana del sospechoso de Lugo reveló a la policía que tenía sangre en la ropa

La Voz LUGO / LA VOZ

GALICIA

El detenido por asesinar a Cristina Cabo en Lugo accediendo a la vivienda de la mujer para hacer una reconstrucción de los hechos
El detenido por asesinar a Cristina Cabo en Lugo accediendo a la vivienda de la mujer para hacer una reconstrucción de los hechos Manuel Guede

El detenido por matar a la mujer de 42 años ingresó ayer en la cárcel acusado de homicidio tras comparecer ante la jueza

02 dic 2022 . Actualizado a las 12:22 h.

José Valencia Silva ya está en la cárcel. Es el autor confeso de la muerte a cuchilladas de Cristina Cabo Buján, la mujer de 42 años cuyo cadáver apareció en su casa de Lugo el pasado domingo. Ayer no quiso añadir ante la jueza nada más de lo que ya admitió el miércoles en el interrogatorio policial en la Comisaría de Lugo. Allí reconoció haber matado a la mujer alegando que no sabía lo que hacía porque estaba «drogado y enajenado», y que «se le fue de las manos». El arma homicida, un cuchillo de cocina, apareció junto al cadáver de Cristina.

Los investigadores creen que el móvil del crimen pudo ser una discusión sobre dinero, pero continúan con la investigación del crimen, en la que ha sido clave el testimonio de la hermana del sospechoso, que lo señaló desde muy pronto. Fue ella quien reveló a los agentes que acudieron a su casa que la madrugada del domingo su hermano llegó a la vivienda con la ropa ensangrentada. Al parecer, él trató de borrar algunas pistas, pero le fue imposible. Cuando lo arrestaron estaba planeando su huida de Lugo.

La jornada de ayer fue intensa. A primera hora de la mañana, el detenido, de 32 años y de nacionalidad colombiana, pasó a disposición judicial después de haber confesado el crimen horas antes ante los investigadores policiales. La comparecencia ante la jueza fue breve. Fundamentalmente, porque se negó a aportar más información y se limitó a ratificar lo que había dicho en sede policial. Desde entonces y hasta poco antes de las tres de la tarde estuvo en los calabozos de los juzgados de Lugo. Después fue trasladado por la policía a la casa en la que se cometió el crimen para hacer una reconstrucción de los hechos.

En la vivienda, ubicada en el número 51 de la calle Quiroga, lo esperaban medio centenar de vecinos, que lo recibieron con insultos. La reconstrucción duró apenas unos quince minutos, y de nuevo el sospechoso, con el rostro oculto bajo una cazadora, salió a la calle esposado y custodiado. En ese momento un hombre corrió hacia él y los agentes tuvieron que emplearse a fondo para evitar que agrediese al detenido cuando era introducido en el coche patrulla. Los presentes en la calle aplaudieron la acción de ese hombre mientras llamaban asesino al detenido.

Se le acusa de homicidio

Poco después, la jueza dictó orden de prisión provisional, comunicada y sin fianza, contra el detenido, que ingresó ayer mismo en el centro penitenciario de Bonxe (Outeiro de Rei). Se le acusa de un delito de homicidio, «sin perjuicio de lo que depare la instrucción», según fuentes jurídicas. Antes, la jueza acordó que se le hiciera un reconocimiento médico para verificar que estaba en condiciones de pasar a disposición judicial.

José Valencia fue detenido el martes por la mañana e interrogado un día después, tras pasar unas treinta horas en la Comisaría de Lugo, tiempo durante el cual los investigadores continuaron con las pesquisas, análisis, registros e interrogatorios. Además de la confesión ante la policía, son varias las pruebas que maneja la policía contra el supuesto homicida. En los dos registros en su vivienda, ubicada en la calle Miguel de Cervantes, los policías encontraron varios objetos que eran propiedad de la víctima. Entre ellos, un portátil con fotos de ella, una pista que evidenció que el ordenador era suyo. También se encontró una bicicleta que la mujer había comprado unas semanas antes y que el presunto homicida podría haber usado para huir del lugar del crimen.

Se ensañó con ella

El grupo de la Policía Nacional que investigó el crimen constató que el homicida y su víctima se conocieron en un bar de copas de Lugo durante la madrugada del domingo. Los investigadores creen que después ambos se marcharon juntos a la casa de Cristina, y allí fue donde supuestamente la acuchilló de manera repetida. De hecho, él confesó ante los agentes que se ensañó con ella y que le asestó múltiples puñaladas, aunque alegó que no era consciente de sus actos porque estaba drogado y enajenado.

José Valencia llevaba apenas dos meses residiendo en Lugo. Todavía tenía en vigor su visa de turista y recientemente había acudido a un despacho de abogados lucense con la intención de regularizar su situación en España. No tenía antecedentes, aunque sí había sido identificado policialmente hace unos días por haber intentado robarle el bolso a una mujer en una calle de Lugo.

A la derecha, Cristina, una lucense muy querida en el barrio de A Milagrosa que fue asesinada este domingo

Cristina Cabo Buján, una mujer vitalista y un ángel del barrio de A Milagrosa asesinada a puñaladas

LA VOZ

Cristina Cabo Buján era una mujer vitalista, alegre, agradable, amable, eficaz y comprometida. Son algunos de los adjetivos que usan los que la conocieron bien. Su vida acabó este domingo por la noche en su casa de la Rúa Quiroga, en la ciudad de Lugo. La mataron a puñaladas.

Cristina, que tenía 42 años, era la pequeña de cinco hermanos, tenía raíces en el barrio lucense de Albeiros y, como explica todo su entorno, era agradable y dulce a partes iguales.

Regentaba desde antes de la pandemia A Despensa do Avó Francisco, una pequeña tienda local y de proximidad con espíritu ecológico ubicada en el barrio de A Milagrosa. Este lunes permanece cerrada por lo sucedido y varios ramos de flores adornan la reja del establecimiento para recordar a Cristina.

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