Una veintena de concellos arrancan el otoño aún con restricciones por la sequía

Candela Montero Río / R. S. LA VOZ

GALICIA

El embalse de Zamáns (Vigo) ya ha consumido la mitad de sus reservas
El embalse de Zamáns (Vigo) ya ha consumido la mitad de sus reservas Oscar Vázquez

El final del verano y las precipitaciones de las últimas semanas no han bastado para erradicar las medidas, mientras los embalses están a la mitad de su capacidad

08 oct 2022 . Actualizado a las 21:18 h.

Después de un verano con una sequía histórica, en el que muchos municipios se vieron obligados a tomar medidas para limitar el consumo de agua entre sus vecinos, el otoño ha arrancado con más de veinte localidades gallegas con restricciones que afectan a los particulares. Las precipitaciones de las últimas semanas han ayudado, pero no lo suficiente, y según la Xunta, Galicia necesita un mes de lluvias cotinuadas para combatir la situación.

Tampoco esas precipitaciones recientes han conseguido revertir la complicada situación en la que están los embalses. Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, la reserva hídrica se encuentra al 43,7 % en la cuenca Miño-Sil, que cuenta con 1.324 hectómetros cúbicos embalsados, 300 menos que la media de los últimos diez años. En cuanto a Galicia-Costa, está al 51,6 % de su capacidad, con 353 hectómetros cúbicos, 60 menos que la media de la década.

Un ejemplo de este agujero está en los embalses de Baíña y Zamáns, que presentan registros de ocupación mínimos en los últimos diez años. El primero está al 32 % de su capacidad y el segundo al 38 %, ambos un 21 % por debajo de su media histórica. Esto ha obligado a decretar la alerta por sequía en Vigo, Baiona y Nigrán. Mientas, más de 60 concellos están en situación de prealerta, como los de Santiago y Camariñas, por la escasez en los ríos Tambre y Grande.

Aún así, el fin del período estival trajo consigo un descenso en el consumo en buena parte de las localidades (sobre todo en las costeras, cuya población suele multiplicarse durante las vacaciones) lo que ha hecho desaparecer algunas de las medidas decretadas, o que se estas se relajen. Es el caso de Sanxenxo, que ha reabierto su piscina municipal.

Cortes en el suministro

En la zona de Monforte, de los cinco municipios que aplicaron algún tipo de medida de emergencia durante el verano, solo Pantón y Ribas de Sil las mantienen. El primero de ellos conserva una de las restricciones estrella durante julio y agosto: los cortes de agua, aunque solo en los lugares de Toldaos, Pantón, Vilamelle y San Martiño. Esta medida también permanece en Calvelo (Ourense) y las pontevedresas localidades de Barro y Forcarei

tirando de Camiones cisterna 

En Ribas de Sil, el Ayuntamiento sigue llevando agua con camiones cisterna a algunos lugares con pocos habitantes que se abastecen con pozos domésticos, todavía secos. Estos vehículos también circulan todavía por más concellos de Lugo, como son Vilalba, Cospeito, Becerreá y Pol, así como en las localidades ourensanas de Castrelo de Miño, BaltarCea, y en la zona del Monte Xalo. En estas provincias también hay algunos municipios que continúan llevando a cabo labores de bombeo de agua, como MurasTrasmiras y Castro Caldelas, en donde el río y el manantial están prácticamente secos. Esta situación también ha provocado que se decreten restricciones puntuales, al igual que sucede en San Xoán de Río, aunque en este último se trata de captaciones vecinales. 

Menos presión, limitaciones de uso y agua embotellada

En Pobra de Tribes algunas aldeas todavía sufren escasez, lo que se traduce en apenas un hilo de agua en el grifo determinados momentos del día. En Mazaricos persiste la prohibición de utilizar agua para cualquier uso que no sea imprescindible. En esta línea está Bergondo, que ha afinado más las restricciones y no permite regar jardines, llenar piscinas ni usar la manguera para limpiar. Mientras, en Malpica, el Ayuntamiento proporciona agua embotellada para a los vecinos de las parroquias de Cambre, Leiloio, Barizo y Mens, debido a la elevada presencia de trihalometanos en la traída, una anomalía sanitaria detectada a mediados del mes de agosto. 

Preocupación y concienciación

También hay municipios que, pese a no haber tomado medidas de cara al otoño, han manifestado su preocupación al respecto y se plantean hacerlo, como son Cabanas o Xermade. En este último, el Concello utiliza actualmente siete pozos de barrena y las perspectivas recogen ya la necesidad de buscar nuevos manantiales. Por este motivo, multitud de localidades llevan a cabo labores de concienciación entre la población, a través de recomendaciones y llamamientos a la moderación del consumo. Es el caso de Pontevedra, Ribadavia, Vilar de Barrio y Oleiros, que ya ha anunciado que enviará a los vecinos una carta junto al recibo del agua explicando la situación y ofreciendo algunos consejos básicos para racionalizar el consumo de forma responsable. Este ayuntamiento también cuenta con medidas de ahorro en el consumo institucional, como la reducción del riego en los parques públicos. Algo que también hacen en Lalín, Silleda, Narón, Muxía, Cambre y Sada, que ha suspendido además el agua en las fuentes y los baldeos en las calles. 

Con información de las delegaciones de La Voz de Galicia