La situación de las urgencias: «Levamos desde onte, o meu pai ten que ingresar pero están esperando a que quede unha habitación libre»

Elisa Álvarez González
E. Álvarez SANTIAGO

GALICIA

Sandra Alonso

El área pediátrica se lleva la peor parte, pero en los servicios de adultos también se acumulan los pacientes pendientes de ingreso

26 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Las mañanas comienzan tranquilas en los servicios de urgencias. Los centros de salud están operativos, las fiebres acostumbran a subir por las tardes y la propia actividad diaria hace que a medida que pasan las horas comiencen a concentrarse los enfermos. En el CHUS, en Santiago, el movimiento es más intenso a partir del mediodía, y a última hora de la tarde «esto es brutal, da igual que vengas sábado o domingo, no cabe una ambulancia más en los soportales, a partir de las seis de la tarde esto se empieza a llenar de gente mayor y es una lástima». María José Mallón lleva observando esta situación todos los días ya que su padre lleva tres semanas ingresado con una neumonía. Al menos, admite, «ahora ya está mejor». 

Sandra Alonso

Tardes y noches están siendo complicadas debido a la sobrecarga asistencial. Nada comparado con las urgencias pediátricas, que casi se han duplicado en número en relación a noviembre del 2021, pero las infecciones respiratorias tampoco perdonan entre los mayores.

Sandra Alonso

El padre de Manuel Soto, de Padrón, llegó a urgencias la tarde del jueves. A las 14 horas del viernes seguía allí, con una infección de orina, aguardando a que quedase alguna cama libre en medicina interna, «levamos desde onte, o meu pai ten que ingresar pero dixéronlle que tiña que esperar a que quede unha habitación». Mientras, permanece en camilla, atendido, «porque o persoal é moi amable», en un espacio de unos cien metros cuadrados en los que se acumula medio centenar de enfermos, asegura. «A verdade é que parece tercermundista, xente hacinada nun sitio tan pequeno, uns durmindo, outros berrando, separados por uns biombos que nin son altos, a media altura», lamenta.

Sandra Alonso

A Nerea González, con una reacción alérgica, la atendieron tras dos horas de espera pero tuvo que esperar más la semana pasada, unas cuatro horas tras ir al Clínico con una amigdalitis.

Las urgencias, según los datos del Sergas, están sufriendo un importante aumento —pasaron de menos de 52.000 en noviembre del 2021 a casi 58.000 en este—, pero en donde la sobrecarga está disparada es en las urgencias pediátricas. Tanto que en el HULA se plantearon pedir respiradores a otras áreas del hospital para atender al alto número de niños que deben ser ingresados por complicados del virus respiratorio sincitial, aunque al final no fue necesario.

Por su parte, el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, ha reconocido que su departamento está pendiente de la evolución de esta área porque desde octubre se registra un repunte tanto en las consultas de pediatría de atención primaria como en las urgencias pediátricas.

Inquietud entre los pediatras por los virus, que elevan las urgencias gallegas un 63 %

Elisa Álvarez

La preocupación no es tanto por lo que hay sino por lo que puede llegar. Esta es la inquietud de los pediatras ante los virus respiratorios que circulan estas semanas, sobre todo en el caso del sincitial respiratorio (VSR). Tanto la gripe como otros virus se han adelantado este año hasta el punto de que el número de urgencias pediátricas es un 63 % más elevado que en el mismo período del año anterior. Eso sí, sube de forma significativa la demanda pero baja la tasa de ingresos. Según los datos facilitados por el Sergas, si el porcentaje de niños que tenían que quedarse hospitalizados rondaba el 5 % del total de los que acudían al servicio de urgencias en el 2020 y en el 2021, ahora mismo solo lo hacen el 3,9 %.

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