Rueda mantiene que el Gobierno no ha resuelto nada sobre el AVE a Oporto

Carlos Punzón
carlos punzón VIGO / LA VOZ

GALICIA

Álvaro Ballesteros | EUROPAPRESS

Pontón no advierte implicación de Sánchez ni peso de la Xunta ante Madrid

05 nov 2022 . Actualizado a las 20:34 h.

Los anuncios que el Ministerio de Transportes hizo ayer sobre el futuro del AVE entre Oporto y Vigo tras concluir la cumbre hispano-lusa no han convencido al Gobierno gallego. El compromiso de la ministra de Transportes española, Raquel Sánchez, de que «en breve» licitará el estudio informativo del proyecto o el que desde la cúpula de su departamento se hizo también sobre el inicio en el primer trimestre del 2023 de la declaración de impacto ambiental de la obra y la realización del estudio hidrogeológico de por dónde discurrirá el trazado han sido tomados por Xunta y BNG como intentos de ocultar la falta de acuerdos sobre plazos e inversiones para poner en marcha el tren rápido.

«El Gobierno español no tenía ninguna intención, ni ganas, y el resultado es absolutamente decepcionante», reaccionó ayer el presidente gallego, Alfonso Rueda. «No mereció prácticamente ninguna atención, sobre todo por parte del Gobierno español», añadió el mandatario autonómico, que volvió a señalar que los 29.900 euros que consignan para el proyecto los Presupuestos del Estado para el año que viene son la expresión de la importancia que el Gabinete de Pedro Sánchez concede al tren rápido Oporto-Vigo. Transportes asegura que cuenta con otros fondos para los trámites anunciados.

«Esperábamos que la cumbre se utilizara para avanzar, superar esa inconcreción y decir cuándo y cuánto. Para nada fue así», constató Rueda, que no vio ningún otro tema de interés para Galicia en la cumbre de Viana do Castelo. El presidente de la Xunta rebajó también la utilidad de la guía del trabajador transfronterizo, que calificó de mero corolario de buenas prácticas. «Y eso y nada es todo lo mismo», concluyó, y añadió que ve más implicación en la relación entre ambos lados de la frontera en el Gobierno portugués que en el español.

Anuncios sin reflejo oficial

El director xeral de Relacións Exteriores de la Xunta, Jesús Gamallo, mostró también ayer su «preocupación» por no haberse plasmado compromisos oficiales sobre el tren rápido gallego. El responsable de las relaciones de Galicia con el exterior aseguró en la Radio Galega que no comprende por qué, si Transportes dispone de fondos para llevar a cabo los estudios informativos, de impacto ambiental e hidrogeológicos, «non incluíron eses anuncios nas conclusións do cumio». «Así mandarían unha mensaxe clara», dijo Gamallo, que intuye discrepancias sobre el proyecto entre los Gobiernos de España y Portugal.

La líder de la oposición, Ana Pontón, también censuró ayer la falta «dun compromiso claro» del Gobierno central sobre la puesta en marcha del proyecto del AVE luso-galaico. «Foi decepciónante. O único que anunciou o señor Sánchez foi, porque lle fixeron unha pregunta, que se vai realizar un estudo», dijo la portavoz nacional del BNG sobre las declaraciones del presidente del Ejecutivo español respecto a la puesta en marcha de un análisis sobre demanda y rentabilidad de la línea ferroviaria en cuestión.

Pontón culpó a la vez a Rueda de falta de peso, por no haber hecho valer las reivindicaciones gallegas.

Desde el PSOE, solo el alcalde de Vigo se manifestó sobre la cumbre, mostrando su satisfacción por los anuncios hechos por el Ministerio de Transportes.

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La diplomacia reinó en el puro sentido de la palabra en la cumbre hispanolusa celebrada ayer en Viana do Castelo, pero de fondo los Gobiernos de los dos países no ocultan que disienten de la visión y planificación que el otro tiene respecto al desarrollo del proyecto del tren de alta velocidad entre Oporto y Vigo, con el que se uniría toda la fachada atlántica desde Lisboa a A Coruña. Portugal sigue creyendo que España no está invirtiendo los esfuerzos necesarios para lanzar el tren que está llamado a unir las dos ciudades en una hora, y desde el Ejecutivo español no se ven nada realistas las cuentas que echa Lisboa para colocar su parte del trazado en servicio en el 2030.

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