El Prestige, un accidente con un impacto global, pero también local con el Plan Galicia
GALICIA
Aún hay proyectos comprometidos hace veinte años que no se han terminado
14 nov 2022 . Actualizado a las 04:47 h.La globalización era ya una realidad con el Prestige y unos veinte países tuvieron algo que ver con el petrolero y con los procesos judiciales abiertos en España, Francia, el Reino Unido y Estados Unidos. El impacto global de la catástrofe medioambiental fue indiscutible, pues aceleró cambios en la normativa marítima internacional, como adelantar la retirada de los petroleros monocasco, aumentar las indemnizaciones del Fidac de 171 millones a más de 870 o reforzar las inspecciones de buques para evitar que los que se encuentren en mal estado puedan navegar.

El accidente también tuvo consecuencias políticas en Galicia, el territorio más afectado por la marea negra. El Gobierno de José María Aznar aprobó en enero del 2003 un programa de inversiones conocido como Plan Galicia destinado a compensar a la comunidad por el impacto medioambiental y económico del vertido, pero también por una gestión política que no estuvo a la altura. En diciembre del año pasado se inauguró la línea de alta velocidad a Galicia, que el cronograma gubernamental de entonces fijaba para el 2010. Aunque aún se esperan los trenes Avril que mejoren los tiempos de viaje de las principales ciudades gallegas, pues la alta velocidad estricta solo llega a Ourense. El eje atlántico es una realidad desde el 2015 y ha revolucionado la movilidad en la franja más poblada del país, pero aún no conecta con Ferrol ni con la frontera portuguesa. También está en funcionamiento desde el 2014 la autovía del Cantábrico, crucial para la comunicación con las comunidades del norte y con Francia. El puerto exterior de A Coruña empezó a estar operativo en el 2012 y el parador de Muxía funciona desde hace más de dos años.
Sin embargo, todavía hay proyectos que estaban en aquella lista que aún están en su última fase de obras —la autovía Lugo-Santiago— o que están muy lejos de ser una realidad, como la conexión de alta capacidad entre Ourense y Lugo y la mejora del enlace ferroviario entre ambas ciudades; la A-57 en Pontevedra, o la conexión directa del AVE con Vigo vía Cerdedo, un proyecto que lleva congelado veinte años. Tras la aprobación del Plan Galicia en enero del 2003, La Voz de Galicia fiscalizó los plazos y el cumplimiento del programa de inversiones a través de una publicación periódica que bautizada como El cronómetro de las promesas.