Clasificación de llamadas, trabajo en red y flexibilidad, los secretos del 061 Galicia

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Jorge Somoza, médico coordinador; Adriana Regueira, directora de la Fundación 061 Galicia; y Ana Rodríguez, enfermera asistencial, en la sede de La Voz
Jorge Somoza, médico coordinador; Adriana Regueira, directora de la Fundación 061 Galicia; y Ana Rodríguez, enfermera asistencial, en la sede de La Voz Vítor Mejuto

Este servicio de emergencias sanitarias dispone de más de 120 ambulancias por toda la comunidad. Desde su central han dirigido telefónicamente maniobras de reanimación o partos

26 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

061. Tres pulsaciones en un teléfono son todo lo que separa a cualquier gallego de tener al otro lado de la línea a un profesional sanitario que pueda atender el problema de salud que le ha llevado a coger el móvil. En ocasiones son auténticas emergencias: un accidente de tráfico, una persona que sufre un infarto, alguien que se ha desplomado y no responde... En otras, cuestiones más livianas, pero que quien llama vive como una urgencia: una fiebre nocturna en un bebé, un niño que convulsiona... Sea lo que sea, esa consulta nunca va a quedar desatendida. Y siempre va a recibir la respuesta de un profesional de la salud.

«Es la gran diferencia con respecto a otras comunidades, aquí las llamadas siempre se pasan a un profesional sanitario. En nuestra central de coordinación de A Estrada trabajan 45 médicos y siete enfermeros», explica Adriana Regueira, directora de la Fundación Pública Urxencias Sanitarias de Galicia-061. Junto a ella se sientan Jorge Somoza, medico coordinador en esa central, y Ana Rodríguez, enfermera asistencial y una de las alrededor de 170 sanitarias que trabajan en las ambulancias del 061. Los tres explican, en una cita organizada por La Voz de Galicia, cómo funciona este servicio, uno de los más esenciales y reconocidos.

Su trabajo se apoya en dos patas fundamentales: por un lado, la Central de Coordinación de Urgencias Sanitaria (CCUS), y por otro, la red de transporte sanitario urgente de Galicia (RTSUG).

El primero es el gran cerebro organizador del sistema. Recibe todas las peticiones de asistencia, sabe qué medios hay disponibles y dónde está trabajando cada uno. En definitiva, reparte el juego. «Hemos de dar la mejor respuesta a cada paciente, pero teniendo en cuenta la situación global, para que atender una urgencia, no suponga descubrir otra», resume Jorge Somoza. «Desde el CCUS tenemos una visión global de toda la comunidad, lo que nos permite mover y utilizar los recursos de la mejor manera posible», explica Adriana Regueira. Esa visión de conjunto es aún más importante en una comunidad como la gallega, marcada por la dispersión geográfica y con la balanza de su población y sus recursos volcada hacia el eje atlántico.

Medios terrestres y aéreos

En total, el transporte sanitario urgente gallego cuenta con más de un centenar de ambulancias y dos helicópteros, uno con base en Ourense y otro en Santiago, capaces entre ambas aeronaves de dar cobertura a casi cualquier punto de Galicia en el margen de 20 minutos. Todos estos recursos trabajan en red. Es decir, aunque cada ambulancia tenga una base y una zona de cobertura preferente, puede ser movilizada a otro lugar donde sea necesaria. La flexibilidad es la clave del sistema.

Las ciudades gallegas y Foz se reparten una docena de vehículos medicalizados, los más completos, tanto en equipamiento como en medios humanos (cuentan con médico y enfermero). En un paso intermedio se encuentran las cuatro ambulancias SVAE, dotadas con personal de enfermería. Y el grueso de los medios lo componen las 107 ambulancias de soporte vital básico repartidas por las cuatro provincias, atendidas por técnicos de emergencias, apoyados siempre que es necesario por facultativos del centro coordinador. «Desde que empezamos en 1997 hemos ido creciendo y sumando ambulancias, y hemos intentado ir distribuyéndolas para dar cobertura a la mayor parte de zonas, con un sistema bien vertebrado», indica la enfermera Ana Rodríguez.

Además, el sistema se apoya en la atención primaria para lograr dar un mejor servicio. Así, si se requiere una ambulancia medicalizada en una zona donde no hay ninguna disponible, la central del 061 puede movilizar a un médico de un centro de salud o de un PAC para que se sume al equipo y acuda al caso asignado.

Coordinación con los hospitales

La colaboración y la coordinación se extiende también a la atención hospitalaria. Todos se vuelcan para que un paciente trasladado de urgencia llegue no solo cuanto antes al hospital, sino para que llegue al más adecuado (debe tener todo lo necesario para atender esa patología, aunque no sea el más cercano), y para que todo esté listo para atender el caso. Esto es especialmente importante en algunas patologías, como las que ellos denominan tiempodependientes. «Hablamos de cuestiones como el infarto agudo de miocardio, el ictus o el trauma grave, en las que cada minuto es fundamental. En ellas la coordinación entre medios extrahospitalarios y hospitalarios es fundamental, pero también lo es la educación sanitaria, para que la gente sepa reconocer los síntomas para dar un aviso rápido al 061, y a partir de ahí que tengamos vías claras para tomar las mejores decisiones y acortar el tiempo de atención. En un infarto, cada minuto es miocardio, músculo que salvamos para que el paciente tenga una mejor recuperación», explica Rodríguez. Es por eso que ante estas afecciones, no debe dudarse en llamar al 061, advierten.

Claro que no todas las llamadas requieren que se movilice un equipo. «Todos podemos asustarnos y creer que necesitamos una ambulancia inmediatamente, pero una cosa es lo que percibimos y otra lo que necesitamos realmente», recuerdan.

La central de A Estrada atiende más de un millón de llamadas al año

«Estamos recibiendo al año más de un millón de llamadas, eso son cerca de tres mil llamadas al día», contabiliza el médico Jorge Somoza, que trabaja como coordinador. Por eso, el trabajo en la central del 061 en A Estrada ha de ser «rápido, dinámico y fluido», para evitar que se acumulen las consultas. Este facultativo destaca sobre todo la necesidad de ser resolutivos. «El objetivo es que cuando alguien nos llama con una emergencia, esa llamada entre y sea atendida cuanto antes», abunda, sin dejar nunca de buscar la solución más adecuada a cada caso que se presenta.

«Guiar por teléfono un masaje cardíaco puede ser la diferencia entre la vida y la muerte»

La resolución de problemas sin movilizar recursos es uno de los puntos fuertes del 061 gallego. A través de este teléfono, el ciudadano puede ser atendido por personal sanitario que le ofrecerá la solución más inmediata a su problema. «Atendemos cualquier problema sanitario, con independencia de la gravedad. Cuando alguien llama es que percibe lo que le pasa como algo urgente, luego ya es nuestra función analizarlo y dar prioridades», explica el médico Jorge Somoza.

Es ahí donde entra en juego otro de las fortalezas del servicio gallego: su sistema de clasificación de las llamadas. Personal de atención telefónica se encarga de atenderlas y, siguiendo protocolos muy explícitos y exhaustivos, elaborados por personal sanitario y en permanente revisión, les otorgan un grado de prioridad. Luego, cada llamada se pasa a un profesional sanitario que recaba todos los datos y da la respuesta adecuada: desde movilizar medios hasta simplemente tranquilizar y derivar al médico de cabecera. «Nuestro diagnóstico no es de enfermedad, es de gravedad, lo que tenemos que hacer es descartar que esté pasando algo que ponga en riesgo la vida o que pueda dejar secuelas, y actuar en consecuencia, pero nunca sustituimos al médico de cabecera», dice Somoza, que destaca la tranquilidad que su trabajo aporta a quien llama: «Puede ser un padre histérico porque su hijo ha convulsionado y está inconsciente, pero si consigues explicarle qué le ha pasado, que es normal, lo que le va a pasar a continuación, qué síntomas debe vigilar, y sabe que puede volver a llamarte, su nivel de ansiedad baja drásticamente», cuenta este médico.

Dirigiendo en el manos libres

Otras veces, la situación es más grave, y Jorge debe utilizar a quien llama como un avatar a través del que atender a otra persona, guiándole a través del manos libres. «Hemos atendido partos telefónicamente, pero también conseguido que alguien sin conocimientos se ponga de rodillas y le haga un masaje cardíaco a una persona en parada cardiorrespiratoria y la mantenga con vida. O guiado una maniobra para desobstruir las vías de alguien que se está asfixiando porque se ha atragantado con algo. Eso es impresionante. No saben nada, pero les vamos guiando, y hacer eso mientras esperan a que llegue el equipo que hemos movilizado puede ser la diferencia entre la vida y la muerte».